Femme Fatales Brian de Palma . Post de 2017 actualizado, tras la puesta en marcha de un nuevo pensamiento.




La marcha de Millennials y Centennials, contrasta con la visión de Brian de Palma de 2017. han pasado solo 9 años

MÉRIDA


Femme Fatale. Brian de Palma

Ficha Técnica

  • Título original: Femme Fatale

  • País: Estados Unidos / Francia

  • Año: 2002

  • Duración: 114 min.

  • Dirección: Brian De Palma

  • Guion: Brian De Palma

  • Casting: Kerry Barden, Billy Hopkins, Suzanne Smith

  • Fotografía: Thierry Arbogast

  • Música: Ryuichi Sakamoto

  • Montaje: Bill Pankow

  • Dirección artística: Denis Renault

  • Decorado del set: Françoise Benoit-Fresco

  • Diseño de Vestuario: Anne Pritchard

  • Maquillaje: Patricia Planche

  • Estilista de peluquería: Davy Newkirk

  • Producción: Tarek Ben Ammar, Marina Gefter

  • Producción ejecutiva: Mark Lombardo

  • Diseño de producción: Anne Pritchard

  • Compañías productoras: Quinta Communications, Epsilon Motion Pictures

  • Distribución: Warner Bros.

  • Reparto: Rebecca Romijn (Laure / Lily), Antonio Banderas (Nicolas Bardo), Peter Coyote (Watts), Eriq Ebouaney (Black Tie), Rie Rasmussen (Veronica), Edouard Montoute (Racine), Sandrine Bonnaire (como ella misma), Régis Wargnier (como él mismo).

Comentario

Considerada una de las películas «más imbéciles de los últimos años» por Carlos Boyero (no sabemos si ya se habrá arrepentido de haber escrito esto), Femme Fatale se ubica en el marco del Festival de Cannes, donde una modelo luce un valioso body de diamantes en forma de serpiente. Laura Ash utiliza su astucia para robar la joya, traicionar a su banda y huir con el botín, encontrando en su camino a una mujer idéntica que acaba de suicidarse para suplantar su identidad e iniciar una nueva vida.

Se trata de un film noir de marcado carácter femenino en el que la mujer fatal se convierte en la heroína, capaz de burlar a los peligrosos matones y quedarse con el botín. Su socia en el plan es, significativamente, otra mujer. En las primeras imágenes del filme se contrapone en un fundido la imagen de la femme fatale clásica interpretada por Barbara Stanwyck (Perdición) con la moderna, independiente y adicta Laure (Rebecca Romijn). La operación tiene como fondo el Festival de Cannes, donde se proyecta Este-Oeste de Régis Wargnier, que se interpreta a sí mismo en un brillante homenaje del cineasta estadounidense al certamen francés.

El espectador es víctima de un engaño que posteriormente se desvelará, atrapado por las seductoras imágenes lésbicas de Laure y la actriz Sandrine Bonnaire, portadora de la joya: una serpiente de oro y brillantes que apenas le cubre los atributos sexuales como objeto del robo. Como anticipaba Federico García Lorca en Poeta en Nueva York: «Entre las partes que buscan la sierpe, y las que buscan el cristal, dejaré crecer mis cabellos». Aquí, la mujer representa el leitmotiv del espectáculo erótico y connota sermiradaidad (to-be-looked-at-ness), operando como objeto de deseo de los personajes de la historia (los trabajadores en bambalinas, el fotógrafo Nicolás Bardo) y del propio espectador en la sala. El dispositivo de la showgirl permite, como teoriza Laura Mulvey, la unificación de las dos miradas sin ruptura aparente de la diégesis, situando el impacto sexual de la mujer en una no man's land al margen de su espacio y tiempo.

Partes del cuerpo fragmentadas (piernas bellísimas proyectadas a cámara lenta) con calidad de recortable o icono rompen la ilusión de profundidad y verosimilitud. El espectador se identifica con la principal figura masculina, el fotógrafo encarnado por Antonio Banderas, exento de objetivación sexual, que representa la escoptofilia fetichista y el voyeurismo de quien, para ganarse la confianza de la mujer, finge ser gay. Resulta sumamente significativo el striptease de Laure para provocar el enfrentamiento de los dos hombres que la «miran».

Lo onírico y lo real se confunden en una trama en la que Laure o la suicida Lily (cuyo parecido es espectacular) seduce en el avión que parte de París al embajador de los Estados Unidos, Bruce Hewitt Watts. Ambas se encaminan por vías diferentes en busca de su redención. La luz del sol, paradójicamente, favorecerá que se eternice la oscuridad; un gran angular enmarca el rostro de Laure sobre el fondo de la secuencia del robo mientras un cartel muestra a la actriz «vestida» únicamente con la joya.

La alternancia de secuencias mediante pantallas partidas (split screen), cortes directos y la fragmentación de los cuerpos femeninos construyen una diégesis donde lo verdaderamente importante es recrear a la femme fatale, dotada de una belleza excepcional que desata el drama de sus camaradas masculinos. Brian de Palma crea un icono femenino lejos del naturalismo de James M. Cain, con algo de cover-girl o mujer-pantera; una criatura que pertenece al ámbito del sueño erótico y del magnetismo felino (con esa imagen del gato saboteador tomado con cámara de visión nocturna). Diosas o diablesas de manual. Bajo la innegable influencia de Hitchcock en los planos cenitales, de detalle con pañuelos y pistolas, una versión actualizada del Bolero de Ravel emblematiza, finalmente, a la «Mujer 10».

Nota de la autora / Colaboración:

Este artículo ha sido desarrollado y editado en colaboración con mi asistente Sileno, articulando el análisis fílmico con la teoría cinematográfica de Laura Mulvey y la poesía crítica de Federico García Lorca.

Etiquetas / Tags

  • Dirección y Filme: Femme Fatale, Brian de Palma, Antonio Banderas, Rebecca Romijn, Film Noir, Cine negro, Carlos Boyero.

  • Teoría Cinematográfica y Feminismo: Laura Mulvey, To-be-looked-at-ness, Sermiradaidad, Escoptofilia, Voyeurismo, Cuerpo fragmentado, Femme fatale, Male Gaze.

  • Intertextualidad y Estilo: Lorca Poeta en Nueva York, Festival de Cannes, Alfred Hitchcock, Ryuichi Sakamoto, Ravel Bolero.

 


Comentarios

Entradas populares