Te quiero, imbécil. Laura Mañá. Ficha técnica y crítica.








Ficha técnica:


Título original: Te quiero, imbécil
País: España
Año: 2020
Duración: 86 minutos

Dirección: Laura Mañá
Guión: Abraham Sastre, Iván José Souto
Casting: Anna González
Dirección de Fotografía: Sergi Gallardo
Música: Javier Gimeno, Luc Suárez
Montaje: Paula Gónzález
Dirección artística: Roger Bellés
Jefa de sonido: Daniela Fermín

Maquillaje y peluquería: Laura Bruy
Vestuario: Elena Ballester i Suñé

Productores: Frances Escribano, Raimon Masllorens, Tono Folguera
Productores ejecutivos: David Felani, Nèlida Sánchez, Sergi Moreno
Jefe de producción: Charlie Tello
Compañías productoras: Brutal Media, Minoría absoluta, Lastor Media, Yo hombre la película, AIE, con el apoyo de la Generalitat de Catalunya, Institut Català de les Empreses Culturals, con la participación de RTVE, Televisión de Cataluña   ; distribución: Filmax


Intérpretes:



Quim Gutierrez: Marcos, 
Natalia Tena: Raquel
Alfonso Bassave: Diego,
Alba Rivas: Ana,
Patricia Vico: Lorena,
Ernesto Alterio: el terapeutelisco Sebastian Vennet



Sinopsis:


Su novia lo ha abandonado y ahora Marcos se propone reinventarse a sí mismo. Quiere ser un hombre moderno con la ayuda de una amiga de la infancia y un gurú de internet.


Lo que se dice:


La película ha superado el aprobado en Norteamérica, pero no llega, por lo menos en lo que respecta al público, a superar esta barrera en España. La página Filmaffinity le concede una media de 4,8, basada en 3130 votos, mientras la norteamericana Imdb eleva a 5,8 esta media, con una participación muy escasa, 1508 usuarios, si bien coincide con Rotten Tomatoes que obtiene un índice de confianza del 57% de la prensa, consultadas 7 reseñas, y del 50 % del público, pulsada la opinión de tan solo 10 usuarios.

Los argumentos que dan los críticos son bastante positivos, como el de Javier Ocaña (Diario 'El País) que la describe como una comedia fresca, bien interpretada por el magnífico Quim Gutiérrez y la auténtica Natalia Tena ; comedia desenfadada, elegante y europea, un clima al que contribuye Natalia Tena (Juan Pando, Fotogramas); personajes interesantes en términos de lo que quieren decir (Daniel Hart, Ready Steady Cut). Otros introducen matices, como Oti Rodríguez Marchante (diario ABC) que califica el film de comedias sin pretensiones, en la que la directora elige los materiales adecuados ;Una comedia romántica predecible, en la que lo mejor es la pequeña participación de Ernesto Alterio (Carmen Lobo, diario 'La Razón)...


Crítica:


'Te quiero, imbécil' es una comedia romántica, quizás con la única pretensión seria de entretener (lo cual no es cualquier cosa) al público, con el que intenta empatizar mediante la ruptura de la cuarta pared, un recurso que permite el diálogo de Quim Gutiérrez con su público, apelando en especial a los de su generación, unos losers, unos perdedores, atrapados entre la crisis de 2008 que destruyó sus sueños y su futuro, convirtiéndolos en adolescentes eternos que no pueden abandonar el hogar paterno, aunque con la suficiente cabeza para no volver de nuevo con sus progenitores cargados de esposa o esposo e hijos, aunque, desde una perspectiva un tanto sexista que señala especialmente a los hombres, lo que no deja de formar parte de la tradición patriarcal que exige al todavía mirado como el sexo fuerte ser el productor. Lo que pocos podían predecir cuando se estrenó el film es que estos personajes y los que les daban el sustento se iban a meter de lleno en una crisis sanitaria, que probablemente será seguida de otra económica, que se ha llevado por delante a los que los apoyaron en la debacle financiera que provocó la caída de Lehman Brothers. Es probable, sin embargo, que quienes hayan perecido hayan sido precisamente quienes tenían los suficientes recursos como para dar con sus huesos en residencias que se han convertido en panteones, mientras los más pobres han convertido sus casas en alojamientos de, al menos, tres generaciones; es una terrible paradoja: es posible que el dinero haya servido para comprarse el peor billete para el otro mundo.

Estamos entrando de lleno en la era tecnológica y no puede falta un personaje verdaderamente divertido que representa Ernesto Alterio, que en los créditos finales se mostrará como un pícaro quevedesco, el argentino que lleva un programa de autoayuda en la red, que se autodenomina terapeuteléstico, y que intenta despertar al pobre Marcos con insultos del orden de 'idiota', apoyándose en estrategias espirituales como el yoga transpersonal y el reiki somático, y que interpela agresivamente al infeliz con apelaciones tales como: 'Ponete a laburar'. Pero este hombre que aparentemente tiene las ideas muy claras, es interrumpido en plena sesión por una madre que lo llama para que se siente a la mesa a cenar; una fachada semejante a la que presenta el líder de los terraplanistas norteamericanos, duro e intransigente, muy agresivo, acusado de vivir con su madre, cuya única opción es ejercer de 'Buscón' defendiendo teorías alienantes, una opción que es casi la única que les queda las generaciones perdidas de principios del siglo XXI, que han provocado una auténtica revolución en Estados Unidos tras el asesinato de un negro, Floyd, por un policía blanco.*

Nuestro personaje es mucho menos nocivo que el de Behind the Curve, y responde a un perfil muy extendido  en España: un joven de 35 años que vive con sus padres, se siente como una sombra para las mujeres, lo ha dejado su novia porque no tiene futuro, pero se acuesta con él hasta mientras se mete de lleno en la institución matrimonial; siente que su vida es una mierda y que no sabe lo que quiere, pero sí lo que no quiere. En principio pretende emular a su joven, apuesto y triunfador amigo,  el modelo que más le duele, Diego, que no cree en la pareja monogámica y que se relaciona con mujeres en las plataformas que crean las redes con este fin, -Tinder, Raya, Boompi, Happa, Shaken...-, enseñando al neófito a utilizar seximojis orientativos: berenjena, melocotón...Pero nuestro protagonista prefiere enamorarse y utilizar procedimientos del siglo pasado, no tan lejano, ya que en lo emocional es conservador. Y de esto va el film, en el que la pareja formada por Quim Gutiérrez, al que descubrí en la serie 'El vecino', disponible en Netflix, y confieso que me atrapó, me convenció, con ese aire de persona humilde, perdedor perfecto,a veces débil, a vecs cautivador, que no se arredra y sigue adelante a pesar de sus constantes tropiezos, al tiempo que nos hace sonreír más de una vez y buena falta nos hace. Su compañera de reparto, su partner, Natalia Tena, forma con él una pareja perfecta, una chica que transmite buenas vibraciones y que sabe esperar, al menos desde la EGB. Un final romántico pero no edulcorado, una atmósfera que el joven consigue crear de modo un tanto estrafalario. Pero le vale.

La podéis ver en Netflix. Os la aconsejo, cuando estéis un poco depres y necesitéis levantar el ánimo. Daño no os hará, y ver a Quim siempre es un gusto.





*La Tierra es plana. Daniel  J.Clark, 2018.




Comentarios