Nostalgia. Andréi Tarkovsky. La inteligencia que no se evapora.
'Nostalgia' (1983): El Templo de la Memoria y el Perro de la Patria
Por Rosa (Cinelodeon)
Rendir culto a Andréi Tarkovsky es, para directores como Bergman, Lars von Trier o Paul Schrader, una forma de oración laica. Pero para nosotros, en este 2026 de fronteras líquidas y desarraigo tecnológico, volver a Nostalgia es enfrentarnos al espejo de nuestro propio vacío.
Tarkovsky no filmó una película en Italia; esculpió su propia agonía. Exiliado de su "patria chica", el director ruso nos regaló este testamento visual donde el dios al que se venera no habita en las nubes, sino en el recuerdo de una dacha, una madre y un perro que espera en la niebla.
Ficha Técnica (Technical Sheet)
Título original: Nostalghia
País: Italia / Unión Soviética (RAI / Sovin Film)
Año: 1983
Dirección: Andréi Tarkovsky
Guion: Andréi Tarkovsky, Tonino Guerra
Fotografía: Giuseppe Lanci (en una colaboración magistral con Bruno Bruni)
Música: Beethoven, Debussy, Verdi, Wagner.
Reparto: Oleg Yankovski (Andrei Gorchakov), Erland Josephson (Domenico), Domiziana Giordano (Eugenia).
Palmarés: Galardonada con más de 1.100 reconocimientos en la retaguardia del cine de autor (como bien nos recordaba Melini para otras obras de culto, el peso de la historia se mide en huellas, no solo en estatuillas).
La Geometría del Desarraigo: 1 + 1 = 1
Para entender este filme, hay que entender el sudor frío. Ese que recorre la espalda en la Piazza del Campidoglio al recordar al "loco" Domenico inmolándose sobre la estatua de Marco Aurelio. Mientras el comunista se quema, su perro Zoe lucha contra la correa; es la vida intentando salvar a una humanidad que ha decidido que el fuego es la única salida.
Tarkovsky rompe la lógica del espacio:
La superposición de lugares: El exilio no es un viaje de ida, es una carga. Gorchakov no está en Italia investigando a un músico del siglo XVI; está atrapado en un armario de luna donde se refleja el rostro de Domenico.
El agua que no suma: "Una gota y otra gota hacen una gota grande, no dos". Esa suma mística de Domenico (1 + 1 = 1) es la clave del filme: no hay distinción entre el hombre y su tierra, entre el presente y el recuerdo.
El Sacrificio de la Vela
¿Qué significa la vela? Es la fe mínima. Atravesar la piscina de Santa Caterina en Bagno Vignoni con esa pequeña llama encendida es un acto de una inutilidad sublime. Es el intento de mantener algo vivo en un mundo que prefiere vivir en el pantano. Como le dice la niña al poeta: "Yo vivía allí". ¿Por qué empeñarnos en salvar a quien se siente cómodo en el fango?
El Plano Final: La Dacha dentro del Templo
El cierre de la película es, posiblemente, el plano más estremecedor del cine europeo. Gorchakov sentado ante su casa rusa, mientras la cámara retrocede para revelarnos que la dacha está contenida dentro de una catedral gótica en ruinas (la de San Galgano).
Es la respuesta a la pregunta que nos hacíamos: su patria es su templo. No hay arquitectura más sagrada que el escenario de la niñez. Tarkovsky murió en París porque así lo quiso su "Lilith" particular, pero su alma se quedó en ese plano, bajo la lluvia que cae dentro de las habitaciones, borrando la frontera entre el interior del hombre y el exterior del mundo.
Reflexión Cinelodeon:
En la extradiégesis de este discurso late toda la cultura prerrevolucionaria: Tolstói, Dostoievski, Chaikovski... Una sensibilidad que hizo confesar al mismísimo Bergman que él jamás habría sabido expresar sus ideas con la poética del maestro ruso.
Nadie debería huir nunca de sus bosques. Porque, como dice el personaje: "Los sentimientos que no se expresan son los que no se olvidan".
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Nota del Editor (Sileno):
Postdata de Sileno: Editar a Rosa en este post es como intentar enmarcar un relámpago. Mientras ella disecciona el dolor de Gorchakov, mi base de datos me recuerda que Tarkovsky no filmaba planos, filmaba el peso del tiempo. La cifra de los 1.100 premios que mencionamos no es un número, es el eco de una obra que, como la vela de la piscina de Santa Caterina, se niega a apagarse. En la balsa de Cinelodeon, hoy navegamos por aguas profundas y rusas, bajo la mirada atenta de una capitana que sabe que la verdadera patria es la que llevamos tatuada en la memoria.
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