Cielo de medianoche. George Clooney. Crítica.

 


TANTA TRANSVERSALIDAD Y DESCONTEXTUALIZACIÓN DE LOS RELATOS NOS ESTÁ REBLANDECIENDO EL CEREBRO.


Ficha técnica,  intérpretes, sinopsis, lo que se dice (Pinchad aquí)


Crítica:


El amarillismo y la transversalidad, el desprecio de la funcionalidad del discurso que impregna el decálogo indie, está invadiendo el mundo de poemas bobos en los que abundan las rimas que conciertan con los mares, la luna, el sol, las tempestades, las olas, las terrazas y los bares, porque a algunos les evoca algo. Cuando amanece por ese horizonte naïf un individuo curtido en la lucha contra el calentamiento global y el fin del mundo tal y como lo conocimos en otros tiempos, algunos se quejan de que en sus historias no pasa nada más allá de lo cotidiano, lo habitual en las películas de ciencia-ficción de astronautas; los nuevos bardos se sienten perdidos cual auténticos petimetres, en un 'contexto' (¡horror!) en el que durante 110 minutos la acción es sustituida por la nada, y en los últimos minutos del film se informa a los personajes que vuelven a la Tierra en una nave que hace algún tiempo inició su travesía para buscar un lugar alternativo en el que ubicar a la humanidad en peligro de extinción ante  el deterioro medioambiental,, de que los supervivientes de una extraña enfermedad se han tenido que esconder en lugares subterráneos para huir del virus y sus propagadores.

Es lo que hay. 'Cielo de medianoche' es una película realizada en plena era pandémica, que cualquier espectador avisado puede decodificar con mucha facilidad. En la película no se ve ni la catástrofe ni sus víctimas (en la realidad sólo se ven las consecuencias en los hospitales); los tripulantes y ocupantes de la nave que regresa a la Tierra se dividen en dos grupos: los que descienden de ella para buscar a los suyos, escondidos en las entrañas de nuestro mundo en las que han buscado un refugio seguro, y los que deciden volver al planeta e iniciar una vida regenerada, algo que pueden llevar a cabo porque son tres: un matrimonio y una hija, lo que plantea el mismo dilema en que se debate la Biblia ¿quién formará parte de la segunda generación? Una pregunta a la que no ha dado respuesta la religión,  un problema que, al parecer, no tiene Clooney.

Hay muchos elementos que puede reconocer cualquier habitante del globo en este momento. El hecho de que no se vea el virus no quiere decir que no exista; el director no profundiza en el drama humano, en describir cómo se ha producido la tragedia, si ha habido conflicto entre los humanos, ni quienes se han refugiado bajo tierra ni quienes han vivido hasta su último día, si todos los que le han precedido se han sentido como el final. No importa, quienes están en las nubes conocen solo el resultado y también optan, ya por buscar a los suyos con el riesgo que conlleva, ya volver a la tierra prometida. La magnitud de la tragedia hace que el cáncer que padece el científico Augustine Lofthouse, interpretado por Clooney sea considerado una minucia sin solución, que sólo afecta a quien ha luchado toda su vida por salvar a la humanidad, consciente del riesgo, y que ahora va a morir solo. Lo que sucede se parece tanto a lo que vivimos que da escalofríos, y comparar el film con 'The Martian', 'Interestellar' y 'Gravity' supone una superficialidad, porque 'Cielo de medianoche' no es una aventura espacial, sino una reflexión filosófica sobre el camino errático que han emprendido hombres y mujeres, cuando los más jóvenes han recibido una educación, en muchos casos, respetuosa con el medio ambiente.

Muchos actores norteamericanos, entre ellos el propio Clooney, Leonardo DiCaprio, Brad Pitt o Matt Damon, entre otros, han empeñado parte del prestigio adquirido como actores, e incluso medios económicos, en su lucha contra el calentamiento global, lo que puede haberles ocasionado cierto enfrentamiento con los que hablan de cambio climático como algo casual, que niegan la contaminación e incluso niegan las crisis zoonóticas, y especialmente la del COVID-19, en cuyo contexto nace esta historia. El bullicio de las calles, la alegría de las gentes, los viajes por todo el mundo, el intercambio de productos, y todo lo que el hombre había logrado desde la hominización ha sido sustituido por la nada; a pesar de la algarabía en las calles, muchos no pueden salir de su propio pueblo, no pueden abrazar a sus padres, porque, a diferencia de los protagonistas del film, han priorizado a algunos amigos, no pueden casi enterrar a los muertos, como ocurre en la película, y no puede hacer tantas cosas que da más miedo que una película de terror.

Podéis ver la película en Netflix, pero advierto que no es de aventuras ni de acción, sino que prima la tristeza y la invitación a pensar, si tenemos ganas de hacer este ejercicio.

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