Dune. Denis Villeneuve. Crítica.








DUNE DE DENIS DE VILLENEUVE: UN PLANTEAMIENTO DEL RELATO MUY EXTENSO Y DE LUJO.


Ficha de identificación, sinopsis, lo que se dice (Pinchad aquí).


La verdad, es que, siendo honestos, la nueva adaptación de la novela de Frank Herbert, Dune, en cuyo ánimo parece que reside la intención de hacer una trilogía basada en este texto (la segunda entrega lo haría de 'El Mesías de Dune' del mismo autor), y no se deduce tan solo de sus declaraciones en diversas entrevistas, sino de lo que vemos en pantalla en la primera entrega de la franquicia que es, en realidad, una contextualización  del relato en un planeta rico en materias primas, necesarias para los viajes galácticos, en el que hay una lucha soterrada entre los nuevos señores feudales que someten al pueblo, organizado en la clandestinidad, los dueños de las grandes compañías que a su vez se enfrentan a un imperio que evoca, se quiera o no, a George Lucas, y la presentación de los personajes, algunos de ellos de manera fugaz, que se presupone que van a jugar un papel importante en los próximos episodios. Un planteamiento de la historia y su contexto (no pasa de ahí), con una realización de lujo, y un cromatismo neutro y desleído muy indie. Muy poco desarrollo para las dos horas y media que dura el film.

Las imágenes que sirven de fondo a los créditos iniciales son una exhibición de la iconografía creada por el canadiense, en la que destacan unos helicópteros en forma de libélula poco vistos en el cine, aunque los referentes de los grandes creadores de la ciencia-ficción son constantes. No es malo copiar a los demás, decía Picasso, sino copiarse uno a sí mismo, y parece que esto es lo que mejor hace Villeneuve, un director que me gusta más cuando no hace ciencia-ficción, stricto sensu, ('Enemy', 'Sicario', 'Prisioneros'), aunque maneja bien la representación de los símbolos del poder (primeras imágenes en las que los soldados opresores carecen de rostro, mientras el pueblo acude con mansedumbre aparente al desfile de quienes lo oprime). Es irónica la secuencia en la que un soldado imperial abre la marcha del ejército tocando una gaita, que evoca las manifestaciones que celebra cada año en todo el Ulster la Orden de Orange para conmemorar la victoria del rey protestante Guillermo III (inglés) sobre el católico Jacobo II, el 1 de julio de 1690, un desfile que presencian los sometidos Fremen, que esperan un Mesías que los salve.

El tono del film es sensorial, impactante, con algunas imágenes, relacionadas con los gusanos gigantes muy espectaculares, un clima que lleva hasta la exasperación el score musical creado por Hans Zimmer; aún así el realizador no puede evitar que al estirar tanto la escasa narración se produzcan demasiados momentos-valle que ralentizan el desarrollo de la historia y provocan que el interés del espectador decaiga. Se habla de ciencia-ficción adulta, aunque en realidad no sé bien qué se quiere decir con esto, si en realidad lo que se dice en el fondo es que se trata de un producto del género, para los que no son amantes del mismo. Se puede ver, pero esperamos que se anime cuando entremos en el meollo de la historia.

Comentarios