THX 1138. ¿Qué lugar ocuparía hoy un film como este de George Lucas?
El futuro ya no es lo que era: THX 1138 (George Lucas, 1971) y la distopía aséptica
Ficha técnica:
Título original: THX 1138
País: Estados Unidos
Año: 1971
Duración: 86 minutos (versión original) / 88 minutos (Director's Cut)
Género: Ciencia ficción / Distopía / Cine experimental
Dirección: George Lucas
Guion: George Lucas, Walter Murch (basado en el cortometraje Electronic Labyrinth: THX 1138 4EB de George Lucas)
Fotografía: Albert Kihn, David Myers (Technicolor)
Música: Lalo Schifrin
Diseño de sonido y montaje de efectos: Walter Murch
Montaje: George Lucas
Dirección artística: Michael D. Haller
Efectos visuales: John Andrew Berton Jr. (edición restaurada)
Producción: Lawrence Sturhahn
Producción ejecutiva: Francis Ford Coppola
Compañías productoras: American Zoetrope, Warner Bros.
Reparto principal:
Robert Duvall: THX 1138
Donald Pleasence: SEN 5241
Maggie McOmie: LUH 3417
Don Pedro Colley: SRT (el holograma)
Ian Wolfe: PTO
Marshall Efron: TWA
Sinopsis:
En una sociedad subterránea del siglo XXV, el amor y el sexo constituyen los peores crímenes tipificados por el Estado. La población sobrevive sedada y vigilada por androides policiales cromados bajo una disciplina de producción implacable. Cuando su compañera de habitación, LUH 3417, altera la medicación de THX 1138 para despertar su conciencia emocional, ambos inician una relación clandestina. Tras ser descubiertos y juzgados por «evasión de drogas» y perversión sex*al, THX emprenderá una desesperada fuga hacia una superficie exterior cuya existencia la propia sociedad niega.
Apuntes críticos: Vanguardia, extrañamiento y el monopolio de la asepsia
A finales de los sesenta, un jovencísimo George Lucas dirigió la que sigue siendo la obra más vanguardista y radical de su carrera: THX 1138. La osadía casi le cuesta la bancarrota: American Zoetrope y Francis Ford Coppola quedaron al borde del abismo cuando Warner Bros. exigió la devolución del presupuesto ante una película incomprensible para la lógica del gran estudio. Lucas se cobró aquella incomprensión años después reteniendo los derechos de explotación y merchandising de Star Wars, garantizándose la independencia económica de por vida.No es un detalle cualquiera, sino que situaba a 'Los barbudos' en el disparadero de la vanguardia.
A diferencia de las distopías tradicionales —que desde la influencia soviética hasta títulos como "Doce monos o 1997: Rescate en Nueva York" retratan el colapso mediante escombros, humedad y ruina urbana—, Lucas concibió una distopía quirúrgica y des-almada. El blanco inmaculado de las paredes y las túnicas, las cabezas afeitadas al cero y los pasillos desolados nacieron de su convalecencia hospitalaria tras un grave accidente automovilístico en su juventud. Todo en THX 1138 evoca la frialdad de una sala de espera clínica: un mundo higiénico donde el ser humano es mera pieza de recambio para ensamblar a los propios robots que lo custodian.
El sonido como relato y la ostranenie formal
El trabajo sonoro de Walter Murch es prodigioso: capas mecánicas, zumbidos metálicos, letanías burocráticas y fragmentos corales clásicos (el Stabat Mater de Pergolesi) pasados al revés y ralentizados un 400%, que el propio Lalo Schifrin acabó integrando en su partitura.
Toni García Ramón, al prologar la edición del filme para la colección de El País, subrayó con acierto el pulso de cirujano de Lucas, aunque calificaba el tramo carcelario de tedio estirado. Sin embargo, como apuntaba Noël Burch al analizar las vanguardias formales frente al cine institucional, esa aparente parquedad no es torpeza: es un dispositivo de extrañamiento deliberado. Lucas no busca atraparnos en una intriga melodramática convencional; nos sitúa en el centro del letargo alienante de un rebaño que confiesa sus miedos a una efigie cibernética (la deidad OMM) que responde con consignas económicas: «Trabaja duro, aumenta la producción, sé feliz, compra».
La fuga final de THX hacia el exterior concluye no por un arrebato de heroísmo clásico, sino por una fría cuestión de presupuesto estatal: la persecución policial se cancela en el último túnel al superar el coste asignado por la administración. La salida a la superficie frente a ese sol crepuscular —imagen fundacional que Steven Spielberg homenajearía más tarde en El imperio del sol— funciona como la alegoría platónica de quien logra romper la bóveda de la caverna. ¿ve el hombre, al final, la luz? ¿Cuántas veces más debe regresar a la caverna cuando la realidad le supera y se impone el engaño? Pero allí donde Lucas utilizaba la imagen para denunciar los engranajes del mecanicismo industrial, la mirada contemporánea traslada el conflicto a la autocensura individual y al diseño de interiores corporativo; la contención se consigue mediante el control que impone el minimalismo pulcro que imponen los espacios actuales, que apenas dejan entrever lo que esconde su ocupante.
La ciencia-ficción creó el contesto histórico, político y social (lo sigue haciendo), en la que se instalaron los héroes individuales que abordan los problemas de los hombres.
Etiquetas (Tags):
George Lucas, THX 1138, Walter Murch, Francis Ford Coppola, American Zoetrope, Robert Duvall, Ciencia Ficción, Distopía, Equals, Cinelodeon
Créditos:
Dirección y relato; edición: Rosa Labrandero Lorente



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