American Factory. Steven Bognar y Julia Reichert. Ficha técnica. Crítica






CHOQUE DE CULTURAS E IDIOSINCRASIAS EN UNA COLABORACIÓN NECESARIA. UNA APORTACIÓN DE INTERÉS DEL EX-PRESIDENTE OBAMA Y SU ESPOSA MICHELLE. Documental original de Netflix


Ficha técnica:


Título original: American Factory
País:Estados Unidos
Año: 2019
Duración: 110 minutos

Guión y Dirección: Steven Bognar, Julia Rechet
Dirección de Fotografía: Steveb Bognar, Aubrey Keith, Jeff Reichert, Julia Reichert, Erick Stoll
Música: Chad Cannon
Edición: Lindsay Utz
Diseño de sonido: Lawrence Everson

Productores_ Steven Bognar, Julia Reichert
Productores: Jeff Reichert, Julie Parker Benello
Productores ejecutivos: Jeff Skoll, Diane Weyermann
Co-productores: Mijeu Li, Yiquian Zhang
Compañías productoras: Higher Ground Productions & Participant Media


Intérpretes:



Directores, norteamericanos y chinos, ejecutivos y responsables de diferentes áreas de General Motors, después de ser rescatada por capital asiáticos-


Sinopsis:


'American Factory' es un documental que narra la inversión de capital chino en 2010 que supuso la reapertura de la plata de General Motors en 2008,en Dayton, Ohio, hundida y clausurada tras la crisis provocada en 2008, cuyo pistoletazo de salida fue la caída de Lehman Brothers, que dio paso a una crisis global, con diferentes etapas, de la que el mundo no ha logrado salir, y que acaba de recibir un mazazo con la aparición de un virus en la populosa China, que está suponiendo un frenazo para la economía mundial, con episodios tan graves como la clausura del Mobile World Congress de Barcelona para 2020.

El documental está producido por Higher Ground Productions, una compañía fundada por Barack Obama y Michelle Obama, asociados con Netflix, que promociona y produce series con guiones, sin guiones ydocumentales, e ncluyen una biografía del activista antiesclavista Frederick (Television Business International).


Crítica:



El film tiene un valor excepcional y es profundamente didáctico para toda la población mundial obligada a entenderse, estén sus habitantes o no preñados de prejuicios. La convivencia de trabajadores de todas las categorías visibiliza casi de inmediato las dificultades que comporta el desconocimiento del idioma del otro entre los que se levantas importantes barreras culturales, que afectan al modo de concebir el trabajo, (para el Presidente de Fuyao,- una industria que produce cristales para automóviles, cuyos trabajadores tienen buen cuidado de separar los cristales por su color en vistas de un reciclado idóneo, un trabajo muy pesado -, 'el sentido de la vida es trabajar'). Los trabajadores occidentales no conciben su trabajo como una obligación religiosa, no necesita niños que canten o recen, ni rinden culto a la transparencia de la empresa con 'oraciones', como hacen sus camaradas asiáticos, sino que, con independencia de su ideología, republicana o demócrata, son más partidarios de las ideas de Paul Lafargue, que llegó a ser yerno de Marx, y que escribió un librito cuyo título era 'El derecho a la pereza', pues tienen como finalidad laboral obtener el dinero suficiente para ejercer este derecho sagrado al ocio. El choque está servido.

