Buena suerte, Leo Grande. Sophia Hyde. Ficha de identificación y crítica.

 


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LA RELACIÓN DE UNA JUBILADA CON UN GIGOLO, PORQUE NO QUIERE RECUPERAR EL TIEMPO PERDIDO CON UN VIEJO, SINO COMO HACEN LOS HOMBRES, CON UNO DE ELLOS, PERO JOVEN. SI ES NECESARIO, PAGA. CAMBIO TOTAL DE ROLES EN LA ERA TECNOLÓGICA.



Ficha de identificación: 


Título original: Good Luck to You, Leo Grande
País: Reino Unido
Año: 2022
Duración :  96 minutos
Género: Dramedia

Ficha técnico.artística:


Directora: Sophia Hyde
Guion: Katy Brand
Casting: Amy Hubbard
Dirección de Fotografía: Bryan Mason
Música: Stephen Rennicks
Edición: Bryan Mason
Dirección artística: Ellie Jones, Simon Walker
Decoración del set: Fiona Albrow


Diseño de Vestuario: Sian Jenkins
Diseño de maquillaje y peluquería: Julie Dartnell


Diseño de producción: Miren Marañon
Compañías productoras: Genesius Pictures, Comerstone Films, Align, Searchlight Pictures



Reparto: 


Emma Thompson: Nancy Stokes
Daryl McCormack: Leo Grande
Isabella Laughland: Becky
Les Mabaleka: Delivery Person




SINOPSIS:




Nancy Stokes, una maestra de escuela jubilada, anhela algo de aventura y sexo. Buen sexo. Su difunto marido Robert le proporcionaba un hogar, una familia y algo parecido a una vida, pero nunca tuvo buen sexo de él. Ahora que hace tiempo que Robert falleció, Nancy pone en marcha su plan y contrata a un joven gigoló que responde al exótico nombre de “Leo Grande”. En una habitación de hotel anónima, Nancy recibe a Leo. Su aspecto es tan bueno como el de su foto, pero lo que ella no esperaba era una gran conversación. Nancy descubre que le gusta. Y a él le gusta ella. Con una gran confianza sexual, Nancy empieza a relajarse. En el transcurso de su encuentro, la dinámica de poder cambia y las máscaras de los personajes empezarán a desmoronarse.


LO QUE SE DICE:


El film ha sido bien recibido por la prensa y el público (parece que Occidente está saliendo de su depresión de ánimo), como reflejan la página española FIlmaffinity, que le otorga una nota media de 6,8, basada en 627 votos, y la norteamericana Imdb que ele va esta nota a 7,2, según la valoración de 13,000 usuarios. Parece que volvemos al cine.

Nando Salva habla de didacticismo en los diálogos, habrá que ver si es necesario y contextualiza o no, Esta afirmación es demasiado personal (El Periódico de España); Irene Crespo da alguna pista de lo que se intuye, cuando afirma que los diálogos presentan y resuelven muchos tabúes con los que pocas películas se han atrevido (Irene Crespo, Cinemanía); tragicomedia británica, inmensamente agradable (Leslie Felperin, The Hollywood Reporter); Wendy Ide nos da la razón cuando afirmamos que la llamada con mucha gravedad cuarta ola del feminismo es un movimiento de jóvenes que van a sus asuntos; si cualquiera hubiera dicho lo que dice esta periodista la crucifican. Afirma que interesará a distribuidores que quieren conectar con un público femenino entrado en años , algo que dice después de aseverar que ni la comedia ni las historias de los personajes son plenamente satisfactorias. Una expresión clara de una indie, inmersa en la sociedad líquida, que cree que envejecer no va con ella, y que ya debe estar contando los años que le quedan para formar parte de ese grupo marginal de mujeres entradas en años. Romper un tabú que condenaba a la mujer a unirse a hombres mucho mayores que ella le parece una asunto insignificante. Frente a ella Tomrys Laffly (The Playlist) muestra su satisfacción  por el hecho de que la película ofrezca una visión refrescante y constituya una excepción a las típicas representaciones de la sexualidad femenina en el cine comercial; para Charlotte el film es posiblemente tan cuestionable como revolucionario (London Evening Standard); una periodista conservadora pero perspicaz. Curiosa la crítica de Leah Greenblatt: "Al principio parecía que iba a ser otro tipo de película más familiar, pero resulta ser más atrevida, más dulce y menos predecible, con un idea radical de autoaceptación en el centro.

