Junji Ito Maniac: Relatos japoneses de lo macabro. Shinobu Tagashira

 




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¿SE PUEDE PROVOCAR TERROR CON IMÁGENES DE ANIMACIÓN? LAS PRODUCCIONES ORIENTALES, Y EN ESPECIAL LOS JAPONESES, LOS REYES DEL MANGA, PUEDEN, TANTO EN IMAGEN FIJA COMO EN MOVIMIENTO.



Ficha de identificación:


Título original: Junji Ito Maniac: Japanese Tales of the Macabre

País: Japón

Año: 2023

Temporada 1; episodios 12; suración: 24 minutos



Dirección: Shinobu Tagashira
Guion: Kaoru Sawoada. Manga : Junji Ito
Fotografía: Animación
Música: Yuki Hayashi

Compañías productoras: Studio DEEN; distribuye NETFLIX

Reparto:


Animación


SINOPSIS: 

Serie animé que adapta varias historias de Junji Ito Junji Ito, el maestro del manga de terror, que presenta una escalofriante selección de algunas de sus historias más sorprendentes, inquietantes y aterradoras.


LO QUE SE DICE:


La serie ha sido recibida con cierta frialdad por quienes se han acercado a ella. Es imposible saber con certeza si ello se debe a que los espectadores no pertenecen al fandom de Junji Ito, si rechazan todo lo que viene de Netflix, o porque de verdad no les acaba de gustar la selección de historias y su realización. Este hecho se refleja en las notas medias que publican  páginas como la española Filmaffinity, 5,3, de acuerdo con el voto de  142 lectores. La norteamericana Imdb, siempre con valoraciones apoyadas en muestras más amplias, en este caso basadas en la aportación de 717 usuarios, elevan esta media a 6. Rotten Tomatoes da un índice de aceptación de la prensa del 71%, de acuerdo con 7 reseñas, que desciende entre el público al 62%, según la opinión de 45 espectadores.


COMENTARIO DEL BLOG:

No pertenezco al fandom de Junji Ito, aunque tengo alguna de sus novelas gráficas en casa, y siento curiosidad por todo lo que, quienes se dedican a intentar representar la realidad en las diferentes manifestaciones plásticas, ya sea imágenes fijas o en movimiento, dibujos animados o prisioneros en sus viñetas, clásicos o modernos, nos trasladan en sus realizaciones sus sensaciones y emociones. Las páginas especializadas que conocen en profundidad la obra de este mangaka, ex-dentista (da pavor imaginarlo extrayendo dientes) no se ponen de acuerdo en torno a la inspiración del historietista, nihilista y lovecraftiana para unos, seguidor de la tradición de Poe para otros; no  comparto en su totalidad que los relatos no sean especialmente sanguinarios  (la sangre está presente a raudales en Lovecraft y Junjo Ito), y que es la filosofía nihilista que emanan la que provoca nuestra inquietud y desasosiego, no la violencia, sentimientos potenciados por una paleta de colores apagada y sobrenatural (lascosasquenoshacenfelices.com), o más cercana a Poe en la percepción de otros (moviecomentarios.com); tampoco en el significado que otorgan la elección, muy importante, del color. Frente a los primeros, los segundos opinan que la decisión del color ¿? y algunos elementos de 3D quitan encanto a las narraciones. Cierto que el espectador, de acuerdo con su estado de ánimo y sus experiencias personales, completa la diégesis del relato, y puede darse el caso de que dos espectadores vean una película diferente.
 
Es cierto que, como afirma Máximo Simancas (las cosas que nos hacenfelices.com) "no siguen una única trama (...), sino que se trata de una recopilación de historias cortas del mangaka en la que apenas veremos a algunos personajes recurrente."

Dicho esto, desde mi modesta posición , más aficionada a los mangas de Hayao Miyasaki e Isao Takahata, autor de una de las historias más duras y tristes del animé, 'La tumba de las luciérnagas', autores con una gran sensibilidad que han conquistado a los fans del cómic  occidental, me he adentrado en estos relatos japoneses de lo macabro y reconozco que me ha comenzado a doler el estómago. Hay un background muy claro en la serie: el mayor desasosiego que atormenta al hombre es que es mortal, y muchas de las causas que motivan sus historias tienen que ver con  con actitudes que nos provocan a diario estados de desasosiego porque el temor a la muerte nos persigue a cada paso que damos y en cada decisión que tomamos. Tanto monta el hermanito raro que nos inquieta, como el suicidio de una o un idol, cuyas decisiones involucran a cientos de jóvenes seguidores, la enfermedad de uno de los nuestros, los accidentes de carretera y las muertes que producen, la anorexia, la violencia dentro de las parejas, los naufragios de barcos, etc., tienen un denominador común: nos recuerdan que somos mortales. Las diferentes historias, una malévola y malsana construcción, sigue un ritmo creciente en su mirada escatológica, y en la construcción de metáforas, que atacan a la serenidad del espectador, de acuerdo con su diferente grado de sensibilidad y tolerancia frente a las imágenes que desfilan ante sus ojos. A mí, si sirve de algo, me ha acabado doliendo el estómago.

Es cierto que hay cierta irregularidad en la creación de esta serie, que busca un nexo común en cada uno de los relatos, y que, en algún momento, roza el ridículo, pequeñas alteraciones en la construcción de un crescendo que permiten tomar un poco de aire. ¿ Quién, siendo amante de sus libros o sus películas no ha sentido un intenso desasosiego al comprobar que le falta alguno de los ejemplares que más le han atraído, hasta sentir un nerviosismo incontrolable que lo ha empujado a buscar inútilmente esa historia que le falta? ¿Quién no ha sentido ganas de vengarse de una pareja que lo/la abandona, tras realizar enormes sacrificios para mantener su amor? Y estos son los motivos más suaves de la desesperación en que muchas veces caemos, que nada tiene que ver con otros accidentes o decisiones de consecuencias más trágicas. La muerte es el nexo de unión de todas estas historias, a causa de motivos no del mismo grado de banalidad. La serie nunca es mala dice Lex Briscuso (Slash Film),  es lo suficientemente disfrutable, aunque no está a la altura de singularidad desgarradora que ha convertido a Ito en un referente del mundo del terror; a pesar de que puede defraudar a sus seguidores, dice Jonathon Wilson (Ready Steady Cut),  contiene una buena dosis de memorable horror desagradable,



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