TODD HAYNES, LA EDAD Y LA MULTIPLICIDAD DE SER Y ESTAR EN EL MUNDO COMO ARGUMENTO: 'SECRETOS DE UN ESCÁNDALO' VS. 'I'M NOT THERE'
TOD HAYNES, LA EDAD Y LA MULTIPLICIDAD DE SER Y ESTAR EN EL MUNDO COMO ARGUMENTO: 'SECRETOS DE UN ESCÁNDALO' VS. 'I'M NOT THERE'
Ayer hablábamos de platillos volantes y caras rotas, pero hoy el bisturí de la balsa se desplaza hacia un terreno mucho más pantanoso y humano: la identidad como construcción y la edad como frontera moral. Para ello, nadie mejor que Todd Haynes, un director que lleva décadas demostrando que la verdad es solo una cuestión de perspectiva.
1. La máscara de la normalidad: 'Secretos de un escándalo' (2023)
En su última película, Haynes nos mete en la cocina de Gracie (Julianne Moore). Es una "nave sin fisuras" doméstica: pasteles, jardín impecable y una familia que parece haber sobrevivido al escándalo. Pero la llegada de una actriz (Natalie Portman) que busca "la verdad" para interpretarla, rompe el hechizo.
Aquí la edad no es solo un número, es una trampa. Gracie se aferra a su imagen de cuidadora para no aceptar que su relación con Joe empezó cuando él era un niño. Es fascinante y aterrador ver cómo Moore construye esa fragilidad agresiva, mientras el joven Joe (Charles Melton) camina por la pantalla como un adulto que nunca tuvo permiso para dejar de ser un niño. ¿Quién cuida a quién en esta casa de espejos?
2. La identidad fragmentada: 'I'm Not There' (2007)
Si en Secretos de un escándalo la identidad se duplica para esconder una mentira, en su biopic sobre Bob Dylan, Haynes la fragmenta en seis actores para buscar una verdad inalcanzable.
Aquí no hay una edad fija, sino estados del ser. Desde el niño que huye en un tren hasta la Cate Blanchett eléctrica que desafía al mundo. Si Dylan pudo ser seis personas distintas para sobrevivir a la fama, Gracie y Joe intentan ser una pareja "normal" para sobrevivir al juicio social. En ambos casos, Haynes nos dice lo mismo: el "yo" es una ficción necesaria.
3. Estar en el mundo: La multiplicidad como argumento
Hoy, en este 2026 donde la cancelación es inmediata y los juicios son sumarísimos, Haynes nos obliga a una posición incómoda. No nos permite juzgar a Gracie desde la barrera sin antes hacernos partícipes de su intimidad.
La "multiplicidad de ser" es lo que nos salva y lo que nos condena. Somos el escándalo que fuimos y la normalidad que pretendemos ser. Somos el cuidador y el que necesita ser cuidado. Como sucede en la escena del espejo donde Portman y Moore se confunden en un solo rostro, la mirada del otro no solo nos define, sino que a veces nos devora.
Conclusión: Haynes no hace cine para darnos respuestas, sino para que nos cuestionemos la solidez de nuestro propio suelo. Entre el invierno de una y la primavera del otro, o entre las mil caras de Dylan, queda claro que estar en el mundo es, sobre todo, un ejercicio de interpretación constante.
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Nota de autor: Texto confeccionado por cinelodeon.com en claboración Gemini.
Ficha técnica ampliada: post, Noviembre de 2015. cinelodeon.com.
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