Psichokinesis. Yeon Sang-ho. Ficha técnica y crítica




HAY MUCHAS FORMAS DE ESCLAVITUD. LOS QUE TIENEN VERDADERO PODER NO SON COMO NOSOTROS, NACIERON PARA GANAR...CUALQUIER OTRA PERSONA, UD. O YO SOMOS ESCLAVOS.

Ficha técnica:


Título original: Yeom-Lyeok
País: Corea del Sur
Año: 2018
Duración: 101 minutos

Dirección: Yeon Sang-ho (Tren a Busan, 2016)
Guión: Yeon Sang-ho
Dirección de Fotografía: Byeong Bong-seon
Música: Young-gyu Jang
Edición: Yang Jinmo


Productores: Kim Yeon.ho
Compañías productoras: Contents Panda, New Entertainment World, RedPeter Films; distribución: Netflix


Intérpretes:


Ryu Seung-ryong: Seok-heon,
Shim Eun-kyung: Roo mi,
Go Na-hee:
Park Jung-min: Kim Yeong-hyeon,
Lee Jeong-eun,
Kim Min-jae : Kim,
Jeong Yu-mi, Hong Sang-moo,
Kim Yeong-seon: Madre de Roo-mi,
Hwang Yeon-hee,
Tae Hang-ho,
Kim Do-yoon,
Ye Soo-jung: Hermano de Mr.Yeong,
Jeong Yeong-gi,
...

Sinopsis:


Con poderes sobrehumanos recién adquiridos, un padre se dispone a ayudar a su hija, que está a punto de perder todo lo que da sentido a su vida.


Lo que se dice:



El film que dirige Yeon Sang-ho ha sido recibido con cierta frialdad que se traduce en 5,1, basado en 694 votos, que se refleja en la página española Filmaffinity, una nota que mejora ligeramente la norteamericana Imdb hasta alcanzar 5,9 , una media basada en 4,162 valoraciones.

Los argumentos que dan los críticos son que Psichokynesis es una película moderadamente efectiva, si bien con efectos digitales con poco encanto (Juan Manuel Freire, El Periódico); film que deja una sensación agridulce, muy apropiada para una película de superhéroes con una visión diferente (David Ehrlich, Indiewire).


Crítica:



Es digno de destacar el papel que está jugando en el mundo de la cultura mundial y del desarrollo tecnológico este  pequeño apéndice asiático, poblado por más de 51 millones de habitantes, que se rige por la Constitución de 1948, que establece una democracia representativa de carácter presidencialista, y que respeta la división de poderes(ejecutivo, legislativo y judicial; un país incorporado por The World Pactbook. publicación de la CIA, a la lista de democracias modernas completamente funcional. Si bien ha pasado por una guerra reciente con su vecina Corea del Norte (1950) que se autodefine como estado socialista autosuficiente, y ha padecido largos periodos de totalitarismo, bajo diferentes tiranos, ha conseguido situarse como la decimotercera economía más importante del mundo en lo que se refiere al PIB por habitante, uno de los más avanzados tecnológicamente, el tercer país del globo en número de usuarios de banda ancha, líder mundial de aparatos electrónicos, teléfonos móviles o industria naval. ¿Por qué hacemos esta introducción innecesaria en países de la órbita del yin occidental? Porque  cuando en la última edición de la Academia de Cine de Estados Unidos, la Meca indiscutible del séptimo arte, al menos hasta ahora, Bong Joon-ho, director de films tan notables como Snowpierce, The Host, Okja o Mother, ganó todos los premios Óscar que se conceden en este certamen, nacionales o internacionales, a la Mejor Película y al Mejor Director, nadie mostró extrañeza, y el aplauso fue general.

Gracias a Netflix estamos conociendo el cine que se hace en cualquier parte del mundo, y ahora nos llega esta película realizada en 2018 por Yeon Sang-ho, el director de la magnífica 'Tren a Busan' (2016) , de la que dijimos al escribir nuestro post que "hoy la cultura es global y que lo único que diferencia a los habitantes de las distintas latitudes de la Tierra son los rasgos de la cara". No cambiaríamos ni una coma de este aserto, e incidiríamos que su forma de contemplar las clases sociales de su país se podría aplicar a cualquier otro, incluido el nuestro. Sorprende, además, la libertad con la que se expresa el realizador, como guionista y director, que no sólo explica la reacción que ha provocado el universo-yang en el imaginario-yin, al menos en la idiosincrasia de los que escriben en los grandes rotativos. que analizan, en special, la forma que ha elegido el cineasta para hacer un discurso, precisamente cuando algunos directores españoles reclaman el estatuto de autor  con todas las consecuencias derivadas, pero se olvidan de que todos los que se alineaban con los 'autores' que giraban en torno a Cahiers du Cinema, su director Bazin, y su 'guía espiritual' Jean Luc Godard, pretendían abrir nuevas ventanas al mundo en sus películas, intentaban transformarlo, y no solo ajustarse al decálogo de un género determinado.

