Las señoritas de Rochefort.Jacques Demy toma prestados ilustres bailarines estadounidenses, haciendo patente la influencia del género americanos en el francés
Elcopyright de las imágenes pertenece a sus autores
Su nombre era Françoise...Vanity Fair
Ficha Técnica
Título original: Les Demoiselles de Rochefort
Año: 1967
País: Francia
Dirección y Guion: Jacques Demy
Fotografía: Ghislain Cloquet
Música: Michel Legrand
Coreografía: Norman Maen
Reparto: Catherine Deneuve, Françoise Dorléac, Gene Kelly, George Chakiris, Danielle Darrieux, Michel Piccoli
Género: Musical | Comedia romántica / Estética pop
El technicolor y la sombra: la coreografía agridulce de 'Las señoritas de Rochefort'
Hay películas que construyen una burbuja de felicidad tan perfecta que su mera existencia parece un acto de resistencia poética. Si en Los paraguas de Cherburgo (1964) Jacques Demy utilizó el artilugio operístico para desangrar el melodrama provinciano bajo la sombra de la guerra, tres años después, con Las señoritas de Rochefort (1967), decidió apostar todo al color, al bullicio portuario y al homenaje absoluto al musical clásico de la MGM. Es una postal vibrante, de tonos pastel y adoquines coreografiados, donde el espectador contemporáneo corre el grave peligro de ver solo ingenuidad de cartón piedra.
Pero enfrentarse hoy a este clásico en una sala de clases —especialmente cuando la distancia generacional convierte un arrebato lírico en munición para la carcajada adolescente— exige entender las reglas del juego. Cuando un galán entona su pasión a la luz de la luna y el respetable se revoluciona entre risas escépticas, se pone de manifiesto la enorme brecha que separa el pacto de inocencia de mediados de siglo del cinismo descreído de nuestra época. Sin embargo, el gran triunfo de Demy radica precisamente en sostener esa cuerda floja sin caer en la cursilería insustancial.
El desembarco transatlántico: de Wise a Demy
El puente con el gran musical norteamericano no es disimulado; es una declaración de intenciones en toda regla. La llegada a Rochefort de George Chakiris —el inolvidable Bernardo de West Side Story (Robert Wise, 1961)— sirve como pasarela física y simbólica del dinamismo coreográfico americano al puerto francés. Y cuando el mismísimo Gene Kelly aparece recorriendo las calles del pueblo, bailando al compás de la partitura jazzística de Michel Legrand, asistimos a la bendición oficial del maestro de Hollywood al alumno europeo que se atreve a replicar la maquinaria del estudio con una pátina de estilización local.
En medio de ese engranaje perfecto, las dos hermanas de la ficción —interpretadas por Catherine Deneuve y su hermana en la vida real, la fulgurante Françoise Dorléac— se mueven como muñecas de porcelana que sufren por minucias cotidianas, como un vestido mal cosido. Pero la alegría efervescente del filme porta una trágica paradoja histórica: apenas unos meses después del estreno, Dorléac perdería la vida en un brutal accidente de tráfico. Esa tragedia real convierte la película en un documento fantasmal. El tiempo, que en la ficción discurre entre números de claqué y desfiles circenses, adquiere un tinte desgarrador al recordar las palabras con las que Deneuve guardó luto durante treinta años, resumiendo toda una ausencia en una sola frase: "Se llamaba Françoise".
Demy logra aquí lo imposible: emular la grandilocuencia del cine de estudio estadounidense impregnándola de una melancolía puramente europea. Tras la fachada de este ballet portuario sobre la búsqueda del amor ideal, la película sobrevive no solo como un ejercicio de virtuosismo formal, sino como la última gran fiesta de una inocencia cinematográfica antes de que el mundo cambiara para siempre.
Etiquetas y metadatos para el archivo
Categoría: Ensayo fílmico / Análisis historiográfico
Etiquetas: Jacques Demy, Françoise Dorléac, Catherine Deneuve, Gene Kelly, George Chakiris, Michel Legrand, Musical clásico, Cine francés 60s.



Comentarios
Publicar un comentario
¡Deja tu comentario aquí!