Historia taiwanesa de dos ciudades.

 


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EL CINE TAIWANÉS EN EL PUNTO DE MIRA


Ficha técnica:


Título original: A Taiwanese Tale of Two Cities (serie TV)

País: Taiwan

Año: 2018

Temporada 1; episodios 16; duración: 70 minutos

Género: Drama/romance


Dirección: Nelson Yeh

Guion: Chia-Hui Lin, Tan-Ching Yeh, Nelson Yeh

Casting: Po-Jen Ko

Director de Fotografía: Tsung Chih Chen

Música: Wei Chun Chen, Joe Chou

Edición: Josh Ren


Diseño de vestuario: Amber Chen


Productor: Chin-sheng Yeh

Productores ejecutivos: Ting Chen, Hsiu-Chiung Ho, Chiu-Hua Hsu, Dorothy M Hung, James Jen, Leon Lu, Cary Tsai, Tan-ching Yeh

Diseño de producción: Markus Cheng

Compañías productoras: Envision Productions, Formosa TV, Good Image, Green Film Production, Kbro Media, Mandarin Vision, PTS, Taiwan Mobile; distribución: Netflix



Intérpretes:


Tammy Chen:  Lee Nian Nian,

Peggy Tseng: Josephine Huang,

Sheng-hao Wen: Teng Tien-Ming,

Shao-hua Ñung: Lee Jen-kuei,

Denny Huang: Ryan Yeh,

Poh-Shiang Lee: Hsiao-Meng,

...


Sinopsis:

Una doctora de medicina tradicional china eN Taipei y una ingeniera informática de San Francisco cambian sus casas embarcándose en un viaje lleno de escollos, secretos y encuentros inesperados.


Lo que se dice:


La única valoración del film la hace Imdb que le otorga un 6,7, una nota media respetable, basada en la opinión de 143 usuarios.


Crítica:



Es redundante el reconocimiento que se hace en este blog de la rapidez con que se produce el crecimiento y desarrollo de los pueblos asiáticos, encabezados en su ascenso en los resultados académicos o su repercusión en las artes de representación de ideas, formas de vivir e idiosincrasia de sus pueblos por la República de Corea del Sur, si bien esta 'Historia taiwanesa de dos ciudades', basada en el propósito de Charles Dickens en su 'Historia de dos ciudades' de comparar dos ciudades europeas importantes , entonces Londres y París, se traslada a dos bloques culturales hasta hoy muy diferentes, Oriente y Occidente, representados por Taipei y San Francisco- La serie nos muestra una sociedad que defiende presupuestos muy parecidos a los nuestros (libertad sexual, movimientos lgtbi y queer, veganismo, medicina tradicional china, por la que muchos optan en occidente), y una forma de vida de las generaciones más jóvenes muy parecida a las nuestra. Una demostración visual de las barreras que ha ido derribando silenciosamente la economía global.

Las diferencias entre la chica nacida y criada en Taipei, Lee Nian Nian (Tammy Chen), y su colega Josephine Huang, (Peggy Tseng), una joven taiwanesa que representa el papel de una mujer nacida en Estados Unidos, muestran ciertas diferencias de educación que parecen depender más del contexto familiar (la primera es una doctora de medicina china, hija de un médico que la ha introducido en la profesión y la ha cuidado desde su adolescencia a causa de la delicada situación de su salud que trata con acupuntura), que de un estadio de modernidad muy diferente. La casa de la norteamericana es más moderna y pretenciosa, y la de la de Taipei suficiente, en la que la joven disfruta de una habitación amplia, llena de iconos occidentales, entre ellos una alfombra cuyo estampado es la bandera de Estados Unidos , una smart tv, buena y sana alimentación, etc.,  aunque los habitantes de la ciudad desconfían de las redes de saneamiento y potabilización del agua públicas y no beben este líquido esencial sin hervirlo previamente, un asunto en el que hace hincapié el film. Un buen ejemplo de esto es que, mientras en Corea, cuando ubican una historia, como sucede en Itaewon Class, el barrio más populoso y célebre de Seúl la localización es tan solo el contexto para hablar de una negocio determinado, en Taiwan parece más bien un documento de divulgación de imágenes turísticas. No obstante se le da cierto contenido semántico cuando el director Nelson Yeh y su equipo contrastan el colorido de las fiestas populares de su país con el de la marcha del orgullo gay de San Francisco, en la que se integra con total normalidad Nian Nian. Las masas se comportan de forma muy parecida.

