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EL FILM NAVIDEÑO QUE SIRVE DE REFERENTE A MUCHOS OTROS


Ficha de identificación: 


Título original: Love Actually.
País: Reino Unido.
Año: 2003.
Duración: 130 minutos

Guión y dirección: Richard Curtis.
Casting: Mary Selway, C.D.G., Fiona Weir.
Música: Craig Armstrong;  Supervisor: Nick Angel.
Edición: Nick Moore.

Diseño de Vestuario: Joanna Johnston.
Maquillaje y peluquería: Graham Johnston.

Productores: Duncan Kenworthy, Tim Bevan y Eric Fellner.
Director de Producción: Chris Thompson.
Co-Productores: Debra Hayward y Liza Chasin.
Diseño de Producción: Jim Clay
Compañías productoras: Universal Pictures y  Studio Canal presentan a  Working Title asociado con DNA Films.


Intérpretes:

Bill Nighy: Bill Mack,
Gregor Fisher: Joe, manager de Bill,
Colin Firth: Jamie,
Sienna Guillory: amiga de Jamie,
Liam Neeson: Daniel,
Emma Thompson: Karen,
Kris Marshall: Colin Frissell (Un funeral de muerte),
Kris Marshall: Colin Frissell,
Alan Rickman: Harry
Martin Freeman: John,
Andrew Lincoln: Mark,
Keira Knightley: Juliet,
Hugh Grant: Primer Ministro,
Nina Sosanya: Annie,
Martine McCutcheon: Natalie,
Laura Linney: Sarah,
Dan Fredenburg: mal hermano de Jamie,

SINOPSIS:


Los realizadores de Notting Hill y El Diario de Bridget Jones nos ofrecen la comedia romántica definitiva. La divertida Love Actually examina los altibajos que experimenta toda relación  en las semanas que preceden a la Navidad . Novios y novias, maridos y mujeres, padres e hijos y estrellas del rock y representantes, se unen para hacer Love Actually, no ya una sola historia, sino diez muy diferentes.


CRÍTICA:


'El amor está en todas partes' es el lema navideño que vende la canción del viejo rockero  encarnado  por Billy Naghy, Bill Mack. El realizador  y guionista inglés saca lo mejor que tiene su país en el ámbito cultural, -actores dramáticos y  cómicos,  músicos...-, combinando el ser  y el deber ser, lo políticamente correcto y lo provocativo y desacralizador, el amor fu, romántico, el mal amor, el filial y  el fraternal, el desamor..., con el objetivo de probar que, aunque no sea noticia, este es el sentimiento que predomina en las relaciones entre las personas y no el  odio, refugiado en el dominio de la avaricia y el egoísmo, cuyo poder destructivo es mucho más visible por los estragos que ocasiona.

El emblema más representativo de esta idea rectora del film es el personaje del Primer Ministro británico, quien, curiosamente, encarna a un Jefe de Gobierno que cumple las expectativas del pueblo que lo elige, pero al que se obliga a actuar de acuerdo con el criterio de una minoría en la que se aprecia en extremo el disimulo; otro ejemplo de este hecho es el mensaje navideño de Bill a los niños: ¡No compréis drogas! ¡Haceos estrellas del pop y os las darán gratis! Esta es quizás la evidencia de que con un poco de azúcar la píldora que dan (Mary Poppins) el discurso se traga mejor, y permite a los desairados acusar al film de dulzón  con algún motivo. Las sugerencias eróticas  de la secretaria de Harry (Alan Rickman)  no es nada navideña, ni lo es la traición del hermano de Jamie; la historia más romántica está protagonizada por Colin Firth, el gran amante inglés, al que ayudan la gravedad y melancolía de su rostro, que sugieren un sufrimiento de color stendhaliano que impresiona a las mujeres.

Para hacer más digerible un film coral integrado por múltiples historias, Curtis opta por una estructura de vidas cruzadas en la que todos los personajes se relacionan y acaban en ese aeropuerto, en el que las despedidas y las bienvenidas revelan ese amor que anida en las personas, aunque muchas veces no se manifieste, y que constituye el subtexto del film. Terminada la película un calidoscopio que aumenta in crescendo nos muestra lo que importa: las personas de cualquier clase o condición que se demuestran afecto.

El contraplano del amor es la muerte, y como en 'Cuatro bodas y un funeral', que guioniza Curtis, en la película no está ausente la pérdida de un ser querido que nos recuerda que el hombre es mortal; la evocación de la persona desaparecida mediante la música de la que disfrutó mientras vivía es una de las más emotivas,  junto con la sorpresa en la boda de  Juliet, amada en secreto por Colin, en la que es determinante la canción que interpreta Lynden David Hall, que murió de cáncer tres años después de representar este papel  en  Love Actually.

La valoración del público ha sido arrolladoramente positiva. Se ha sentido bien y se valora los insertos pasteleros para reducir el cinismo y la acidez de las historias que constituyen este puzzle. Muchos se han sentido reconfortados por el plante del Primer Ministro británico ante el poderoso Presidente de Estados Unidos, algo impensable en la realidad, puesto que el  Premier inglés es el aliado más firme en Europa de los Estados Unidos. En esta ocasión ha primado el deber ser sobre el ser, algo que se puede permitir cualquier mortal en su imaginación.

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