Judy. Rupert Goold. Crítica.



RENÉE  ZELLWEGER SE IMPONE A JUDY GARLAND


Ficha técnica, sinopsis, premios, lo que se dice (Pinchad aquí)



Crítica:



El biopic de la famosa niña, Judy Garland, que protagonizó un film que ha pasado a representar uno de los emblemas de la cultura de Occidente, 'El Mago de Oz' (Así lo ve y lo siente  Baz Luhrmann en Australia, cuando la protagonista, encarnada por Nicole Kidman le cuenta a un niño maorí el famoso cuento  basado en la obra de Lyman Frank Baum y le canta Over The Rainbow), en el rol de Dorita, se inscribe en una época en la que muchos niños y niñas, tratados por los críticos de juguetes rotos, fueron explotados por compañías cinematográficas, más o menos poderosas. Ya madura, la actriz que fue destruida por el todopoderoso Louis Meyer, Presidente del imperio industrial cinematográfico, MGM (Metro Goldwin Mayer), creador y máximo exponente del star system, defensor del lema Ars artis gratia (El arte por el arte, que figura en su logo), que la dopó y la hizo dependiente de las anfetaminas, arruinada y arrastrando a sus hijos por los escenarios, debe dejarlos en Estados Unidos y buscar fortuna al otro lado del Atlántico, en Londres, rendir cuentas con su pasado y poner al descubierto los abusos que sufrió siendo niña, explotada por su madre y por el empresario.

Se ha valorado el trabajo de metamorfosis que ha realizado Renée Zellweger, y mientras algunos críticos confiesan que les cuesta distinguir donde acaba la actriz y donde empieza el personaje, ya que incluso les ha costado descubrir los célebres mohines que caracterizan a la adorable Bridget Jones, que parece estar chupando un limón (Oti Rodríguez Marchante), otros creemos que estos gestos tan significativos acaban borrando todo rastro del mito evocado. Cuando se afirma que el subtexto del film  sumerge el relato en el espíritu que arranca del movimiento feminista #MeToo no se entiende bien de que se está hablando, hasta que se explica el calvario que vivió la actriz-fetiche de Harvey Weinstein porque defendió al fundador de Miramax y no declaró contra él, concluyendo algunos que viendo el film da la impresión de que la que comenzó siendo una pobre niña vivió una vida entera para que Zellweger dispusiera de un argumento con que resarcirse de los ataques de que fue objeto décadas más tarde, con el que no sólo resucitar a la vieja gloria, sino de paso vengarse de años de humillación. La historia termina con la interpretación de Renée de Over The Rainbow, secundada por un público, al que solo le falta encender sus mecheros.

De este modo, la denuncia del star system, de su explotación de niños en jornadas interminables, no sólo de carácter laboral, queda diluida, por mucho que se vuelva constantemente a la evocación de estos abusos, frente al empeño de Renée Zellweger de aprovechar la oportunidad para reivindicarse y mostrarse sensible y comprensiva con los gays que la consideran su icono, convirtiendo el sacrificio de la Garland en el suyo propio, el de una joven que accedió de forma temprana a la fama y que sufrió en sus carnes el desgarro de quienes la acusaban de haberse aprovechado del acosador número uno de Estados Unidos y no querer denunciarlo cuando cayó en desgracia ante las acusación de violación de quienes lo han acabado llevando a los tribunales. El film cierra con 'Over the Rainbo'  con una conclusión algo diferente a la que quiere llegar Lyman Frank Bawm, pero que conviene a la historia que nos cuenta Rupert Goold y que explica las ganas de resarcirse y calmar su resentimiento. Esta podría ser la razón que convierte el film en una narración desolada, triste y sin esperanza, en cuya realización ha puesto todo su empeño la actriz que logra emular a su referente con una voz nada despreciable.

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