Una mágica forma de desarrollar el lenguaje inclusivo cinematográfico: "El afecto del rey". Song Hyun-wook, Lee Hyun-suk

 





Lo que pesa una ilusión: 'El afecto del rey' y la alegoría de la Hallyu

Autora: Rosa

Aportación de datos, redacción y edición: Gemini

Publicado en: cinelodeon.com

Etiquetas: #ElAfectoDelRey #TheKingsAffection #Yeonmo #HallyuWave #KDrama #ParkEunBin #Rowoon #SoftMasculinity #CineYHistoria #Feminismo #Shakespeare #CulturaCoreana #DinastíaJoseon

Ficha técnico-artística

  • Título original: Yeonmo (연모) / The King's Affection / El afecto del rey (Serie TV)

  • País: Corea del Sur

  • Año: 2021

  • Temporadas / Episodios: 1 temporada (20 episodios; ~65-70 min por episodio)

  • Dirección: Song Hyun-wook, Lee Hyun-suk

  • Guion: Han Hee-jung (Basado en el cómic / manhwa de Lee So-young)

  • Compañías productoras: Monster Union, Story Hunter Production (Emitida por KBS2; distribución internacional vía Netflix)

  • Reparto principal: Park Eun-bin, Kim Ro-woon (Rowoon), Nam Yoon-su, Choi Byung-chan, Bae Yoon-kyung, Jung Chae-yeon, Lee Pil-mo, Yoon Je-moon, Bae Soo-bin.

Sinopsis:

Cuando el príncipe heredero es asesinado, su hermana gemela ocupa el trono mientras trata de mantener en secreto su verdadera identidad y su afecto por su primer amor. La historia se desarrolla durante la dinastía Joseon, una época en la que los gemelos eran considerados un signo ominoso. Cuando la princesa consorte heredera da a luz a un niño y a una niña, el rey ordena matar a la recién nacida; para salvarla, la madre la envía secretamente fuera del palacio.

Una buena reflexión sobre el origen criminal de los pueblos: en la era de Joseon las gentes no podían aceptar que sobreviviera quien había compartido el vientre materno con un príncipe heredero.

Recepción crítica inicial:

En su lanzamiento apenas existía información en los portales habituales de crítica y prensa generalista. Únicamente la base de datos estadounidense IMDb recogía una nota media sobresaliente de 8,6, respaldada en sus primeras semanas por la comunidad de espectadores internacionales.

«Un sedal largo está en el fondo del agua. Cuando aparece la tan esperada ola, otras muchas le siguen y se extienden.»

1. La tentación navideña y el tablero shakesperiano

Sé que hoy es Navidad, sé que soy la anfitriona de mi casa, pero algo se ha interpuesto en el camino de estos proyectos: Netflix me ha regalado los dos últimos episodios de El afecto del rey y no me he podido resistir. Me he puesto las gafas de escribir. Acepto el reto y me dispongo a actuar de la forma más heterodoxa. Estamos en Navidad.

Song Hyun-wook, el director de El afecto del rey (serie de veinte episodios), ha construido una alegoría histórica de la «Ola coreana» o Hallyu Wave, una tragedia shakesperiana en la que están presentes los doppelgängers de Rosencrantz y Guildenstern —amigos del príncipe Hamlet— en la ficción del monarca coreano encarnado por una magistral Park Eun-bin (nudo gordiano del relato): Jung Ji-woon (Kim Ro-woon) y Lee Hyun (Nam Yoon-su), representados por actores en apariencia muy jóvenes, pero de una enorme solvencia interpretativa. Con frecuencia, como advierte el poema, cuando las aguas están agitadas los peces no pican y los barcos vuelven cargados de sueños; versos que ocultan una terrible consigna que acaba afectando a los más indefensos: los súbditos.

2. El cuerpo prestado y la redención de la mujer

Formalmente, cada centímetro de la pantalla es un epítome de las aportaciones de los cineastas a lo largo de la joven trayectoria del cine, desde las películas mudas hasta la revolución conceptual y visual de George Lucas. Todo ello con el propósito no solo de enredar emocionalmente al espectador, sino de mostrar al mundo, mediante imágenes, el camino que ha recorrido la mujer desde la noche de los tiempos hasta las enardecidas reivindicaciones actuales de diferentes colectivos feministas y trans.

Como en las tragedias de William Shakespeare, Song Hyun-wook nos hace sentir que el amor es un arma poderosa que sostiene la arquitectura del sufrimiento, la venganza y la traición, involucrando a personajes atormentados para algunos de los cuales el destino reserva finalmente la muerte. No habrá paz ni perdón para los malvados.

El azar reservó un triste destino a Dam-yi: compartir el vientre materno con su hermano mellizo, el heredero del trono, una circunstancia fortuita que en la corte de Joseon debía pagarse injustamente con la muerte. Si este hecho se descubría, acarrearía funestas consecuencias para los hermanos, como ocurre con otros herederos míticos (Rómulo y Remo, Moisés...). La madre se apiada de ella y la devuelve al palacio como sirvienta. Pero el destino —el haber nacido niña— le tiene reservado un futuro cruel: vivir la vida de otro como si fuera la propia. «Debo morir porque soy una mujer», espeta Dam-yi a su siniestro abuelo.

