Lo and Behold: el inicio de Internet. Werner Herzog. Ficha de identificación y crítica.

 


El copyright de las imágenes pertenece a sus autores

y/o las compañías productoras y distribuidoras


EL PUNTO DE ARRANQUE DE LA ERA TECNOLÓGICA. CUANTO MÁS AMPLIA ES LA RED MÁS EFICAZ SE VUELVE. EL MUNDO ES UN MOVIMIENTO CONSTANTE DE RELACIONES Y ESTRUCTURAS EN CONSTANTE CAMBIO.


Ficha de identificación:


Título original: Lo and Behold, Reveries of the Conected World
País: Estados Unido
Año: 2016
Duración: 98 minutos
Género: documental
Plataforma: Filmin
Edad recomendada; Mayores de 12 años

Director: Werner Herzog
Guion: Werner Herzog
Dirección de Fotografía: Peter Zeitlinger
Música: Mark De Gil Antoni con Sebastian Steinger
Edición: Marco Capalbo

Productores: James Ashley-Turner Hall, Rupert Maconick. Werner Herzog
Productores ejecutivos: Dave Arnold, Jim McNeil, David D. Moore, Tennille Teague
Compañías productoras:  Magnolia Pictures, Netscout, Tree Fall Post, Saville Productions, asociada con Nextcout. asociada co  Skellig Rock. PereiRA& O'Ell Entertainment. Distribuye Filmin


Casting;


Kevin Mitnick
Lucianne Walcowickz
Elon Musk


SINOPSIS:



Werner Herzog examina el pasado, presente y futuro en constante evolución de Internet. NetScout, líder mundial en ciberseguridad y servicios de protección en tiempo real, se subió a bordo como productor e introdujo en un nuevo mundo a Herzog, que llevó a cabo una serie de originales entrevistas con pioneros y profetas del ciberespacio como Elon Musk (cofundador de PayPal y Tesla), Bob Kahn (inventor de la IP o protocolo de internet) o el afamado pirata informático Kevin Mitnick. Estas provocadoras conversaciones revelan la forma en que el mundo digital ha transformado la manera en que funciona prácticamente todo en el mundo real, desde los negocios a la educación, los viajes espaciales, la asistencia médica o el cómo gestionamos nuestras relaciones personales. El "lo" del título original hace referencia al primer mensaje enviado por el ciberespacio, entre ordenadores de la Universidad de UCLA y la de Stanford, el 29 de octubre de 1969


 LO QUE SE DICE  Y CRÍTICA: 



Un documental  de Werner Herzog no puede estar mal valorado por la prensa, porque el enfant terrible ha consolidado su marca de autor, osada y valiente, indiscutible para los críticos y el público entendido que van más allá de la nota media de 6,6 , basada en el voto de  1146  lectores, que Imdb eleva a 7, de acuerdo con la valoración de  13000 usuarios. El subtexto es un poco árido, si el que mira no espera respuestas acerca de cómo se gestó la revolución de internet y los cambios que está produciendo, no solo en los medios de producción, sino en la construcción de una nueva clase dominante que llega dispuesta a devorar a los que hasta ahora ostentan el poder, y que ha dejado en la insignificancia la última crisis financiera, la primera global, en la que hasta ahora se consideraba fase superior del capitalismo. La nueva clase emergente, la creadora y controladora del nuevo sistema, capaz de generar relaciones en todos los ámbitos,- estructural, cultural y directo-, ha sido dominada la del 1%, un 1% que controla el 99% de la riqueza del mundo, que ha creado un sistema cuya caída, incluso involuntaria (todos hemos experimentado la ocasional de plataformas de mensajería instantánea, como Facebook, Instagram o Messenger,  y hemos sentido el miedo en el cuerpo) podría ocasionar millones de muertos, y esto, no otras partes del discurso, se entiende muy bien en el documental. ya que quizás el mañana del que habla es ya el hoy (Justin Chang, Variety). 

Los críticos califican el film de  persistente y desafiadoramente humano, de reflexión modestamente iluminadora sobre los hombres y mujeres que están afrontando un invento  que está cambiando el mundo de manera aún inimaginable (Todd McCarthy, The Hollywood Reporter); película irregular y fascinante (A.O.Scott, The New York Times); nunca se ha visto tratar Internet de esta manera (Erick Khon, IndieWire); uno de los más oportunos y eficaces documentales del director (Carlos Bonfil, Diario La Jornada). Curioso  el extracto de la crítica de Daniel Krauze (Diario El Financiero) que publica Filmaffinity:"Qué alivio es ver un documental en el que el director desconoce qué quiere decir, denunciar o señalar, satisfecho con asombrarse de lo que ve y escucha, y permitiéndonos así ver con ojos frescos lo que encuentra." Parece que Herzog sabe bien qué quiere decir.

