Suerte en el amor (Love and Fortune), serie TV. Kenji Jwvajima, Hana Matsumoto, Mai Sakai. Ficha técnica y crítica.

 



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LA DUDOSA RELACIÓN SEXUAL CON MENORES DE EDAD, ILEGAL EN EL MUNDO DESARROLLADO, TANTO DE ORIENTE COMO DE OCCIDENTE.


Ficha técnica:


Título original: Koi No Tsuki
País: Japón
Año: 2018
Temporada 1; 13 episodios de 24 minutos

Dirección: Kenji Jwvajima, Hana Matsumoto, Mai Sakai.
Guion: Maki Peyoung, Ryô Takada

Productor: Kaita Sakamoto
Productor ejecutivo:Kantaró Yamato
Compañía productora: TV Tokio


Intérpretes:



Eri Tokunaga: Taira Wako,
Fúju Kamio: Yumeaki Iko,
Miu Tomita: Yanagi


Sinopsis:


A sus 31 años y frustrada por la rutinaria vida de su novio, Wako no puede evitar sentirse atraída por Yumeaki, un estudiante de secundaria, a pesar de doblarle la edad.

Lo que se dice:

El film ha sido muy bien valorado por la prensa y el público occidental, como ponen de relieve en sus estadísticas las páginas española Filmaffinity, que ofrece una nota media de 6,9, basada en 29 votos, una nota que la norteamericana Imdb eleva a 7,4, según la valoración de 370 usuarios.


Crítica:


El film ha sido muy bien valorado, pero poco entendido, una conclusión fácilmente extraíbles de los taglines de algunos escritos de los espectadores, en especial del único que escribe en Filmaffinity, Guillermo Herrera, que titula su post como 'Estupor y temblores, la situación de la mujer japonesa', reafirmándose en su línea cuando en el cuerpo de su escrito incide en que debemos recordar que para un adulto en Japón mantener relaciones sexuales con menores de 18 años es un delito, un matiz que debe parecerle peculiar. Si alguien cree que en nuestro país estas relaciones no constituyen un delito se encuentra en serio peligro de ser acusado de estupro,  que puede conllevar penas de prisión de hasta seis años, si además cree que el consentimiento del adolescente es suficiente para no caer en una situación ilegal.

Las tres realizadoras que se ponen al frente de este film, Kenji Jwvajima, Hana Matsumoto, Mai Sakai, que no parecen haber tenido muchos problemas en Japón, y que incluso han conseguido que su película entre en plataformas como Netflix, plantean esta relación, la de Wako, de 32 años, y Yumeaki (15 años) de la forma más gráfica y sin que haya posibilidad de imaginar, ya que el primer contacto entre la mujer y el chico es de un carácter físico indiscutible, una felatio. La relación es censurada tanto por los compañeros de trabajo de Wako, como los de instituto de Yumeaki, que los acusan de asquerosos y delincuentes, pero ellos siguen con su actitud hasta el final, sin plantearse, ni de lejos, una cuestión que está presente en autores aparentemente más inofensivos, desde Bergman, pasando por Wong Kar Wai, hasta cualquier director de serie asiática actual: la imposibilidad de la pareja trascendida a cualquier tiempo y lugar.

La serie es, a diferencia de las que se producen en Corea del Sur o la República Popular China, un film distópico, cruel y muy cínico, escasamente contextualizado, ya que no permite ubicar socialmente a cualquiera de los personajes. De Wako no conocemos su extracción social y sólo sabemos cómo es por lo que hace (a los padres no los llegamos a conocer, situándose siempre en la extradiégesis). El novio de Wako, con el que convive, es un trabajador de cuello blanco, que cada día va a una oficina, ella tiene trabajos-basura a tiempo parcial (venta de entradas en un cine de barrio, que tiene cierto prestigio porque un joven que proyectaba las películas, y que también tiene relaciones con una menor, un escándalo del que se hace eco la prensa; parece que este personaje sólo tiene una razón de existir: justificar a la mujer), y apenas se ocupa de mantener un hogar agradable; sin embargo paga el alquiler, y se hace cargo de otros gastos del hogar, sin que se sepa de donde sale el dinero . Cuando abandona a Fu para vivir su sueño no tiene dificultades para pagar un nuevo alquiler de un piso más pequeño. Del chico todavía se sabe menos, y desconcierta en el tramo final, una elipsis de unos pocos años (se supone que los suficientes para que él supere la barrera legal de la edad), francamente maniquea, que no evita la sensación desagradable de que la mujer ha usado de su experiencia sexual y emocional para epatar a un quasi niño que está descubriendo quién es y le ofrecen una magnífica oportunidad de entenderlo en bandeja. No me atrevo a afirmar que el único background del film es eliminar barreras legales, especialmente la que protege a los menores, para hacer realidad lo que afirma el adolescente: "un estudiante de Instituto sabe perfectamente lo que quiere." El que el mayor sea mujer no cambia las cosas.

A pesar de lo dicho, la serie está bien ejecutada y se sigue con interés, aunque el final es claramente buenista y angelical.




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