Yo creo en Papá Noel. Alex Ranarivelo. Ficha de identificación y crítica

 


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UNA COMEDIA NAVIDEÑA QUE GIRA EN TORNO A DOS POLOS:  O CREES QUE HAY UN SEÑOR QUE VIVE EN EL POLO NORTE Y SE DESPLAZA POR EL MUNDO CON SU TRINEO DEL QUE TIRAN UNOS RENOS Y REPARTEN JUGUETES A TODOS LOS NIÑOS DEL MUNDO, O NO TE LO CREES. EN FIN...UN MOTIVO DE RUPTURA DE PAREJAS


Ficha de identificación:

Título original: I Believe in Santa

País:  Estados Unidos

Año: 2022

Duración: 89 minutos

género: comedia romántica


Dirección: Alex Ranarivelo

Guion: John Ducey

Dirección de Fotografía: Reuben Steinbeg

Música: Jamie Steinberg

Edición: Brett Hedlund

Departamento de arte: Jesse Muick


Diseño de Vestuario: Elizabetth Mintree-Jett

Maquillaje: Melissa Beck


Diseño de producción: Michael Cooper

Compañías productoras: ESX Entertainment; distribuye: Netflix


Reparto:


Christina Moore: Lisa
John Ducey: Tom
Violet McGraw: Ella
Sachin Bhatt: Assan
Lateefah Holder: Sharon

SINOPSIS:

Tras unos meses formando pareja, Lisa descubre que Tom cree que existe Santa, que vive en una línea temporal diferente a la nuestra, lo que le da tiempo a repartir juguetes a todos los niños del mundo. Una confesión que tendrá consecuencias.


LO QUE SE DICE:


Ante una película como ésta la prensa y el público guarda silencio. Tan solo Imdb da una media de 4,5, basada en la opinión de tan solo 10 lectores, que está claro lo que piensan de esta historia.


CRÍTICA:


Una se pregunta si verdaderamente existe gente madura, que peina canas y tiene un mapa del alma ya visible en su rostro, que cree de verdad que hay un señor que vive en el Polo Norte y se desplaza por el mundo con su trineo impulsado por renos, tirando juguetes a todos los niños del mundo por las chimeneas, allá donde no sea un lujo calentarse, y que una periodista se enamore de él hasta que da muestras de enajenación mental, que al final no son un impedimento. He analizado el género navideño, y he mirado de cerca al Grinchi, el Cascanueces, Scrooge, el Krampus, las bombillas, las cintas de colores, la nieve falsa,  los renos iluminados, que empiezan a invadir zonas en las que en Nochebuena no se sobrepasan los 20 grados, pero ya entender que la gente se divida entre los que creen que existe Santa Claus y los que no, es  pedir demasiado. Este hombre cree que el  personaje es más fácil que se desplace por un universo paralelo, aunque no se preocupa de explicar la conexión entre ambos mundos, que todos los hombres del globo se pongan de acuerdo para adornar sus ciudades igual, hacer regalos a sus hijos y familiares...Es casi imposible que alguien sea tan inocente que desconozca el poder de la publicidad y la entrega de las gentes a llenar sus casas de un lujo superfluo, que se acaba en cuatro días, en los que tienen el espejismo de la felicidad y el vivir bien. Como poco, me parece poco honesta. Creo más en la trola de Sharknados.



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