Herzog divide el relato en varios capítulos, en la mayor parte de los cuales señala el lado oscuro de las nuevas tecnologías, especialmente como lo sienten los tecnófobos, aquellos que lo consideran un atentado contra la sociedad que consideran natural, una agresión personal, que, en muchos casos los lleva a la desesperación, a la huida de las antenas de telefonía, frente a las que experimentan auténticas alteraciones psíquicas; el hackeo, las vulneraciones de la privacidad de individuos, empresas y estados, ante las que el ciudadano no ha tomado plena conciencia, el phishing u otras estafas en la red, el ciberacoso, ciberbuying y sexting a jóvenes de ambos sexos...No evitan pronunciarse sobre los problemas que todavía no se saben resolver, por ello lo más interesante es escucharles hablar de lo que ya dominan y supone un cambio profundo en las relaciones sociales y el nacimiento de un modo nuevo de producir riqueza, que se aleja del capitalismo financiero, que se consideraba hasta ahora la fase superior de este sistema, y se encamina hacia otro modo basado en la revolución de la tecnología que nadie hubiera imaginado jamás, y que supone un cambio profundo en las clases dominantes hasta ahora, que pueden ser desplazadas por quienes acumulan el 99% de la riqueza, a la vez que controlan su producción, ya que son los únicos capacitados por sus conocimientos, ya se llamen Musk, Zuckerberg, Bill Gates, y algunos cuantos más en cualquier parte del mundo, que incluso están emitiendo su propia moneda.

En los primeros capítulos, unos hombres hechos a sí mismos, que evitan llevar ropa de marca con una especie de desdén de todo lo que suponga un signo de estatus, nos dan su visión de cómo forman a sus trabajadores en escuelas gratuitas financiadas por ellos, porque no creen en las escuelas o universidades de élite. Uno de estos personajes, profesor de la Universidad de Stanford (California) nos cuenta, usando una narración clara y directa, que cada alumno de esta Universidad le cuesta a la sociedad la pérdida de 412 talentos (el 413 es un alumno de esta institución). Esto lo comprobó mientras daba clase a 200 alumnos presenciales y a 160,000 en la red, y el resultado es el que he señalado arriba. Los más distinguidos y privilegiados comienzan a emerger a partir del número 413, y así sucesivamente. Parece que más que contribuir al progreso tecnológico, suponen un freno, razón por la que esta nueva clase dominante crea sus propias escuelas gratuitas; ya hemos visto en otras economías, como la de Corea del Sur la forma en que su gobierno recurre a cultivar la cantera no solo en la ciencia, sino en la industria del entretenimiento (Kpop, Kdrama...). Estamos muy lejos de entender hacia donde vamos, pero he podido constatar que no sólo Occidente, sino también Oriente, hablan de la sociedad del 1% que controla el 99% de la riqueza. La primera vez que leí sobre esto fue en 'Un reportero en la montaña mágica'  (cómo la élite económica y sus paraísos fiscales hundieron el mundo) de Andy Robinson. Ahora se añade que por cada estudiante de una escuela de élite, hay 412 que no están ahí. 

A ello se suman otros datos sobre realidades muy ajenas a nosotros: en la solución a  muchas enfermedades graves han intervenido más jugadores de la red, que detectan rápidamente los fallos del sistema, que científicos. Al estudiar una biomolécula el juez es la naturaleza, no la ciencia. La experiencia de estos tecnólogos demuestra que las máquinas se hacen sabias por la multitud de referentes humanos, y esta es la razón por la ofrecen enseñanza gratuita; los discentes interactúan en sus proyectos. Si bien no entiendo en toda su magnitud cómo han llegado a construir este universo paralelo, partiendo de la observación de la naturaleza, si soy capaz de comprender que, si las cosas son como afirman los expertos en este documental de Herzog, las bases sobre las que se asiente la nueva sociedad van a ser muy diferentes a las actuales, por lo que si comparamos este discurso con el que leemos diariamente en la prensa, sí somos capaces de entender que siguen caminos paralelos que nunca se van a encontrar. El resultado definitivo no está a nuestro alcance, pero la reflexión es buena.

Comentarios

Entradas populares