Privacidad.Nam Yun-hyuk. Crítica

 



LA TRAMPA DE LA PRIVACIDAD.

¿QUÉ DIFERENCIA HAY ENTRE HUMANOS Y HORMIGAS? LA GENTE TIENE VIDAS PRIVADAS QUE, EN TEORÍA, NADIE MÁS CONOCE O DEBIERA CONOCER. ¿PERO ÉSTO ES ASÍ? LA VERDAD ES QUE NO, PUES HOMBRES Y MUJERES NO PUEDEN FORJAR RELACIONES SI NO COMPARTEN SU VIDA PRIVADA, CON EL OBJETIVO DE CONTACTAR CON LA GENTE Y DISFRUTAR DE UNA VIDA MEJOR. COMO CONSECUENCIA ELLOS MISMOS HACEN PARTÍCIPES A OTROS DE SU VIDA PRIVADA VOLUNTARIAMENTE, ALGUNOS LA VENDEN Y OTROS LAS ROBAN. DE ESTE MODO LA VIDA PRIVADA ES UNA DE LAS MAYORES DEBILIDADES EXCLUSIVAS DE LOS SERES HUMANOS, UNA MERCANCÍA CODICIADA POR EL MERCADO.


Ficha técnica, intérpretes, sinopsis, lo que se dice (Pinchad aquí)


Crítica:


No hace mucho leí un libro de Daniel Bernabé, 'La trampa de la diversidad', que incidía en como el liberalismo  ha fragmentado la identidad de la clase trabajadora, y como consecuencia hacía un llamamiento a la unidad frente a esta fragmentación promovida por el actual activismo.* Ahora, Nam Yun-Hyuk entra en otra realidad muy espinosa, frecuentemente objeto de noticias y artículos periodísticos, que hace más débiles a los débiles y más fuertes a los poderosos, agrupados en grandes conglomerados, que con frecuencia surgen de la unión de varias empresas que forman parte de una firma compacta. Este relato, que incorpora un romance, una peculiaridad del cinéma-vérité de uno de los países más desarrollados del mundo actual, que dota a sus películas de la emoción y de la poesía de la que carecen los temas que generalmente forman su background,  es al mismo tiempo un lugar que, como no podía ser de otra manera, está lastrado por las mismas miserias humanas que los demás, como veremos más adelante, de los mismos amigos de lo ajeno, aunque, en este film, evita señalar con el dedo a los responsables de los graves delitos que denuncia, muy al contrario de lo que sí hace el cine norteamericano. La película comienza advirtiendo que personajes y situaciones son ficticios y con una premisa como mínimo original: la sociedad se divide en los triunfadores, -incluye a los universitarios, de los que sólo una proporción muy baja, uno de cada veinte, logra vivir de aquello que ha estudiado -, y los estafadores por un lado, (ambos forman la clase privilegiada),  y los mindundis o explotados, los únicos que trabajan, por otro. La mayoría.

Como en cualquier thriller que se precie, hay un héroe y un villano, aunque ninguno de los dos puede presentar un pasado inmaculado. El malo de esta historia, interpretado por Kim Young-min, en el papel de 'Kim el Pirómano'Kim Jae-wook, que recopila y explota la debilidad de la gente, una mercancía que le proporciona cuantiosos beneficios, especialmente porque es un hombre sin escrúpulos, con la excepción del amor a su caniche, que, cuando conviene a los que controlan la economía, provoca grandes incendios que tienen la virtud de 'unir sólidamente a los conservadores' (dicit), que, a continuación, reclaman el imperio de la ley para imponer el orden a unas masas que pululan inconscientes y desprevenidas por las calles. Llama la atención que un virus mortal, como el COVID-19 (con independencia de qué haya provocado esta crisis zoonóticas), ha tenido la virtud de alinear en diferentes bandos a conservadores y progresistas, como si estos bichos tuvieran ideología, haciendo ostentación algunos individuos de sus creencias en la mascarilla que sirve para protegerlos. Es terrible y desesperanzadora la acusación de que los que tienen bajo su control la fiscalía, la judicatura, las fuerzas del orden, las empresas, se mueven como pez en el agua en este territorio enfangado, realizando y sufragando documentales (llama la atención la aparición de un vocabulario al que no estamos acostumbrados, aunque sabemos qué plataformas virtuales acaban imponiéndose).

Hombres que cocinan, se enamoran, y se enredan en batallas mafiosas en las que están a la par con las mujeres, que, a pesar de que algunas llevan elevadísimos tacones, no sólo seducen al compañero para que  las complazca con asesinatos si hace falta, impulsadas por la avaricia o los deseos de venganza, como la femme fatale clásica, sino que son diestras en el uso de los puños y los golpes con piernas y manos propios del wuxia en el siglo XXI. Ellas son guapas, ellos también, y parecen que tienen superada la cuestión del género. Sin embargo Nam Yun-Hyuk no es capaz de generar las mismas emociones que otros cineastas coreanos como Ahn Pan-suk, se enreda en líos del conglomerado de empresas, donde las mujeres son más escasas, y confabulaciones con la policía que dilatan el discurso pero le quitan atractivo. Quizá sin pretenderlo su película es más masculina, aunque animo a verla con independencia del grupo al que uno pertenezca, pues, si bien obvia un happy end, visual y discursivo, a la americana, introduce al espectador en el oscuro mundo de los conglomerados de empresas que se sirven de la vida privada de hombres importantes, pero también de ciudadanos de a pie, y entenderemos la podredumbre del contexto en que se desarrollan luchas sin cuartel, aunque el desarrollo es un poco dificultoso de seguir, especialmente por los nombres de los personajes a los que estamos poco acostumbrados, pero también  por cómo nos muestra la manera habitual en que se forman los grupos de poder  usando su influencia y jugando a 'hacer reyes' de la economía y la política, con muchas complicidades que no son exclusivas del mundo asiático, y en especial de Corea del Sur que es una democracia representativa, ni más ni menos imperfecta que la nuestra,

Disponible en Netflix.















* La trampa de la diversidad. Akal.com.



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