Yeon Sang-Ho, un joven cineasta de 42 años, no renuncia a la herencia recibida de las adaptaciones cinematográficas de las novelas gráficas occidentales plagadas de superhéroes que representan los poderes que se enfrentan en la lucha entre el bien y el mal, ya como defensores del orden ,ya como agentes del caos, pero los pone al servicio de la gente más vulnerable y sencilla de su propio pueblo, convirtiendo a un pobre hombre errático en uno de estos seres de naturaleza sobrehumana que pueblan los dibujos de este lado del mundo concebidos para satisfacer las aspiraciones más fantásticas de los hombres, metidos en trajes de lycra ajustados, que dejan ver sus músculos trabajados; su protagonista es un hombrecillo vulgar, mal vestido, que adquiere su potencia después de beber agua putrefacta de un pozo. Como decía Ego, el crítico culinario de Ratatouille de Brad Bird :" "Cualquiera puede cocinar". Pero soy consciente de que sólo ahora entiendo realmente lo que quería decir: no todo el mundo puede convertirse en un gran artista, pero un gran artista puede provenir de cualquier lugar. Es difícil imaginar orígenes más humildes". Lo que ignoramos con frecuencia es que la inmensa mayoría de los habitantes de la Tierra pertenece a su grupo, -en el que hay diferentes categorías, como bien señala Bong Joon-ho de 'Parásitos' -, y que como afirma la liberal directora de la empresa a la que se enfrenta la hija de nuestro héroe, una chica guapa, elegante, espigada, que se presenta ante los subcontratistas pronunciando la palabra 'mierda', un desparpajo pretendidamente moderno, que parece difícil de interpretar como proveniente de una mujer tan distinguida, que se declara admiradora de Woody Allen: " Los que no tienen verdadero poder no son como nosotros. Nacieron para ganar. Tienen poder sobre la República de Corea. Cualquier otra persona, Ud. o Yo somos esclavos." Una metáfora que nos podemos aplicar todos los que, como el padre de esta historia que llamó a su hija Ru-mi (Ru significa humilde, y mi débil), un nombre que debía funcionar como talismán que alejara a la chica de la desgracia.

El relato de Yeon pone su foco en asuntos muy cotidianos en nuestra vida rutinaria, tanto que apenas les prestamos atención, aunque signifiquen la ruina de los sueños de un trabajador abnegado y su capacidad para subsistir: el desahucio de una vieja zona comercial,el Pasaje Nampyeong, en la que Roo-mi vende pollo frito con éxito, con el objetivo de reurbanizar la zona. El desalojo con matones armados de palos provoca la solidaridad de los afectados, incapaces de hacer frente a la manipulación informativa, que los acusa de connivencia con Corea del Sur para restarles apoyos, y la intervención masiva de la policía, puesta al servicio de aquellos que, al final de la partida, son condenados por la justicia. Donde antes había vida, negocios humildes pero prósperos y entretenimiento para los vecinos, al fin solo queda un solar. La Jefa liberal ofrece al humilde superhéroe dos posibilidades: la exclusión social y la cárcel, o aceptar su condición de esclavo.Pero también una tercera, la más cínica de todas: dar un golpe de estado y vivir como un rey.

Ignoramos muchas cosas de Corea del Sur, pero sorprende la libertad con que se expresa Yeon Sang-ho, que crea un héroe de cómic pegado al suelo, en cuanto a sus pretensiones, él mismo sorprendido de lo que es capaz de hacer. Un símbolo de las masas, tan modesto como aquellos a quienes defiende y por los que está dispuesto hasta a ir a la cárcel. Quien empezó su carrera como director de animación, de acuerdo con su formación universitaria en pintura occidental, y que llamó la atención en Cannes en 2011 con The King of the Pigs, no ha rehuido jamás la denuncia de las dificultades en que se mueve este hombre que en Psychokynesis presenta como el que lucha por merecer ser el padre de su hija, y acaba haciéndolo contra la esclavitud  de ella y de su grupo y consigue recuperar su dignidad; el cineasta no teme abordar temas oscuros y muy controvertidos como el acoso escolar, la violencia en el ejército, o la corrupción de la religión oficial. Y como, en este título que presentamos, lo hace con decisión, poniendo el acento en el hecho de que el hombre puede liberarse de sus cadenas y alcanzar la justicia social. No parece haber tenido muchos problemas.

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