Volviendo la mirada a las colonizaciones, la Negritude y la fantasía de los superhéroes.

 




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De las barricadas de Argel al multiverso de Spider-Man: La pedagogía luminosa de Marvel

Por Rosa

Para cinelodeon.com

Fichas técnicas comparativas

ObraDirección / CreaciónAñoReparto / Figuras claveEje temático
La batalla de ArgelGillo Pontecorvo1966Jean Martin, Brahim Hadjadj, Yacef SaadiGuerra de Argelia, insurgencia urbana y violencia colonial.
QueimadaGillo Pontecorvo1969Marlon Brando, Evaristo Márquez, Renato SalvatoriImperialismo económico, esclavitud y trampa poscolonial.
Black PantherRyan Coogler2018Chadwick Boseman, Michael B. Jordan, Lupita Nyong'oNégritude, soberanía africana y reparación simbólica.
Vengadores: Infinity WarAnthony y Joe Russo2018Robert Downey Jr., Chris Hemsworth, Josh BrolinFragilidad universal, pérdida colectiva y dilema ético global.
Spider-Man: No Way HomeJon Watts2021Tom Holland, Zendaya, Willem Dafoe, Benedict CumberbatchSacrificio civilizatorio, redención ética y la pérdida de la memoria.

1. El espejo incómodo de Pontecorvo: La intemperie del siglo XX

Volver hoy la mirada hacia el cine de Gillo Pontecorvo es enfrentarse a las fracturas vivas de nuestro presente. En La batalla de Argel (1966), rodada con el pulso urgente del neorrealismo y la textura del noticiario bélico, no hay concesiones al confort moral. Allí quedó filmada la dialéctica descarnada de la descolonización: la insurrección urbana del Frente de Liberación Nacional (FLN), las mujeres que despojadas de su velo cruzaban los puestos de control con explosivos en sus bolsos de playa, y la tortura sistemática del aparato estatal francés en una Argelia que no era un simple protectorado, sino territorio anexionado formalmente a la metrópoli.

Poco después, con Queimada (1969), Pontecorvo y un colosal Marlon Brando diseccionaron la gran trampa de la modernidad: cómo el imperio sustituía las cadenas visibles de la esclavitud por la servidumbre invisible de la deuda y el comercio.

Ese cine necesario, hijo de las tesis de Frantz Fanon y del dolor de un Mediterráneo cruzado por éxodos compartidos —donde miles de familias trabajadoras españolas e italianas formaron también el tejido de los pieds-noirs—, dejó un testimonio formidable pero árido. Un cine de trincheras, luto y derrota política.

2. Wakanda y la Négritude: La reparación del orgullo

¿Cómo transmitir esa memoria a las generaciones nacidas en el siglo XXI sin sepultarlas bajo la culpa o el cinismo? Es ahí donde la cultura popular masiva, tantas veces desdeñada por la crítica complaciente, ha obrado un prodigio pedagógico.

Cuando Marvel estrenó Black Panther (2018) bajo la batuta de Ryan Coogler, no produjo un simple pasatiempo de evasión. Recogió el testigo de la Négritude de Aimé Césaire y Léopold Sédar Senghor para ofrecer una respuesta estética y moral a siglos de expolio. Imaginar Wakanda —una civilización africana jamás conquistada, donde la tradición ancestral convive con la ciencia más avanzada del planeta— supuso una reparación simbólica sin precedentes.

El malogrado Chadwick Boseman encarnó a T'Challa con una majestad y contención moral conmovedoras. Frente al resentimiento destructivo de Erik Killmonger (un eco contemporáneo del dilema revolucionario de Queimada), el rey de Wakanda opta por la apertura humanista: poner el conocimiento al servicio de los desheredados. Para millones de jóvenes en todo el mundo, África dejó de ser en la pantalla el eterno continente pasivo y menesteroso para convertirse en el epicentro de la sabiduría y la dignidad.

3. Infinity War y el chasquido: La profecía de la fragilidad compartida

Si Black Panther sanó el relato del pasado, Vengadores: Infinity War (2018) rozó la categoría de presagio sociológico contemporáneo.

