Verano de una familia en Tokio. Yoji Yamada
El copyright de las imágenes pertenece a sus autores
y/o las compañías productoras y distribuidoras
Ficha técnica:
Título original: Kazoku wa tsurai yo (What a Wonderful Family!)
Título en español: Verano de una familia de Tokio
País: Japón
Año: 2016
Duración: 108 minutos
Dirección: Yōji Yamada
Guion: Yōji Yamada, Emiko Hiramatsu
Música: Joe Hisaishi
Fotografía: Masashi Chikamori
Montaje: Iwao Ishii
Producción: Shōchiku
Distribuidora en España: Wanda Visión
Intérpretes: Isao Hashizume, Kazuko Yoshiyuki, Masahiko Nishimura, Yui Natsukawa, Satoshi Tsumabuki, Yū Aoi, Tomoko Nakajima, Shigeru Hayashi
Crítica:
Hablar de Yōji Yamada es convocar de inmediato la sombra tutelar de Yasujirō Ozu. Si en Una familia de Tokio (2013) el cineasta nipón asumió la audaz tarea de reinterpretar de forma directa el canon sagrado de Cuentos de Tokio (Tōkyō Monogatari, 1953), en Verano de una familia de Tokio (Kazoku wa tsurai yo, 2016) decide dar un giro tonal fascinante: canalizar la crónica doméstica y la descomposición del clan tradicional a través de la comedia costumbrista.
El detonante argumental roza el absurdo cotidiano: tras décadas de matrimonio y con motivo de su cumpleaños, la veterana matriarca le solicita formalmente el divorcio a su esposo, un hombre jubilado, egoísta y anclado en las viejas costumbres patriarcales. Este incidente sacude los cimientos de las tres generaciones que conviven bajo el mismo techo, desatando una catarsis coral donde emergen frustraciones soterradas, reproches acumulados y la fragilidad de los vínculos familiares en el Japón del siglo XXI.
En lo formal, Yamada honra la tradición de la productora Shōchiku con una puesta en escena de sobria elegancia. Aunque prescinde del rigor ascético y la frontalidad estricta de la cámara a ras de suelo de Ozu, retiene su sabiduría compositiva en los interiores domésticos. El espacio del salón familiar se convierte en un auténtico escenario teatral donde los personajes entran y salen reflejando las brechas generacionales: la incomunicación de los mayores frente a las incertidumbres laborales y emocionales de los hijos.
La partitura de Joe Hisaishi acompaña con ligereza y calidez un relato que, bajo su envoltorio cómico, esconde un agudo retrato sociológico. Yamada evita la amargura trágica para decantarse por una mirada tierna y humanista, recordando que la convivencia familiar es a la vez una fuente inagotable de desvelos y el único refugio frente a la soledad urbana.
Datos de interés y claves de producción
El legado vivo de Ozu: Yōji Yamada, con más de seis décadas de carrera a sus espaldas y creador de la mítica saga de Tora-san, concibió esta obra reutilizando exactamente al mismo elenco de actores con el que rodó su homenaje a Ozu en Una familia de Tokio (2013), pero cambiando el drama melancólico por la farsa doméstica.
Música de Joe Hisaishi: La banda sonora corre a cargo del célebre compositor fetiche de Hayao Miyazaki (Studio Ghibli) y Takeshi Kitano, quien aporta un tono melódico desenfadado que subraya la ligereza de la comedia sin perder calidez emocional.
Éxito y continuidad: La película conectó de forma inmediata con el público japonés, dando lugar a dos secuelas cinematográficas consecutivas dirigidas por el propio Yamada (Kazoku wa tsurai yo 2 en 2017 y Kazoku wa tsurai yo 3: Tsuma yo Bara no Yō ni en 2018), consolidando una trilogía sobre las crisis cotidianas de la familia moderna.
Créditos de la publicación:
Texto y análisis crítico: Rosa Labrandero (Directora de cinelodeon.com)
Asistencia en desarrollo y edición: Sileno IV
.jpg)


Comentarios
Publicar un comentario
¡Deja tu comentario aquí!