El apóstol. Gareth Evans. Ficha técnica y crítica.



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SI PONES A UN DIOS ENTRE TU ENEMIGO Y EL PUEBLO, LA PALABRA TODOPODEROSA EN EL PUNTO DE MIRA DE LOS MOSQUETES, EL PUEBLO NO TITUBEARÁ.


Ficha técnica:


Título original: Apostle
País: Reino Unido; co-producción Reino Unido/Estados Unidos
Año: 2018
Duración:129 minutos

Dirección: Gareth Evans
Guión: Gareth Evans
Casting: Louise Cross
Dirección de Fotografía: Matt Flannery
Música: Aria Prayogi, Fajar Yuskemal
Dirección artística: Carwyn Evans, Dave Tremlett
Decoración del set: Sue Jackson-Potter

Diseño de Vestuario: Jane Spicer
Diseño de maquillaje y peluquería: Claire Williams

Productores: Gareth Evans, Ed Talfan, Adam Tertziakan
Productores ejecutivos: Nata Bolotin, Nick Spicer, Jeremy Kipp Walker, Matt Levin
Diseño de producción: Tom Pearce
Compañías productoras: XYZ Films, Severn Screen, One More, One Productions; distribución: Netflix


Intérpretes:


Dan Stevens: Thomas Richardson,
Richard Elfyn: Charles,
Paul Higgins: Frank,
Bill Milner: Jeremy,
Catrin Aaron: Elaine,
John Weldon: Lonely Passenger,
...

Sinopsis:


Año 1905. Thomas Richardson viaja a una isla remota para rescatar a su hermana, que ha sido secuestrada por una misteriosa secta religiosa que pide un rescate por ella. A medida que se introduce en la comunidad, Thomas descubrirá peligrosos secretos.


Lo que se dice:



El film ha sido bien recibido por la prensa, y probablemente con menos entusiasmo por el tema y la narrativa cinematográfica, unas actitudes que se reflejan en una nota media de 5,3, basada en 4,440 valoraciones de usuarios., una nota que Imdb eleva significativamente hasta 6,3, obtenida de una muestra bastante más amplia: 38,321 valoraciones de usuarios.

Las reseñas de los críticos tildan el film de irregular pero firme en sus convicciones de llevar todo lo lejos que se puede por llevar tan lejos la historia como la lleva (Pablo González Taboada, Cinemanía); evoca un homenaje a 'The Wicker Man'con mejor vestuario y más violencia (Peter Debruge, Variety); una experiencia digna de verse en cine (Meagan Navarro, Bloody Disgusting); una película que se empeña en dar una visión exacta (Brian Tallerico, rogerebert.com); brutal obra de terror británico (Haleigh Foutch, Collider) ...


Crítica:


El film de Gareth Evans supone una mirada brutal sobre la capacidad que ciertas sectas religiosas tienen de fomentar el fanatismo entre los seguidores del autoproclamado apóstol, que pone a Dios entre su enemigo, (en este caso un rey al que se nombra pero cuya figura se desarrolla fuera de campo), y el pueblo y la palabra todopoderosa en el punto de mira de los mosquetones, sus súbditos no titubearán, ya que la fe nos ata. Su, en este caso diosa, es una máquina, a la que si sustentas, responde positivamente.

La trama se desarrolla en un ambiente que simula un retroceso  a tiempos medievales, generando una atmósfera turbia y oscura, en una isla a la que se llega con dificultad, Erisden, gobernada por unos iluminados que dicen luchar por la igualdad, tachados de radicales, conspiradores y traidores, y que aspiran a crear una tierra sin guerras, sin armas, sin tributos, pero acaban imponiendo un sistema de terror con unas cloacas verdaderamente sangrientas, y unos personajes muy inquietantes que, en efecto, evocan 'El hombre de mimbre', sustituyendo el matriarcado que diseñó Robin Hardy en 1973, por un viejo patriarcado, dirigido por hombres más violentos que el propio apóstol.

La narración está jalonada de una utilización truculenta de instrumentos medievales que parecen extraídos del Museo de la Tortura de Londres que obliga al espectador a cerrar los ojos, taparse la cara y suspender durante unos instantes el visionado de tanto horror. No hay happy end en esta historia contada con un lenguaje audiovisual que fía más en la atrocidad y el espanto de las imágenes, que, en un momento determinado abarca también lugares situados en el extremo oriente, viniendo a significar que en cualquier lugar homo homini lupus est  (El hombre es un lobo para el hombre). La decepción que algunos jóvenes muestran ante el film se debe al hecho de que es un film más filosófico que liviano en su subtexto, aunque brutal, que esconde en sus entrañas el espanto que sostiene un aparente reino naïf, de aparente buenismo y felicidad, un planteamiento que está muy de moda, aunque sus referentes les queda muy lejos a los millennials, acostumbrados a sobresaltos (que no  faltan en el film de Gareth Evans), intensificados por bandas sonoras muy efectistas, aunque quizás convenga asistir a una proyección de este estilo, que según los críticos, merecía ser estrenada en un cine.

Disponible en Netflix.



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