Crash Landing on You. Lee Jung-hyo. Crítica.

 



EL CLÁSICO ROMANCE DEL GRAN DRAMATURGO INGLÉS, WILLIAM SHAKESPEARE, ADAPTADO AL SIGLO XXI EN UN PAÍS DE CULTURA MILENARIA QUE HA SABIDO ASIMILAR EL BAGAJE CULTURAL DE OCCIDENTE, SUS MITOS Y SUS RITOS E INCORPORARLOS A SU SU ACERVO PROPIO, AL TIEMPO QUE CONSTRUÍA UN RELATO JOVEN Y MODERNO,UN FIN PARA EL QUE NO HA DUDADO EN APROVECHAR SUS 'TESOROS NACIONALES'.


Ficha técnica, Intérpretes, sinopsis, lo que se dice. (Pinchad aquí).


Crítica:

'Crash Landing on you' / título original: Sarangui Boolshichack, que si bien no se ha traducido al castellano viene a significar 'aterrizaje forzoso sobre ti', es una serie que pone al descubierto muchas cosas que los occidentales preferimos ignorar, pero que al examinar la opinión de los críticos de los medios más representativos de Occidente, a pesar de que todavía no se han incorporado al universo de las plataformas por motivos más o menos justificables,  y de que el público y los blogs y lectores que ocupan los espacios destinados a hacer su propio análisis son todavía muy escasos,dan medias muy elevadas: la página española Filmaffinity ofrece una nota de 7,6, basada en 156 votos; la americana Imdb eleva cualitativa y cuantitativamente esta calificación a 8,8, basada en una muestra más amplia, pero insuficiente para lo habitual en la página, 8,022 usuarios  (el cine coreano se abre camino a pesar del presidente norteamericano, Donald Trump, impelido por su Academia de Cine que otorga anualmente los Oscar y que decidió nombrar en el último certamen mejor director dentro y fuera del país a Bong Joon-ho, y mejor película en las mismas categorías de director y película a su última obra, Parásitos

El film que protagonizan Hyun Bin y  Son Ye-hi descansa en el relato del célebre dramaturgo, autor de Romeo y Julieta, una obra venerada en las series de cine coreano, pero que aquí su director Lee Jung-hyo ha inclinado la balanza multigenérica que caracteriza el cine de Corea del Sur hacia el lado del drama romántico, en el que ya tiene experiencia (su última serie 'El romance es un libro extra/ Romance is a Bonus Book, interpretada por el joven Lee Joon-suk) haciéndonos sentir que ha sido un buen aprendiz del cine hollywoodiense y que se sabe muy bien la lección que Jennifer Lawrence da a Bradley Cooper en 'El lado bueno de las cosas' de David O'Russell (2012) sobre cómo se puede generar emoción en el cine, a lo que él, y otros de sus camaradas coreanos, añaden su propio espíritu, su peculiar ánimo, - en el sentido latino del término -, que en Europa produce extrañamiento. Pero, como veremos, en este mundo en el que Montescos y Capuletos han sido sustituidos por enemigos irreconciliables. -Corea del Norte y Corea del Sur -, el amor, bien alejado de las relaciones tóxicas y del mal amor, es un sentimiento noble vital que incorpora ilusión a nuestras vidas.

Lee Jung-hyo, mediante un truco poético, que consiste en provocar un accidente de parapente de una empresaria de Corea del Sur, que cae literalmente sobre los brazos de un militar de Corea del Norte, nos permite introducirnos en dos países hermanos (antes formaban uno solo), con dos sistemas económicos y políticos diferentes: el comunista, en  cuyas instancias políticas y militares se instala la corrupción, con resultados muchas veces nefastos para el pueblo, organizado en pequeñas unidas, muchas veces a cargo de una mujer, una miliciana que funciona como jefa de una aldea, y el capitalista, en el que la inevitable corrupción se instala en el mundo de las finanzas privadas, que se sirven de gánsteres y criminales para defender sus intereses, algo no inusual en nuestro mundo, y que tienen organigramas de empresa en los que funcionan principios feudales como la traición, que supone el descabalgamiento de un cargo de responsabilidad de cualquiera de sus jefes, la expulsión del grupo, con frecuencia en manos de familias extensas y a veces la cárcel o la ejecución. En la zona 'comunista', que llamaremos con más precisión 'capitalista de estado', hay también grandes empresarios, que funcionan a imitación de los del Norte y que son más extravagantes y exhibicionistas incluso que ellos.