Ahora bien, ni la riqueza ni la pobreza se pueden esconder,y aunque todas las naciones del mundo poseen enormes bolsas de marginación e incluso de exclusividad, que sólo algunos directores como el coreano Bong Joon-ho se esfuerzan por denunciar en películas como la oscarizada Parásitos, que nos muestra como siempre hay alguien que está por encima de tí y te mea, algo de lo que ya advertía George Lucas en uno de los episodios de su saga de Star Wars (El episodio I, La amenaza fantasma, una de las precuelas), y lo hacía en el que en aquel momento era el imperio indiscutible mundial, cuando el gigante ruso estaba a punto de derrumbarse. Lo que nos muestran las imágenes es una capital que no puede competir con Seúl, con un inmenso rascacielos aislado, frente a las múltiples torres que emergen en la capital surcoreana, algunas de ellas dedicadas a pequeños apartamentos muy bien dotados para los jóvenes, a los que ya no se accede con una llave, sino con un código que dispensa el estado a sus ciudadanos, y una modesta Puerta del Norte que daba acceso a la antigua Taipei, además de algunos templos que parecen ser ya enclaves turísticos. En la propaganda de su gastronomía aparece un plato sorprendente: el tofu apestoso, que huele fatal pero sabe delicioso (divertida demostración de comida taiwanesa en un restaurante de San Francisco, propiedad de Ryan Yeh, interpretado por Denny Huang, en la que los jueces se tapan las narices; verdaderamente debe oler mal).

Hay otros factores a tener en cuenta más allá del skyline de las ciudades, donde mejor se observa el diferente estadio de evolución de Taiwan en relación con sus vecinos asiáticos en los que abundan grandes maestros del cine, ya se trate de China (Zhang Yimou, Wong Kar Wai y otros muchos más), Corea (Yeon Sang-ho, Bong Joon-ho, Ahn Pan-suk, Lee Eungbok, Lee Yung-hyo ...)  o Japón (el gran Ozu, Akira Kurosawa, Hayao Myyasaki, Kore Eda, Isao Takahata, Naomi Kawase...), de los que tanto han aprendido y en los que se han inspirado los grandes renovadores del cine occidental, en un viaje de doble dirección, en el que se muestra la admiración que estos pueblos de cultura tan diferente a la nuestra muestran por el legado de Europa y Estados Unidos (no podemos olvidar el esfuerzo que están haciendo los pueblos hispanoamericanos en el doblaje y producción de títulos de crédito del cine que se hace para plataformas como Netflix y permiten disfrutar de versiones originales, que choca a los puristas de estos lares). Con lo que parece que todavía no pueden competir los que emergen de forma incipiente es con los grandes storytellers de los títulos más sobresalientes que jalonan la evolución del cine oriental, ni los magníficos guionistas que consigue atrapar en sesiones maratonianas a sus espectadores para visionar una serie  en una, sola, dos o tres jornadas intensivas, según el número de episodios (ya hay directores que dicen que ante las sagas y las series, el cine convencional es un género menor), como hacía Scherezade con el sultán en 'Las mil y una noche', para retrasar el momento de su ejecución. 

El diferente estadio evolutivo de las distintas culturas lo observamos también en el trabajo de los directores artísticos, los decoradores, los regidores, o los diseñadores de vestuario, maquillaje y peluquería, de cuyo trabajo nos han mostrado las entrañas las series coreanas, que han inscrito sus doramas en el análisis de la extradiégesis de su discurso cinematográfico y han logrado colocar su moda, su música, el tinte de sus cabellos o el maquillaje de sus jóvenes en los sectores adolescentes de nuestra sociedad occidental, que sueñan en formar su boyband o girlband, dejando atrás a los que, tan supèrficialmente como ellos pero con menor autenticidad`, como señalaba Marshall McLuhan en sus ensayos, al comparar la cultura viva de las masas con la pseudocultureta, se empeñan en  escarbar 'raíces ' que complacen más al stablishment que a los grandes grupos de millennials y centennials. Mientras aquí discutimos de género algunos logran en otras partes del globo crear un look andrógino indiferenciado. En este aspecto Taiwán está más cerca de nosotros que de países próximos como Corea del Sur, aunque parece que está iniciando ya el camino en la misma dirección. También es evidente que su nivel de tecnología de producción y postproducción todavía no ha logrado los estandares de los países vecinos citados, aunque está muy cerca de conseguirlos y la página norteamericana Imdb los premia con una buena nota.

Comentarios

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  2. Es una idea de Dickens trasladada al mundo actual y a culturas hasta ahora desconocidas. Gracias a las nuevas plataformas y a los medios de comunicación de masas observamos cómo se va globalizando la cultura y esto es de lo más interesante. Me alegra mucho vuestra participación y comentarios enriquecedores. Un abrazo.

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