(Auch Zwerge fingen klein) //También los enanos empezaron pequeños. Werner Herzog. El alejamiento como procedimiento de atrapar la atención

 



HERZOG, FILM DE 1970.

Aceptar el reto que te propone Filmin de ver esta película de Werner Herzog, realizada en 1970, con un título tan provocador y estrambótico como También los enanos empezaron pequeños, te sumerge en un sitio tan perturbador que te recibe con un fotograma clave: un hombre de talla pequeña, sentado en una silla y portando un cartel de difícil lectura que lo clasifica como reo de la justicia. Esa es la introducción a un relato donde el espectador, como si contemplara la vidriera de una catedral gótica, es el encargado de ir poniendo cada tesela en su sitio. Una locura ambientada con una música regional que tan pronto parece una jota como una malagueña tinerfeña o una seguidilla —géneros arrinconados en los últimos tiempos a los festejos autonómicos— que nos guía por un particular camino de baldosas amarillas hasta descubrir al verdadero mago de este cuento.

No es una película convencional, sino una obra oscura, tan hermética como Fando y Lys de Alejandro Jodorowsky, o como ciertos universos literarios de Ernesto Sábato en Sobre héroes y tumbas, donde los invidentes no son presentados como víctimas, sino como los Morlocks de H.G. Wells que controlan a la humanidad desde el subsuelo. Herzog crea un universo perverso ambientado en un establecimiento de reclusión ubicado en una isla volcánica —marcada por recientes erupciones que los separan de la sociedad—, cuyos residentes gozan de cierta libertad. Se trata de una población formada por un universo muy diferente al de la inclusión actual: todos comparten una reducida talla, pero cargan a su vez con todos los vicios de los seres humanos, un planteamiento que hoy muchos tachan de desfasado.

Estos personajes, que compiten con los animales y ejercen el sometimiento sobre las hembras —ya sean gallinas, cerdas o camellas—, responden a los prejuicios que todavía hoy se arrastran respecto a los roles de género. Si a ello sumamos las risas desaforadas de los protagonistas y la presencia de residentes más jóvenes que usan gafas de natación, se desplazan con bastones y colocan utensilios a modo de barrera fronteriza para avisar de la llegada de intrusos, el ambiente se va enrareciendo en cada secuencia. Si en un principio pensé que Herzog quería transmitirnos la idea de que todos los hombres, hasta los más malvados, nacieron inocentes, la tajante visión de James Joyce nos recuerda que hay personas que nunca fueron inocentes y están predestinadas a dañar cuanto les rodea, ya sea el director de la institución o la cerda que acaba de parir.

Ficha técnica:

  • Título original: Auch Zwerge fingen klein (También los enanos empezaron pequeños)

  • País: Alemania Occidental (RFA)

  • Año: 1970

  • Duración: 96 minutos

  • Dirección y Guion: Werner Herzog

  • Dirección de Fotografía: Thomas Mauch

  • Música: Florian Fricke (Popol Vuh), folclore tradicional

  • Reparto: Gert Günther Hoffmann, Erna Gschwendtner, Paul Glauer, Brigitte Nicke, Gisela Hertwig, Helmut Döring, y un reparto íntegramente compuesto por personas de talla pequeña.

  • Sinopsis: En una institución aislada en una isla volcánica, un grupo de personas de talla pequeña internadas en régimen de aparente libertad se rebela contra los tutores y desata una anarquía salvaje, destructiva y grotesca que refleja de manera implacable las miserias de la condición humana.

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