El capitán Ri, pianista de profesión que acabó en la milicia por razones que no voy a desvelar, es un producto de su entorno: culto,-su casa está llena de libros y la decoración es clásica-, frugal en la comida, saludable en las costumbres, de apariencia parsimoniosa, paciente y contenida, de corazón romántico "enseña a Yoon Se-ri" a cultivar sin prisas, con cariño una flor delicada como el amor, la edelwiess, bonita metáfora,  una peculiaridad de transitar por la vida que produce extrañamiento a los occidentales, aunque todos entendemos bien, gracias a Calderón de la Barca y su 'Canción del prisionero' de 'La vida es sueño', por qué envidia el capitán el vuelo libre de las aves, cuando es trasladado, detenido, a la frontera de su país, una línea que ha cruzado para impedir la muerte de su amada, en un intercambio con presos de Corea del Sur. Ella es espontánea, activa, criada en una sociedad de consumo; en su enorme y minimalista casa no hay una presencia tan notable de objetos representativos de su cutura; viste (buena transformación del militar en un figurín de Corea del Sur), y se mueve con soltura y piensa que Ri es como un niño; un niño que ha tenido duras experiencias en su país.

Para contar esta historia Lee se ha valido de lo que las mujeres de la aldea en la que reside Ri, en la zona que dirige como capitán, llaman 'tesoros nacionales' (hombres guapos), para destacar la decisión política del cine coreano de trasladar el objeto del deseo de la mujer al hombre, ya que, como advierten muchos analistas, hay en este país chicos guapos  al por mayor, hombre que han absorbido todas las aspiraciones que unen a los jóvenes en esta aldea global que hemos creado, viral en todo el mundo, que incluye boy bands, cuyo look,( peinado, ropaje ), imitan los jóvenes de aquí, mientras los asiáticos no dudan en reformular los estilos de los occidentales, un modelo de éxito basado en profundos estudios de mercado que cuida tanto de los ídolos como de sus fans. Este cambio que viene de la mano de la sociedad tecnológica nos muestra unos protagonistas agnósticos, más que creyentes, profundamente enamoradizos, pero nada dispuestos a abandonar su carrera profesional por una mujer, que ve la vida igual que ellos (Dona y Ri logran deshacerse de las tradiciones de su país y convencer a sus progenitores que el mundo ha cambiado y los padres ya no pueden decidir los casamientos de sus hijos), aunque ello suponga ser amantes solo dos semanas al año, una pasión que cuidan como Yeon Se-ri protege a su edelweiss, y que le permite seguir trabajando y creando  en su empresa y disfrutar a tope del amor dos semanas. El tiene apego a la patria de sus padres, a la que ella no puede ir, y ella tiene conexión sentimental con su mundo que el no puede pisar, pero durante un breve tiempo el mundo se circunscribirá a ellos dos, el sueño que la mayoría no podemos realizar.

El cine coreano es joven, honesto, moderno, con perspectivas; recuerdan al norteamericano antes de tornarse cínico tras la Guerra de Vietnam, de sentir que una mancha oscura, como lo representa Hartung, atraviesa su alma, un pesimismo que hizo huir de París a Gauguin que sentía que su pueblo había perdido la inocencia a principios del siglo XX. Sorprende que esta forma de representar la realidad se dé en un pueblo que no es joven como lo eran los norteamericanos hasta hace bien poco, el cómo han podido recuperar la esperanza y saber que un hombre, al igual que una mujer, también puede ser cuidador ( lo vimos en 'Está bien no sentirse bien') además de productor, músico como Ri con una compañera directora de una empresa, porque a ellos les une el amor, que cultivan como una flor delicada, y no la necesidad de ganarse el pan nuestro de cada día, de compartir la pasta de dientes, de cuidar si roncas o no, que favorece uniones que, con frecuencia, acaban en tragedia. Puede que detrás de esta historia esté el deseo de reunificar Corea sin respetar dos almas que funcionan a su manera por se parado, pero eso no lo podemos saber desde aquí. Lee Jung-hyo, de Corea del Sur, no ha criminalizado a unos ni a otros, lo que es de agradecer, aunque, es verdad que en su pequeña parcela sólo vemos como viven los pobres de la floreciente isla capitalista, en el cameo que se hace de Kim Soo-hyun, el protagonista de 'Esta bien no estar bien', otro 'héroe nacional.'



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