Entre los trabajadores norteamericanos no falta el ácrata que está contra toda forma de organización, y en especial, en el contexto en el que trabaja el documental, de los sindicatos. Sin querer, se sitúa frente al gobernador de Ohio, que defiende la necesidad de estas instituciones que defienden a los trabajadores, y coincide con el Director de Fuyao que amenaza con cerrar la factoría si aparece un sindicalista. Es una buen paradoja, que demuestra la diferencia que existe entre la ideología y la realpolitik. Los jerarcas chinos observan que los americanos no prestan atención a su forma de vestir (pantalones, chandal, zapatillas...),o de desplazarse en coches grandes sin darle importancia, al tiempo que gozan de una gran libertad para criticar a sus dirigentes, no sólo de la fábrica, sino del estado y del país; no les gusta la abstracción en su vida cotidiana y tienden a pedir ayuda a los sindicatos cuando se sienten presionados, por lo que los jerarcas chinos entienden que deben llevar a su país a unos cuantos trabajadores para que observaran cómo se comportan sus propios empleados in situ. Desplazados los seleccionados a Fuquing, en la provincia de Fujian, estos hombres (no hay mujeres)  pueden comprobar la diferencia de quienes ven en su empresa a una madre,a la manera que la concibió Fourier cuando ideó sus peculiares falansterios, que chocan frontalmente con la idiosincrasia individualista de los norteamericanos, que defienden su libertad, incluso en situaciones tan adversas como las que están atravesando. El choque se pone de manifiesto en el contexto social por excelencia para hacer aflorar estas contradicciones: la fiesta que se organiza para orientales y occidentales, en la que los norteamericanos ganan abiertamente la batalla, cuando unos hombres fornidos, duros, poco atractivos, representantes de los rednecks de Ohio, con sobrepeso y cuerpos tatuados, interpretan en un escenario una canción popular de roqueros de su país que hace mover sus cuerpos a los disciplinados chinos,que trabajan 12 horas por turno y sólo descansan una o dos veces al mes; algunos sólo van a casa una o dos veces al año. Una circunstancia que hace imposible la competencia del mundo occidental con quienes están convencidos de que el desarrollo económico los llevará a convertirse en primera potencial mundial. Sea cual sea el puesto que cada uno ostente todos están dispuestos al mismo sacrificio. En occidente todo es algo diferente. Tan sólo se quedan los pobres en su puesto cada vez que hay una fiesta, un puente o una vacaciones, que aprovechan los dueños de las empresas para disfrutar de sus chalets y sus yates. Este hecho explica la dificultad de críticos y espectadores para elegir, en el film de Bong Joon-jo, quiénes son los parásitos.

Los chinos tienen un Sindicato de Trabajadores al que están afiliados todos los empleados y un Instituto de Relaciones Laborales, que, cuando la empresa se traslada a Estados Unidos, paga un millón de dólares a los sindicatos americanos para que se abstengan de intervenir en sus empresas, lo que provoca una bajada de salarios, de tiempos de descanso, de pagas extras y, como consecuencia, de la afiliación. ¿El objetivo es que los individualistas americanos, cuando canten encima de un escenario hagan una loa  al trabajo, con versos que hablan, ante las cámaras de televisión,y que dicen "Vengan dos palabras que se han hecho populares/ Inteligencia.Eficiencia/Finanzas, servicio y producción/La tecnología avanza deprisa/Es la era de la información"/Increíbles relaciones entre empleados/Integración de recursos, buen mercado/Eliminar desperdicios/Lograr beneficios/Transición y mejora/Promoción e Integración/Una empresa con producción eficiente/¡Fuyao crea el futuro".  Todos sabemos que esto no es diversión, sino propaganda disfrazada de colores brillantes encima de un escenario.

La conclusión a la que llega el documental es triste. Los rudos, duros e intolerantes norteamericanos (no todos son así, desde luego), se pliegan a sufrir y aceptar estos ataques frontales a su manera de concebir la vida, porque los que los oprimen (e incluso despiden, si osan sindicarse) son ricos, son los dueños de las fábricas que el poder financiero norteamericano han hundido, llevándose por delante el sueño americano, al arruinar a una población que no puede consumir los productos que se le ofrecen (ni coches ni zapatillas, que ahora producen para los ricos); su actitud no es la misma que la que adoptan cuando los que vienen de fuera son pobres que buscan trabajo y cuya presencia fomenta la intolerancia y el racismo (Jordan Peele ha hecho un espléndido film sobre esta realidad: Us/Nosotros). Ignoramos con qué intención han promocionado este documental los Obama, pero el resultado es demoledor.

Muy aconsejable. Se puede ver, como  hemos dicho, en Neflix.


Conclusión: la batalla la ha ganado China, que, tras degradar a los jefes norteamericanos y despedir a los sindicalistas, siguen en el país. Hoy la empresa tiene 2200 trabajadores americanos y 220 chinos. Los hijos de estos empleados, en trabajos de menor categoría y mayor comodidad, ganan más que sus padres; el movimiento obrero que hizo grande a América se ha hundido, ya que los de arriba han vuelto a reescribir las normas, sean de dentro o fuera del país. Mientras los trabajadores chinos comienzan a darse cuenta de la explotación de que son objeto.

El film ha conseguido el Oscar al Mejor Documental.

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