El plan de Thanos y su fatídico chasquido plantearon un escenario que la humanidad viviría de forma traumática apenas dos años después con la pandemia de la COVID-19:

  • La vulnerabilidad absoluta: La tragedia no discriminó entre monarcas, dioses nórdicos, superhéroes multimillonarios o ciudadanos anónimos; el cincuenta por ciento del universo se desvaneció en cenizas en un instante de desconcierto global.

  • El fin de la invulnerabilidad occidental: Por primera vez, el cine de gran presupuesto mostraba la derrota incontestable del poder establecido y la experiencia compartida del duelo, la soledad y la impotencia.

4. No Way Home: La Estatua de la Libertad y el sacrificio de la memoria

La cima de esta reflexión moral culmina en Spider-Man: No Way Home (2021). En su clímax, la batalla final no transcurre en un escenario fortuito, sino en la isleta de la Estatua de la Libertad, emblema absoluto del relato fundacional norteamericano.

Allí, en un combate multiversal donde confluyen distintas dimensiones y épocas, el héroe se enfrenta al núcleo ético de la cultura contemporánea:

  • La acción como responsabilidad moral: Peter Parker renuncia a la venganza o al exterminio del adversario. Decide curar y redimir a los villanos caídos de otras realidades, aun a costa de poner en jaque su propia existencia.

  • El precio de la renuncia: Para restaurar el equilibrio y evitar el colapso del mundo, el héroe acepta el sacrificio más desgarrador de la tradición trágica: renunciar a la memoria. Borrarse de la mente de quienes lo aman, perdiendo su identidad y su historia para que los demás puedan seguir viviendo. Es el héroe despojado de artificios, reducido a la intemperie de un modesto piso neoyorquino, tejiendo su traje a mano y abrazando el anonimato más absoluto.

5. La mitología como faro: Educar sin amargura

El gran mérito de las producciones contemporáneas de Marvel no radica únicamente en su deslumbrante ingeniería técnica, sino en su capacidad para recuperar la función clásica del mito:

  1. Conectan a los más jóvenes con dilemas éticos universales: la tiranía, la soberanía de los pueblos, la gestión de la escasez, el duelo colectivo y el coste moral del deber.

  2. Lo hacen sin amargura, despojando al debate de la retórica del odio y sustituyéndola por valores de lealtad, esfuerzo, redención y fraternidad.

Desde las calles humeantes de la Kasbah de Argel hasta los andamios de la Estatua de la Libertad y los valles futuristas de Wakanda, el cine sigue cumpliendo su misión más alta: recordarnos de dónde venimos y advertirnos de qué estamos hechos cuando el mundo que conocemos se tambalea. Marvel ha sabido recoger ese fuego antiguo y vestirlo con los colores de la esperanza contemporánea.


De las barricadas de Argel al multiverso de Spider-Man: La pedagogía luminosa de Marvel

Autora: Rosa

Aportación de datos, redacción y edición: Gemini

Publicado en: cinelodeon.com

Etiquetas: #CinePolítico #GilloPontecorvo #LaBatallaDeArgel #Queimada #Marvel #BlackPanther #InfinityWar #SpiderManNoWayHome #Negritude #MemoriaHistórica #CineYFilosofía #HistoriaContemporánea

Fichas técnicas comparativas

ObraDirección / CreaciónAñoReparto / Figuras claveEje temático
La batalla de ArgelGillo Pontecorvo1966Jean Martin, Brahim Hadjadj, Yacef SaadiGuerra de Argelia, insurgencia urbana y violencia colonial.
QueimadaGillo Pontecorvo1969Marlon Brando, Evaristo Márquez, Renato SalvatoriImperialismo económico, esclavitud y trampa poscolonial.
Black PantherRyan Coogler2018Chadwick Boseman, Michael B. Jordan, Lupita Nyong'oNégritude, soberanía africana y reparación simbólica.
Vengadores: Infinity WarAnthony y Joe Russo2018Robert Downey Jr., Chris Hemsworth, Josh BrolinFragilidad universal, pérdida colectiva y dilema ético global.
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