A Sun. Chung Mong-hong .Ficha técnica y crítica.







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Ficha técnica:


Título original: A Sun
País: Taiwan
Año: 2019
Duración: 156 minutos

Dirección: Chung Mong-hong
Guión: Yaosheng Chan, Mong -hong Chung
Dirección de Fotografía: Nagap Nakashima
Música: Sheng-Xiang Lin
Edición: Hsiu-hsiung Lai
Dirección artística:Shih-Hao Chao

Diseño de Vestuario: Li-Wen Hsu

Productores: Ju Feng Yeh   & Shao-Chien Tseng, Shih-Fang Liao, Jessie E, Chen Chanf, Cheg-Yu Ting. Victor Chen
Supervisor producción: Ming-Chung Sung
Compañías productoras: 3Ng Film,  Mandarin Vision, Eight Eight Nine Films, Mirrorfiction, UNI, Broadcast Production



Intérpretes:


Yi-wen Chen: Wen,
Samantha Shu-Chin Ko: Chin,
Chien-Ho Wu: A- Ho,
Samantha Ko: Yu,
Greg Han Hsu: Hao,
Kuan-Ting Liu: Tsai-Tou.
Tai Ling Wu: mujer de A-Ho
Shao-Hua Long: jefe de Wen,
Chi-Lu Chin: padre de Tsai-Tou,
Chien-Ling Wen: novia de Hao,


Sinopsis:


El background de 'A Sun' ('El sol que abrasa' en  castellano), es la problemática de las familias de clase media con hijos adolescentes, que si bien tiene como protagonista a una familia de Taiwan, la hace homologable a la de cualquier país occidental, con el mismo grado de desarrollo económico, social y cultural. A-Ho, el hijo menor de Wen, un profesor de auto-escuela, y su esposa Chin, comienza a dar muestras de rebeldía al final de la enseñanza primaria y, especialmente, al comenzar la secundaria; el padre concentra todas sus esperanzas en su hijo mayor, un joven sensato, listo pero introvertido, A-Hao, que intenta ingresar en la Facultad de Medicina. Al mismo tiempo el rebelde A-Ho es detenido por un delito cometido por su mejor amigo, inducido por el propio joven. El padre abandona a su hijo y solicita al juez que le imponga la condena más severa posible; muchas veces veremos discurrir las lágrimas por las mejillas del chico. Una vez ingresado en un duro correccional, la familia descubre que el chico ha dejado embarazada a su novia adolescente y ha decidido tener el hijo. El film fue presentado en el Festival Internacional de Toronto.


Crítica:


Es verdaderamente fascinante el progreso que están experimentando los países asiáticos, que, igual que la pobreza no se puede esconder. No sólo por los interiores de unos hogares construidos en torres exentas, como los de cualquier ciudad occidental y amueblados con cierta comodidad. sino por la densa circulación que muestran sus carreteras y por la imagen que dan a sus ciudades los comercios que se multiplican en sus calles, o los reformatorios, limpios y modernos, en los que es posible la rehabilitación, lo que no quiere decir que estén libres de coacciones entre los internos. El taiwanés Chung Mong-Hong, conocido también por su seudónimo Nagao Nakashima, director y guionista , ha recibido diversos premios, entre ellos el 'Caballo de Oro' de Taipei por 'The Fourth Portrait' (2010) y, recientemente, por A Sun (2019). Netflix ofrece la posibilidad de ver en su plataforma esta magnífica película, que os aconsejo encarecidamente.

El film es duro porque la historia que lo sustenta es verosímil y muy cercana al espectador medio, integrante de una familia cuyos ingresos le permiten vivir con cierto desahogo, pero que no puede permitirse gastos extraordinarios. Las complicaciones que se derivan de acciones adolescentes irreflexivas, unidas a la tendencia a quitarse la vida de muchos jóvenes de estas latitudes, que  en Japón ha dado pie al bautizo de algunas zonas poco frecuentadas con el apelativo de 'bosques de los suicidios', una tragedia frecuentemente llevada al cine, alcanza su climax en una secuencia en la que unos padres destrozados presiden las honras fúnebres del hijo mayor, con el lazo amarillo en la solapa en señal de duelo, que llevan todos los asistentes al rito, y suman dolor al dolor cuando el hijo menor aparece encadenado y custodiado por guardianes para despedirse de su hermano.

La regeneración es posible si el chico o la chica disfrutan de una familia con cimientos éticos que siente verdadero amor por su progenie. Pero todo  no acaba con el cumplimiento de la condena, sino que resentimientos derivados del conflicto de origen amenazan con empujar definitivamente al protagonista, A-Ho, al abismo, una situación que, dilatada en el tiempo, genera una tensión extrema. Un giro final inesperado, muy duro, y difícil de aceptar, evita que el joven se pierda definitivamente. Chung Mong-Hong no plantea el problema en términos de buenos y malos, sino que alerta sobre el riesgo que corren los adolescentes que actúan en grupo, que se dejan arrastrar por la tribu y que acaban extendiendo la tragedia a más de una familia. Muchos de estos núcleos familiares, en ocasiones, están sumidos en la pobreza por diferentes motivos, que tienen que ver con la vida misma: envejecimiento, accidentes, pérdida de empleo... Chung Mong-hong nos hace sentir nuestra propia vulnerabilidad con un lenguaje audiovisual minimalista y directo, que acerca su imagen a la del indie que se impone en nuestros lares, aunque con una carga de profundidad mucho mayor, pero sin dar coartada a quien cree que puede conjurar el peligro reduciéndolo a grupos que padecen una gran precariedad a causa de una diferencia basada en la formación, la carencia de medios, o el origen. Lo que le pasa a Wen y Chin le puede ocurrir a cualquier familia de clase media. Y lo cuenta de forma real y tan cercana que nos roza la piel.

Muy aconsejable. Disponible en Netflix.

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