Tarde de perros. Sidney Lumet- Ficha técnica y crítica





El cine es la mejor crónica de la evolución de la sociedad



Ficha técnica:


Título original: Dog Day Afternoon
País: Estados Unidos
Año: 1975
Duración: 120 minutos
Género: drama policíaco y político

Dirección: Sidney Lumet
Guión: Frank Pierson, basado en un artículo de P.F.Kluge, Thomas Moore y el libro de Leslie Waller
Casting: Don Phillips, Michael Chinich
Dirección de Fotografía: Victor J.Kemper, A.S.C.
Editor: Dede Allen
Dirección artística: Doug Higgins
Decorador del set: Robert Drumheller

Diseño de Vestuario: Anna Hill Johnstone
Maquillaje: Reginald Tackley
Peluquería:Philip Leto

Productores: Martin Bregmn y Martin Elfand
Productor asociado: Robert Greenhut
Diseño de producción: Charles Bailey
Compañías productoras: Warner Bros, Artists Entertainment Complex, Artists Entertainment Complex Production


Intérpretes:


Al Pacino: Sonny,
Judith Malina: Madre,
John Cazale: Sale,
Charles Durning: Moretti,
Carol Kane: Jenny (trabajadora del banco)
Chris Sarandon: Leon,
Sully Boyar: Mulvaney,
Penelope Allen: Sylvia,
Beulah Garrick: Margaret,
James Broderick: Sheldon,
Lance Henriksen: Murphy,
Sandra Kazan: Deborah,
Marcia Jean Kurtz: Miriam (trabajadora del banco)



Sinopsis: 



Unos delincuentes de poca monta deciden atracar la sucursal de un banco de Brooklyn. Sin embargo, debido a su inexperiencia, el robo, que había sido planeado para ser ejecutado en apenas diez minutos, se convierte en una trampa para los atracadores y en un espectáculo para la televisión en directo. 


Premios 



  • 1975: Oscar: Mejor guión original. 6 nom., incluyendo película, director y actor 
  •  1975: Globos de Oro: 7 nominaciones, incluyendo mejor película - Drama 
  •  1975: Premios BAFTA: Mejor actor (Al Pacino) y mejor montaje. 6 nominaciones 
  •  1975: Sindicato de Directores (DGA): Nominada a Mejor director 
  •  1975: Sindicato de Guionistas (WGA): Mejor guión original drama 
  •  1975: Festival de San Sebastián: Mejor actor (Al Pacino) 
  •  1975: Círculo de críticos de Nueva York: Nominada a Mejor Actor (Al Pacino) 
  •  1975: Asociación de Críticos de Los Angeles: Mejor película, dirección y actor (Al Pacino)

Lo que se dijo: 


El Tomatometro de la por entonces página norteamericana llamada 'Tomatazos', da un índice de aceptación del público del 95, aunque no muestra la opinión consensuada de los críticos, pero si aporta alguna opinión, muy tardía en relación a la fecha de estreno, lo que carece de importancia, muy favorable a la película de Sidney Lumet:

  • Tarde de perros es, en la suma de todas sus partes, el mejor tipo de cine (Variety Staff, Variety, 24 de agosto de 2008).
  • Una película icónica sobre Nueva York con Pacino en su máximo nivel (Christopher Smith, Bangor Daily News (Maine, 10 de mayo de 20079.
  • Lumet no está usando el clichés, los está explorando (Roger Ebert, Chicago Sun-Times, 23 de octubre de 2004).
  • Pacino ofrece una actuación fascinante (Dennis Schwartz, Ozus'World Reviews, 2 de mayo de 2004).
  • Pacino está en su mejor momento (Oz, Hollywood Bitschlap)

La página norteamericana Imdb da una media de 8, basada en 223,836 usuarios. La página española Filmaffinity ofrece una nota también elevada, 7,4, basada en una participación masiva inusual de sus lectores, 17,676.


Crítica:



'Tarde de perros' es el paradigma de la buena escritura cinematográfica, de la eficaz y elocuente descripción del contexto en el que el autor va a situar la acción, ubicada en agosto de 1972, y la presentación de aquellos que van a asumir el papel de protagonistas de unos acontecimientos señalados como reales, un magnífico elenco de actores, encabezados por Al Pacino, que ya había demostrado su capacidad y su excelencia como actor en 'El Padrino' I y II, dirigidas por Francis Ford Coppola, películas reverenciadas por algunos críticos y cineastas, junto a 'El Apartamento', (Billy Wilder, 1962), como las mejores películas de la historia del cine, y la inolvidable 'Sérpico', dirigida también por Lumet, acompañado del entrañable John Cazale, fallecido de forma prematura a causa de un cáncer de pulmón, en el papel de un joven con aparente síndrome de Asperger, siempre serio y distante, como afectado por una falta de inteligencia emocional, un hombre rodeado de 'seres extraterrestres que han invadido su mundo',y que se mueve por un solo impulso: que Jonny y él cumplan lo pactado: o triunfan o se suicidan.

