Scipion El Africano. Luigi Magni. Crítica.



Ha llegado un verano impredecible y amenazador, y tenemos la necesidad de sentirnos relajados para seguiur avnzando, y, aunque hayamos sobrepasado con mucho la sociedad líquida, y estemos ya en la que muchos llaman gaseosa o snacks (Carlos Scolari), estemos en la playa, el campo o en nuestra casa, todo lo cómodos que podamos, puede que haya llegado el momento de disfrutar de un film peplum, una joya cinematográfica, desacralizadora, divertida, y con un cartel encabezado por el gran Marcello Mastroianni, Vittorio Gasman y Silvana Mangano, muy adecuada para aquellos que quieran disfrutar de un mar agitado que hace un gran oferta  a quien sepa pescar en él. 

Aunque ya tengamos ahí la ia, siglos de cultura ofrecen una enorme producción humana en la que cada uno realizará siu selección. Lo que los economistas llaman coste de oportunidad. Luigi Magni nos ofrece la posibilidad de divertirnos al tiempo que nos informamos sobre nuestro 'glorioso pasado', que en este caso no se puede dudar de que es occidental, aunque el realizador vea la ocasión de hacernos reir y restar empaque a nuestra historia. Tres monstruos de la interpretación se pusieron al frente de esta Odisea, que ofrece imágenes impagables como la del gran Marcello rompiendo un grueso volumen ante un Catón impasible. En la misma presentación de los créditos comienza la 'comedia all'italiana': una cámara se desliza por la pantallay va descendiendo desde el penacho de un casco, adornado con una primitiva cola de caballo, hasta detenerse ante el rostro de una niña, la hija del héore de África, Cornelia, al tiempo que se oye la voz gritona de la gran Silvana Mangano gritando: "Quitate esa cacerola de la cabeza'. El gran hombre es descendido a la categoría del mindundi gracias al 'piropo' de su esposa. 

Los nobles patricios tenían tres apelativos, los tria nomina: praenomen (nombre propio): Publio: nomen (nombre de la familia : Cornelio; como las mujeres no tenían praenomen, su hija se llama Cornelia y cornomen o apodo (b´sculo, bastón, apoyo). Nuestro personaje tiene además agnomen, un distintivo que sólo tenían algunos héroes. Publio Cornelio tenía el agnomen de 'El Africano' por sus triunfos en África. En el caso de que en la familia hubiera varias hijas, a su nomen se añadían calificativos como maior (la mayor), minor (la menor).

Frente al héroe el Censor 'Catón el Viejo' (Vittorio Gasman) arremete contra el que considera su adversario y, aunque en aquella época no había redes sociales, si había bulos que circulaban rápido entre comunidades más pequeñas (La república perfecta no debía sobrepasar los 10,000 habitantes, exceptuados los esclavos, claro). Hoy entendemos perfectamente estas campañas difamatorias, más destructivas que las propias acciones bélicas, que corren a cargo de youtubers, blogueron y pseudomedios. El viejo censor busca indicios de corrupción que supongan la muerte cívica, moral y política del héroe. La censura era una magistratura que no formaba parte de la carrera política (cursus honorum (cuestor, edil, pretor y cónsul) y se confiaba a ex-cóncules con prestigio, y se caracterizaba por ser profundamente conservadora, frenar el desarrollo de la sociedad y mantener un republicanismo igualitario en el que nadie debía sobresalir por su carisma. Algo nos suena. Estos cargos eran exclusivos para los patricios, los nobles: La plebe estaba excluida. De hecho la mayoría de sus tribunos fue asesinada. Los Graco fueron célebres por esta razón, además de su proverbial defensa del pueblo.

La puesta en escena es teatral, ya que importa poco la verosimilitud del ambiente representada; la acción se desarrolla en parajes con ruinas romanas, tal como se pueden ver hoy, pero no cómo las vivieron los protagonistas. El score musical es el propio de un peplum, en el que lo que importa es la representación de los actores. El primer plano del rostro de Marcello al que se supone rompiendo con sus manos un libro de contabilidad, la prueba acusatoria que presenta Catón contra él, deja embeleaso al público, ya que muestra hasta qué punto eran capaces estos actores de expresar en su rostro las reacciones emocionales, y el esfuerzo por realizar una acción prácticamente imposible.r una acción practicamente imposible.

También podemos ver cómo funcionaba el correo con los relatos de caballos y mensajeros; la plácida vida en el campo, en una villa romana, y la fuerza y coraje de las metronas. El princeps senatus, generalmente el más viejo de los senadores, se nos muestra como lo que era, un anciano. Masinisa, rey negro de los Númidas y amigo de Escipión, es filmado cabalgando delante de su caballería. Cuando llega junto a Scipio narra el triste film de su amada Sofonisba, y ataca a filósofos y pensadores del círculo del héroe, a los que considera parásitos del poder, algo que también se entiende hoy, harto de los romanos, derrotado psíquicamente y amargado definitivamente, se va de Roma afirmando que  de él no tendrá ni los huesos.


Film irreverente, desacralizador y desmitificador, que gracias a la gran interpretación de sus protagonistas y al magnífico enfoque del guión que incide sobre el análisis del espíritu republicano, muy presente en los análisis políticos de la prensa italiana, merece ser visto y ocupar un lugar destacado en nuestra videoteca.El bajo presupuesto y la pobre realización son, en este caso, factores muy secundarios.


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