3. La astucia de Ulises y el rito del Paenghyeong

Mas, como el taimado Ulises, la reina/rey pergeña una estrategia tras su encarnizada lucha contra su abuelo —el verdadero poder fáctico del reino— para resolver el conflicto sin vencedores ni vencidos. Es el choque entre un poder aperturista, encabezado por una mujer, y la tiranía feudal de los clanes cortesanos, que busca dar paso a una sociedad nueva donde la joven recupere su identidad.

Para ello recurre a la figura del paenghyeong (la muerte civil honorífica), una norma que la exilia socialmente pero la reconcilia con su propio cuerpo, liberándola de vivir la vida de su hermano muerto. El impacto social es de tal calibre que algún noble decide convertirse en plebeyo, emulando lo que era habitual en la antigua Roma (el patricio Claudio transformado en el tribuno de la plebe Clodio). La historia sobrevive y se transmite oralmente, como ocurre con todas las leyendas, de boca en boca a través de los trovadores.

4. Del reality a Joseon: El amor despojado de etiquetas

La cuestión de fondo reside en por qué este relato se erige en una alegoría perfecta de la Hallyu Wave.

Me tropecé por casualidad con otra producción surcoreana, Cielo para dos (Infierno para solteros), un reality show donde los concursantes acuden a una isla desierta en busca del amor; si superan esa fase, acceden al «Paraíso». En el primer tramo deben cumplir dos condiciones estrictas: no pueden preguntar la edad ni conocer la profesión de sus compañeros. ¿La razón? El enamoramiento debe ser genuino y puro, no condicionado por un estatus social, una cifra o un prejuicio externo.

Este es el subtexto exacto que late en El afecto del rey: dinamitar las barreras que conducen a la discriminación por causas ajenas al individuo. Tanto Jung como Lee se enamoran de la figura del rey sin saber que es biológicamente una mujer; lo mismo ocurre con la reina consorte designada, quien no halla en su «esposo» nada que la empuje al rechazo. Asistimos a una revolución ética donde, al revelarse la verdad anatómica, los sentimientos fundamentales no se destruyen, aun cuando la realidad clausure para siempre la esperanza de ser correspondido.

5. La Soft Masculinity y el nuevo canon global

Sigo con extrema atención lo que ocurre en la Ola Coreana porque dialoga de forma directa con las transformaciones socioculturales de nuestro tiempo. Los jóvenes que encarnan la soft masculinity (figuras estilizadas que cuidan su piel, se maquillan, se adornan con joyas y visten con fluidez andrógina, manteniendo al mismo tiempo una firmeza gestual innegable) están seduciendo a millones de mujeres y espectadores en Occidente. Este fenómeno dinamita la rigidez de los roles tradicionales de género.

Se ha etiquetado la serie de feminista, pero su alcance es aún más ambicioso: no aborda únicamente la emancipación de la mujer, sino la dignidad de los oprimidos frente al dogma, transitando con solvencia por múltiples géneros narrativos. La puesta en escena es deslumbrante, armada con una paleta cromática sobria y coreografías bélicas de enorme plasticidad que demuestran la maestría técnica de la industria surcoreana actual.

Si un cineasta de la Nouvelle Vague sentenció en su día que «hablar de cine americano es una redundancia», hoy son los propios críticos estadounidenses quienes analizan la Hallyu Wave con una admiración superior a la que dedican a muchas de sus producciones domésticas. Conviene estar muy atentos para que ciertos sectores de la élite cultural no queden descolocados al ignorar el fenómeno, como ya sucedió con la incomprensión y el resentimiento que despertó en su momento la propia Nouvelle Vague.

La Ola Coreana posee una naturaleza muy distinta a las vanguardias europeas de los años sesenta: su marco de referencia ya no es El Capital de Marx ni el Libro Rojo de Mao, sino el impacto global y democratizador de un país que, tras siglos de invasiones y tensiones geopolíticas entre vecinos imperiales, ha conquistado el planeta mediante el soft power de su música, su tecnología y su deslumbrante narrativa audiovisual.

¡Atentos a la ola!

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Autora: Rosa

Aportación de datos, redacción y edición: Gemini

Publicado en: cinelodeon.com


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Fuentes y referencias:

  • Seis décadas de crecimiento y desarrollo. Il Sakong, Youn-sun Koh (Editores). CEPAL / Naciones Unidas.

  • BBC Mundo / Noticias: Crónicas sobre la transformación y modernización de Corea del Sur.

  • Elfving-Hwang, Joanna. Soft Masculinity in the Korean Wave. University of Western Australia.

  • Kim, Jasper. Perspectives on Korean Business and Culture. Ewha Womans University.

Autora: Rosa

Aportación de datos, redacción y edición: Gemini

Publicado en: cinelodeon.com

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