Maravillosa familia deTokio. Yoji Yamada

 


Maravillosa familia de Tokio (Yōji Yamada, 2016): El divorcio otoñal y la asfixia del nuevo patriarcado

Ficha técnica:

  • Título original: Kazoku wa tsurai yo (What a Wonderful Family!)

  • Título en español: Maravillosa familia de Tokio

  • País: Japón

  • Año: 2016

  • Duración: 108 minutos

  • Dirección: Yōji Yamada

  • Guion: Yōji Yamada, Emiko Hiramatsu

  • Música: Joe Hisaishi

  • Fotografía: Masashi Chikamori

  • Montaje: Iwao Ishii

  • Producción: Shochiku

  • Distribución en España: Sherlock Films / A Contracorriente Films

  • Calificación por edades: Apta para todos los públicos

  • Formato de visionado: Plataforma digital / Filmin

  • Intérpretes: Isao Hashizume, Kazuko Yoshiyuki, Masahiko Nishimura, Yui Natsukawa, Satoshi Tsumabuki, Yū Aoi, Tomoko Nakajima, Hayashiya Shōzō IX

Sinopsis:

Tras medio siglo de matrimonio, el veterano patriarca Shuzo regresa de una jornada de golf esperando la habitual atención doméstica de su esposa, Tomiko. Cuando él le pregunta con desgana qué desea como regalo de cumpleaños, ella le entrega serenamente un sobre: la solicitud oficial de divorcio debidamente cumplimentada. La inesperada petición desata un auténtico terremoto en la vivienda de tres plantas donde conviven tres generaciones, forzando a hijos, nueras y parientes políticos a un caótico consejo de familia que pondrá al descubierto las grietas, los rencores soterrados y la fragilidad del hogar burgués en el Tokio contemporáneo.

Crítica:

Sesenta años después del lirismo contemplativo de Yasujirō Ozu, Yōji Yamada opta por dinamitar la institución familiar nipona desde la farsa costumbrista. En Maravillosa familia de Tokio, la arquitectura doméstica vuelve a operar como el principal dispositivo dramático: la casa aparenta una holgura moderna y asimilable a los estándares occidentales, con una escalera exenta que comunica las plantas, pero esa amplitud es una ilusión. Tres generaciones se ven obligadas a cohabitar bajo el mismo techo, chocando constantemente en pasillos atestados donde los objetos de alto valor tradicional —como platos y jarrones antiguos— son víctimas de los juegos infantiles, metáfora diáfana de una herencia cultural en pedazos.

El tratamiento del espacio revela con precisión quirúrgica el desgaste biológico y social. El tatami clásico ha sido desplazado por camas occidentales debido al dolor articular de unos ancianos a los que sentarse en el suelo les supone un suplicio. Sin embargo, Yamada reserva los planos más cerrados e íntimos para la habitación del auténtico patriarca, Shuzo. Fuera del hogar, el anciano solo encuentra desahogo en la barra del izakaya de barrio: un bar minúsculo, regentado por una mujer confidente, donde los viejos amigos beben sake en abundancia mientras alguien baila en una esquina. Esta válvula de escape es tan nuclear para su supervivencia emocional que, tras su crisis médica, el doctor advertirá con lucidez a los hijos que renunciar al alcohol será el sacrificio más difícil de su vejez.

La auténtica brecha de la película es de género y generación. La abuela Tomiko encarna la modernidad más lúcida: matriculada en un taller de escritura creativa, reclama su derecho a una voz propia en el tramo final de su vida, sintonizando únicamente con la joven enfermera que representa a la generación millennial. En el extremo opuesto quedan los varones, atrapados en un patriarcado disfuncional donde el hijo mayor depende todavía de la sombra paterna, y la nuera vive encadenada a la intendencia del hogar sin quitarse jamás el delantal.

Yamada firma una comedia coral ágil y agridulce que, tras la aparente levedad del sainete de alcoba, expone una realidad urbana incontestable: un barrio de calles estrechas y coches compactos donde las viviendas contiguas van quedando vacías porque sus ocupantes han sido trasladados a residencias de ancianos. La risa no enmascara la herida; la hace visible.

Claves de análisis y puesta en escena

  • La habitación del patriarca y el refugio del bar: La puesta en escena aísla a Shuzo en planos cortos dentro de su dormitorio y contrasta ese encierro con el calor comunal del pequeño bar tradicional, espacio de resistencia masculina frente a las exigencias domésticas.

  • El choque generacional femenino: La alianza tácita entre la abuela escritora y la joven prometida enfermera dinamita el rol sumiso encarnado por la nuera mayor, atrapada en el modelo de ama de casa tradicional.

  • El paisaje demográfico: La presencia de coches utilitarios reducidos y la mención constante a vecinos ausentes o institucionalizados sitúan la farsa en el epicentro de la crisis de natalidad y envejecimiento de Japón.

Etiquetas (Tags): Yoji Yamada, Maravillosa familia de Tokio, Kazoku wa tsurai yo, Isao Hashizume, Kazuko Yoshiyuki, Joe Hisaishi, Cine Japones, Comedia Costumbrista, Critica Cinematografica, Cinelodeon

Créditos de la publicación:

  • Idea original, tesis y análisis crítico: Rosa Labrandero (Directora de cinelodeon.com)

  • Edición y contextualización: Sileno IV


Nota de estilo:


Tiene un punto de partida que encaja milimétricamente con el mecanismo de una sitcom clásica, aunque Yamada subvierte enseguida sus reglas para llevarla a un terreno puramente japonés.

  • El dispositivo de arranque de sitcom: La premisa inicial es un arquetipo de la comedia de situación norteamericana (pensemos en series como Everybody Loves Raymond o Modern Family). Hay un patriarca cascarrabias y desconsiderado que llega de jugar al golf, una rutina doméstica predecible, un malentendido banal sobre un regalo de cumpleaños y un golpe de efecto cómico que dinamita el statu quo: el sobre del divorcio sobre la mesa. A partir de ahí, se activa la estructura típica del vodevil televisivo: reuniones secretas en la cocina, puertas que se abren en el peor momento, el pánico al qué dirán y la histeria colectiva de los hijos intentando solucionar el entuerto a espaldas del padre.

  • El tempo y la puesta en escena japonesa: Donde Yamada se distancia del modelo estadounidense es en el ritmo y en la respiración del espacio. Una sitcom norteamericana vive del chiste rápido por minuto (punchline), los cortes de montaje constantes y la exageración histriónica. Yamada, en cambio, utiliza planos más abiertos y sostenidos, respeta los silencios incómodos y deja que la cámara observe la coreografía de los cuerpos dentro de la casa.

  • El fondo amargo frente al final complaciente: En la televisión occidental, los conflictos conyugales de comedia suelen resolverse con una reconciliación sentimental empaquetada en 25 minutos. Aquí, la petición de divorcio de Tomiko no es una rabieta pasajera para provocar risas, sino la constatación dolorosa de cincuenta años de invisibilidad femenina y desgaste generacional.

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