Puerta al verano. Takahiro Miki. Ficha de identificación y crítica del blog.

 


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UNA MIRADA ACTUAL AL ÍDOLO DE LOS PIES DE BARRO

EL PASADO, IGUAL QUE EL FUTURO, NO ESTÁ DEFINIDO; SOLO EXISTE COMO UN ESPECTRO DE POSIBILIDADES


Ficha de identificación:


Título original: The Door Into Summer
País: Japón
Año: 2021
Duración: 118 minutos
Género: Ciencia-ficción, fantástico

Equipo técnico-artístico:


Dirección: Takahiro Miki
Guion: Tomoe Kanno, basado en la novela de Robert A. Heinlein

Reparto:


Naohito Fujiki: Androide/humanoide
Kenta Hamano: Gota
Taizo Harada: Taro Sato
Kaya Kiyohara: Rico Matsushita
Hidekazu Mashima: Kazuhito
Natsuna: Rin Shiraishi
Tomoro Taguchi: Profesor Toi
Rin Takanashi: Midori Sato
Kento Yamazaki: Soichiro Takakura,
...

Sinopsis:


Es el año 1996 y Soichiro Takakura es un científico que resuelve problemas relacionados con el desarrollo de robots, que decide criogenizarse durante tres décadas; para buscar a su hermana, adoptada por una pareja como él, sin relación filial. busca una forma de volver a 1995 y despertar de su largo sueño.


Lo que se dice:


Apenas hay reseñas ni valoraciones de los usuarios. La página española Filmaffinity no ofrece una nota media, mientras que la norteamericana  publica una media aceptable, 6,5, aunque basada en tan solo 259 usuarios. Sin embargo la única reseña disponible es muy negativa; partiendo de la premisa de que algunas puertas es mejor dejarlas cerradas, afirma que rápidamente el relato degenera en una intriga corporativa insulsa o escenas empalagosas. (James Hadfield. The Japan Times).


Crítica:



QUE LOS PROBLEMAS TE PILLEN DURMIENDO


Este tagline, extraído del  film y expresado en un contexto determinado, la criogenización durante 30 años con el objetivo de interponer un intervalo de tiempo entre dificultades inasumibles psicológicamente por el protagonista. con la esperanza de que, cuando despierte todo estará resuelto, no casa bien con el desenlace del relato, de la historia de amor que forma parte del entramado del mismo, que aparece de pronto sin preparar emocionalmente al espectador que se queda frío como un polo. Ni siquiera la imagen aportan un poco de calidez al momento.

Ignoro si Takahiro Miki ha querido sumarse a la tendencia dominante del cine indie, en el que la contextualización del relato en un momento histórico determinado es una intención inasumible para sus fans, o mostrar sentimientos de cualquier tipo es un atentado contra el equilibrio y la contención de que se sienten portadores natos, merced a una educación exquisita que les impide comportarse como el populacho. Tampoco sé si el minimalismo de la imagen es una herencia de Ozu o responde también a ese deseo de no mostrar demasiado entusiasmo por algo, aunque la gama cromática de la película y los contrastes simultáneos de que con frecuencia hace gala me hacen inclinarme por lo segundo.

Si pudiéramos prescindir de la forma, algo totalmente imposible, se podría interpretar que la historia de  Soichiro Takakura, es una metáfora del estado en que se encuentra Japón, que ocupó Corea durante 50 años y ahora tiene que soportar cómo el país en otros tiempos dominado por los nipones les ha adelantado por la derecha y por la izquierda; sus personajes son toscos, viven en casas modestas, visten sin pretensiones, a pesar de pertenecer a  la clase media, a una élite de científicos que trabajan en grandes empresas haciendo avanzar la robótica, y, sobre todo, están desilusionados y amargados. La vida del protagonista, que pierde todo lo que quiere, sus padres biológicos, sus padres adoptivos, la chica a la que ama, e incluso al gato, y que tiene que ver como quien lo seduce realmente pretende estafarlo, -una historia contada tan de pasada en dos secuencias livianas y sin apenas contenido -, son un buen paradigma de un país que no ha levantado cabeza desde la crisis inmobiliaria de 1990 (hace algo más de 30 años que coinciden con la criogenización del joven científico), Mejor que los problemas los pillen durmiendo. Solo los androides tienen una presencia exquisita, pero ahí ya no vamos a entrar.

Cuando alguien se expresa en cualquier medio, ya sea la escritura o las imágenes en cualquier formato, no puede evitar poner en evidencia lo que piensa, aunque su discurso sea fofo, aparentemente insustancial y desenfocado. Y lo que el film de Takahiro Miki nos traslada es una sensación muy amarga. Como el gato, buscamos una puerta al verano, que se acabe el frío, el aislamiento en casa, la tristeza y el desánimo. Pero la forma de salir del personaje es tremenda, criogenizarse hasta que los problemas se resuelvan por sí mismos, a lo que añade una pequeña trampita. Interrumpe su sueño inducido para rescatar del desastre lo que a él como individuo le interesa: su gato y su chica. Puede ser que ese sea el clima imperante en Occidente y en el país asiático más occidentalizado, con un pequeño inconveniente, el relato es de ciencia-ficción y la criogenización no se concebida en estos lares para casos diferentes a enfermedades terminales; si tal cosa fuera posible, varios miles estarían tumbados 'a la bartola'.

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