Antes de dar entrada a este par de ex-combatientes de Vietnam, hombres traumatizados y acostumbrados a matar, (al cabo de tres años Estados Unidos perderían esa guerra de forma estrepitosa y muy traumática para un pueblo que se consideraba salvador del mundo civilizado tras su actuación en la Segunda Guerra Mundial), las cámaras dirigidas por Lumet, como la pluma o la máquina del escritor de la era pretecnológica, recorren Brooklyn, uno de los cinco condados o boroughs (barrio o distrito) que conforma la ciudad de los negocios norteamericana, New York,  antiguo condado de Kings County, cuya incorporación a la Gran Manzana fue denominada por la prensa y amplios sectores de su población, 'El gran error de 1898' y nos muestra una conurbación en plena evolución'; a pesar de esta unión el barrio mantiene con orgullo su vieja identidad, su imagen peculiar que le dan los Brownstone, unas calles por las que paseaba Radio Raheem, interpretado por Bill Nun, (Haz lo que debas de Spike Lee), que ya comenzaba en la década de los 70 su proceso de gentrificación que ha acabado expulsando de esta comunidad a la población negra, agrupándola en bloques de casas impersonales y sin calor humano. El paseo por el lugar en el que se van a desarrollar estos acontecimientos se aproxima a la playa de Nueva York, Coney Island, a la que se accede por medio de un metro que une Brooklyn con el corazón de la Gran Manzana, cuya estación se convierte en un icono inolvidable gracias a Sergio Leone y  su magistral película 'Érase una vez en América', en la que unos niños guardan una maleta de la que nunca vemos su interior, que ha inspirado a muchos cineastas, entre ellos Quentin Tarantino en 'Pulp Fiction'.

Lumet elige una zona del barrio modesta, en la que, merced a una televisión, cuyas cámaras y colaboradores del fotógrafo convierten un hecho apenas trascendente en una batalla campal difundida por todos los medios a tiempo real. Los técnicos de las televisiones sorprenden por su aspecto pedestre, tanto como el de los policías concentrados mal uniformados, nada protegidos y peor armados, y unos inspectores que apenas se distinguen de las masas de curiosos, que animan a los jóvenes veteranos que, después de arriesgar su vida por todos aquellos 'inclinados al vientre', como llama Salustio a los poderosos, se ven obligados a atracar un banco por un puñado de dólares, ya que sólo están capacitados para ejercer la violencia. Dos circunstancias convirtieron en mítico el asedio de los agentes de una humilde oficina bancaria, que debiera haberse resuelto en unos pocos minutos, teniendo en cuenta todas las circunstancias que concurrían, -desde la no violencia de los asaltantes y la complicidad emocional de los trabajadores, lo que no impide  que se den situaciones de mucha tensión -, en un atraco de poca monta: los motivos que habían empujado a Sonny, un joven casado con dos hijos, que había abandonado a su familia ,(magnífica presentación de la mujer y sus hijos, sin palabras, en medio de una multitud), para unirse a una pareja transexual que quiere operarse a cualquier precio, una buena persona que no presiona al joven veterano,  cuando todavía estaba fresca en la memoria de los estadounidenses la reciente y dura represión policial en la prisión de Attica, para sofocar un motín en el que los presos exigían mejorar sus condiciones de vida en la cárcel; la policía les engañó y les hizo creer que iba a negociar, pero asaltó la prisión, con el resultado de la muerte de 39 personas, diez de ellas policías y funcionarios civiles. No estaba previsto que Al Pacino gritara este consigna incendiaria, pero lo hizo, y  esta secuencia se convirtió en una imagen de culto para los norteamericanos.

Se ha querido ver la influencia de este film de Lumet en la película que dirige el sevillano Alfonso Sánchez, 'Para toda la muerte', que se estrena el 31 de enero de 2020, y hay algo que une ambos relatos, pero también muchos aspectos que los alejan. Los protagonistas de Lumet son veteranos de guerra, acostumbrados a matar a los enemigos de su país, habitantes 'amarillos' de los antípodas, mientras los de Sánchez son pobres chicos, carne de talego, que viven casi cincuenta años después, en una sociedad desorientada que no sabe como hacer frente a una nueva era que los deja sin trabajo, como el fin de las guerras del siglo XX dejó a muchos soldados, sin formación para cualquier otro empleo, -en eso hay paralelismo -, una transición en la que se vuelve al campo, a la sociedad pastoril, en la que al menos hay patatas para comer. Pero las nuevas generaciones no se enfrentan a la policía masivamente como lo hacían los concentrados delante del banco asaltado por dos infelices, agitando banderas de igualdad, de respeto a la diferencia y  a los derechos humanos. El giro final de 'Para toda la muerte' no sólo no extraña, sino que le ofrece a los espectadores la única posibilidad de que disponen: la de cruzar océanos con una moto acuática, un objetivo tan inalcanzable como vencer a un ejército de policías con dos armas. Los idealistas utópicos o pesimistas bien informados no están muy lejos de la realidad, cuando la posibilidad de volar ha permitido a las masas viajar por países exóticos se diluye. Que vuelen unos pocos fomenta la experiencia vicaria de las masas, que vuelen las masas destruye el medio ambiente. Una paradoja que nos obliga de nuevo a plantearnos ¿Qué hacer?

El film de Lumet si lo comparamos con el de Sánchez nos demuestra hasta qué punto el cine es el mejor testimonio, el termómetro más eficaz del lugar de dónde venimos y hacia el que nadie sabe dónde nos quieren llevar.

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