Los paraguas de Cherburgo. El músical francés de Jacques Demy. Influencia del cine norteamericano.



El copyright de las empresas pertenece a sus autores
y/o las Compañías productoras y distribuidoras

Ficha Técnica

  • Título original: Les Parapluies de Cherbourg

  • Año: 1964

  • País: Francia | Co-producción Franco-Alemana (Beta Film / Parc / Madeleine)

  • Duración: 91 min.

  • Dirección y Guion: Jacques Demy

  • Fotografía: Jean Rabier

  • Música: Michel Legrand

  • Montaje: Anne-Marie Cotret, Monique Teisseire

  • Decorados: Bernard Evein

  • Reparto: Catherine Deneuve (Geneviève), Nino Castelnuovo (Guy), Anne Vernon (Mme. Emery), Marc Michel (Roland Cassard), Ellen Farner (Madeleine)

  • Género: Melodrama musical | Nouvelle Vague / Rive Gauche

El pastel desencantado: la 'Nouvelle Vague' frente al esplendor americano

En 1964, Jacques Demy firmó una anomalía histórica. Fascinado por el despliegue del musical clásico hollywoodiense (West Side Story, My Fair Lady), decidió emular su arquitectura visual pero cantando hasta la última palabra del guion y encajando la partitura de Michel Legrand sobre la piel áspera de la Francia provinciana. El resultado, Palma de Oro en Cannes, catapultó a una joven Catherine Deneuve al mito, pero sobre todo dejó una lección magistral: bajo la paleta de colores pastel y el candor de sus protagonistas, Los paraguas de Cherburgo esconde un severo ejercicio de realismo ideológico.

De Wordsworth a Argelia: la ruptura del romanticismo

La tentación inmediata es leer el distanciamiento entre Geneviève y Guy a través de los famosos versos de William Wordsworth que inmortalizó Elia Kazan en Esplendor en la hierba (1961): "Aunque nada pueda devolvernos la época del esplendor en la hierba… la belleza queda en el recuerdo". Sin embargo, el contexto europeo no permite la misma catarsis nostálgica.

En la América puritana de Kazan, el tiempo y la represión social desgastan el primer amor con cierta elegancia trágica. En la Francia de Demy, la brecha no la abre únicamente el puritanismo o la presión del ascenso social burgués —encarnado en la madre de Geneviève—, sino la historia con mayúsculas: la Guerra de Argelia. El reclutamiento de Guy corta en seco la utopía juvenil. La historia irrumpe en la trastienda de Cherburgo destruyendo la posibilidad del romance antes de que la revolución del 68 y el movimiento hippie terminaran por desabrochar los corsés morales de la época.

                  PARADIGMA DEL DISFRAZ FORMAL
                  
 [ HOLLYWOOD CLASSIC ]                [ DEMY / NOUVELLE VAGUE ]
 Escaleras monumentales      vs.      Paredes con desconchados
 Gran orquesta de evasión    vs.      Prosa cotidiana en solfeo
 Final feliz / Catarsis      vs.      Resignación burguesa

El espacio degradado y el perdón de la decencia

Uno de los grandes aciertos de la puesta en escena de Demy es su espacialidad. Frente al lujo desmedido del cine industrial, la película retrata los espacios comunes de la Nouvelle Vague: escaleras abandonadas, portales desgastados y pisos decadentes —un sabor urbano que décadas más tarde recuperaría Richard Linklater en Antes del atardecer (2004)—. En medio de esa modestia urbana, Geneviève brilla con una belleza frágil e inalcanzable.

El clímax en la gasolinera bajo la nieve no ofrece piedad ni romanticismo tardío. Al igual que Bud Stamper (Warren Beatty) al final del film de Kazan, Guy y Geneviève han construido vidas paralelas, más pragmáticas y modestas, pero dignas. Guy comprende que el reconocimiento tardío de su paternidad no reescribirá el pasado. La renuncia a la tragedia, ese perdón silencioso entre dos personas separadas por la guerra y la conveniencia, transforma una anécdota melodramática en una crónica sociológica devastadora sobre cómo el desencanto sustituye al esplendor.

Etiquetas y metadatos para el archivo

  • Categoría: Ensayo fílmico / Análisis sociopolítico

  • Etiquetas: Jacques Demy, Catherine Deneuve, Michel Legrand, Nouvelle Vague, Melodrama, Elia Kazan, Guerra de Argelia, Cine francés 60s.

 

Comentarios

Entradas populares