Hierro 3. Kim ki-duk. Crítica.


 



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CRÍTICA:

Hierro 3 es un film oscuro, en ciertos aspectos tenebroso con imágenes constantes que evocan la muerte. El joven protagonista Tae-suk no es un ocupa cualquiera, es universitario, se encarga de aclarar el comisario que lo detiene, lo que introduce una incógnita más en el enigma. ¿Por qué actúa así un joven que no carece de formación?, si bien no se sabe nada de su entorno familiar ni social; es como un fantasma que deambula impartiendo justicia, sin desdeñar la violencia, sirviéndose de un arma de los ricos: los palos y las pelotas de golf. Las puertas no son un obstáculo que le impida entrar en cualquier hogar y conocer la intimidad de quien lo ocupa, cuestionando, como dice M.Torreiro  (Diario 'El País') 'algunos de los totems sobre los que construimos nuestra identidad ': la propiedad, la privacidad, la comunicación y la posesión, burlando a todos los que por estatus o posición social ostentan cualquier forma de poder terrenal.

Esta historia difícil e inquietante se sustenta sobre una arquitectura audiovisual minimalista, sin apenas diálogos, con la única marca que dejan los inquilinos sobre sus inclinaciones en la decoración de sus casas o en la pobreza de sus habitaciones. Sólo el marido maltratador habla, y a la vez es burlado por su propia sombra que no puede ver, situada a su espalda. Un film un tanto ingrato y áspero, muy del gusto de los críticos. Lo podéis ver en Filmin, dirigido por Kim ki-duk, un conocido representante de la vanguardia surcoreana, que procede de la clase obrera, y comenzó su carrera, sin haber podido recibir una formación técnica como cineasta, a los 33 años. Su cine se caracteriza por un ritmo pausado, imágenes con frecuencia cruentas, diálogos pausados, y la elección de seres inadaptados como protagonistas de sus filmes, aunque, como en este caso, apenas le importe incidir en la causa de su aparente automarginación, sugiriendo la utilización de elementos del realismo mágico.

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