Tenemos un anticipo de lo que va a dar de sí la Ley de Igualdad de Trato y para la no discriminación, que aprobó el gobierno (Ley 15/2022, de 12 de julio de este años), que introduce una vieja reivindicación: la lucha contra el edadismo. Aquí pasamos de considerar unos bichos raros, que hay que entretener con películas para ellos, como hay películas de niños o de Institutos de Secundaria, o ver una jubilada y pensar que el film va a tratar de la cena de Navidad con la familia. Ben Pearson se sale por la tangente y habla de una celebración de la palabra escrita (querrá decir un film de bla-bla-blá, como llamó  al género Carlos Boyero, al hacer la crítica de la trilogía de Linklater), y un poderoso alegato a favor de la autoaceptación y el amor propio (¿De verdad?); para Mae Abdulbaki (Screen Rant) es una película sutil, empoderadora y carismática; para la australiana Nadine Whitney (The Curb) lo más importante del film es el empoderamiento de Nancy y Leo, que da a la película fuerza y dignidad...


CRÍTICA: 


Cuando acudes a una cita como aquella a la que nos convoca Sophia Hyde, para hablarnos de algo que nos afecta mucho en estos tiempos de revolución de los medios de producción, en los que se impone la tecnología y hasta la moneda es digital, en la que los grandes almacenes en los que compraba la burguesía media y alta ahora compiten con las grandes plataformas de venta on line; la gente se retira a sus hogares, a los que la pandemia los replegó y de los que ahora no quieren salir, aunque ello tendrá consecuencias que, curiosamente ya supo ver Andrew Stanton  en Wall-E, muchos trabajan a tiempo parcial, y la gente vive más años después de jubilarse y todo el mundo tiene más tiempo libre y, en principio, salvo la sucesión de zoonosis, se alarga la esperanza de vida, hay que esperar que las reivindicaciones de igualdad de los grupos diferentes aumenten. Ahora, pues, algunos gobiernos, como el nuestro, abordan una Ley de Igualdad de Trato, la Ley Zerolo, porque la impulsó él hace más de 12 años, y entre todas las causas de marginación incluye el edadismo, una forma cruel de discriminación de los mayores que es necesario combatir, y que dejó el peor legado en la primera etapa, la del confinamiento, del Covid-19.

Sophia Hyde no crea una protagonista de la edad de la actriz que ha gozado de libertad sexual a lo largo de su vida, sino una mujer conservadora, que no ha conocido un orgasmo en su relación marital que duró 31 años, y sin embargo los ha simulado; una profesora repelente y adoctrinadora que convierte las citas en un desahogo de su vida pasada, lo que le impide alcanzar pronto, incluso pagando, el objetivo que se ha marcado, y a las que acude con un esquema como si estuviera en clase. Esto ha hecho removerse a más de una espectadora. Casi todas eran mujeres que habían acudido aconsejadas por sus amigos 'entendidos en cine', (me gusta escuchar en estas ocasiones),  y las más liberadas y coherentes con su condición de mujer igual al hombre, lamentaban no sentirse representadas. Pero es que no vamos al cine (o sí ) a reafirmarnos, porque, y, aunque no nos identifiquemos con la protagonista, la historia abarca a todas las mujeres, incluso a las más jóvenes, aunque no lo crean (la Sra. Robinson le da la verdadera lección de ética a su alumna en la cafetería en la que trabaja, mientras espera al gigolo, no la que la había dado en el aula), porque las formas físicas y la fortaleza psicológica comienzan a perderse muy pronto, con las primeras cicatrices,  y no se aprovechan por completo las posibilidades que ofrece la plenitud de sentir el deseo y la pasión. Cuando se quiere cambiar quizá ya no hay tiempo.

Nancy  tiene claro lo que quiere: sentir su primer orgasmo no con los hombres de su entorno, que ya son viejos y flácidos, sino con un joven poderoso como Leo Grande, y lo dice abiertamente. Quiere sentir el deseo, la pasión y aquello que empieza por 'o', y cuando logra sus objetivos, defrauda a un público femenino que no está formado, en verdad, para hacer frente a la verdadera realidad. La última imagen de Emma Thomson frente a un espejo, la convierte en la heroína de todas las mujeres que, al final, se ponen al lado de sus compañeros y actúan como ellos. Cuando he salido del cine, escuchaba las conversaciones de mujeres de edad, que interesaban porque las clientas de Leo llegaban a los  82 años, es decir, hasta que estaban capacitadas, e incluso alguna de ellas sin reunir siquiera esta condición, para mantener una relación sexual con un hombre joven, con posibilidades de darles placer. Nancy no quiere una relación con un hombre diferente a la que tuvo con su marido, la quiere con un hombre joven como Leo Grande, y ahí reside su revolución. No quiere un amigo, quiere un amante. Pero el relato no idealiza a la mujer, la modela tal cual es en principio y de qué forma sale de esta relación concertada y pagada. Eso ya queda sobre todo para la imaginación del espectador.


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