Zach Braff. Un cineasta y actor indie muy particular.

 


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Aunque no soy muy amiga del cine indie, al menos en su política e ideología cinematográfica, que al parecer se adapta a la perfección a la sociedad líquida de mentalidad transversal dominante, he de reconocer que siento una especial debilidad por Zach Braff, que realizó en 2004 'Algo en común/Garden State, cuando ya era conocido como director de algunos episodios y actor de Scrubs, en el papel del Doctor John 'J.D.' Dorian, un film bizarro, que me resulta tremendamente simpático. Zach afirma que el film es en buena medida autobiográfico, y la verdad es que el director se interpreta a sí mismo. No sabemos dónde actúa más, si en el making off o en el film. 

El relato se basa en la historia de un joven actor que lleva años alejado, forzosamente, de su ciudad natal tras haber dejado a su madre en un silla de ruedas, y haber sido ingresado en un internado a causa de su peligrosa actitud, que evita encontrarse con su padre, un psiquiatra que le medica con litio y otros barbitúricos hasta las cejas. Muerta su madre, regresa a Nueva Jersey para asistir al entierro, y encuentra a unos amigos de su infancia, que han quedado en el lugar y han tomado caminos diferentes: uno de ellos es enterrador en un cementerio judio light, nada gótico, y del que ha desaparecido toda idea romántica de la muerte. Esa misma noche, atontado, va de fiesta con ellos. En una consulta médica conoce a Sam (Natalie Portman), que le ayuda a superar el pasado y descubrirse a sí mismo. Imperdonable, pero sumamente simpática por su infantilismo,  la secuencia en la que la joven hace unos gestos ridículos con los brazos con el fin de pasar a la historia por ser la primera que ha realizado semejante acción.

Al fin encuentra el amor, pero que nadie se haga ilusiones, aunque haya lágrimas no hay pasión. El joven Andrew no tiene estrés, ni magia, ni emociones, ni expresividad en el rostro. Pero quizás se trata de esto. Cierto género indie, que no independiente, debe consistir en que nada altere tus neuronas, mientras estás emparrado colocándote con lo que te apetezca, ya sea agua, litio o marihuna. ¡Ah! y los tatuajes escondidos en el torso. Es un film que prueba que ser joven no significa siempre lo mismo. Como he dicho al principio, aunque reconozco que el cine indie se me resulta siempre un poco moñas e incluso fofo, tengo una especial sensibilidad con Zach Braff, ese joven delicado, afectado por un trastorno bipolar que ha encontrado su serenidad haciendo cine. Me parece cruel Nando Salvá, que sin perder su costumbre lo azota sin piedad." Decir que los talentos de sus intérpretes son echados a perder es quedarse corto: tres muñecos hinchables podrían protagonizar la película y nada cambiaría...", afirma.


Zach Braff ha dirigido otras palículas, como 'Ojalá estuviera aquí '(2014); Un golpe con estilo  (2016), algunos episodios de la serie televisiva Scrubs, e incluso algún vídeo musical, como el de Joshua Radin, Closer, que podéis ver en Youtube.

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