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sábado, 3 de septiembre de 2016

Victor Frankenstein. Paul McGuigan. DVD-Blu-ray



Ficha técnica, cartel, sinopsis, críticas, trailer. (Pinchad aquí)

Comentario:



LA VIOLACION DEL CANON, CON TODAS LAS DE LA LEY



Desde que el film dirigido por Paul McGuigan, un cineasta escocés que procede de la publicidad, comienza su andadura, incluida la presentación del célebre doctor maligno que retó a Dios, queda claro que su historia elige la controvertida y provocadora actitud del hereje, dispuesto a sacrificar el texto literario de Mary Shelley, no sólo dando prioridad a los personajes icónicos que incorporó el relato cinematográfico, como el ayudante de Frankenstein, el célebre Igor, que ahora tiene incluso una amante, sino yendo mucho más allá en sus licencias en relación con uno y otro medio de expresión, e incluso creando nuevos roles y dando entrada a monstruos diferentes, basándose en el desacomplejado guión de Max Landis, el hijo del creador del 'Thriller de Michael Jackson, el primer clip musical firmado de la historia. Pero también, como ocurre siempre, incluso en la película más fallida, va a alumbrar, como pocas veces se hizo con anterioridad, el verdadero sentido de la novela de la hija de Mary Wolstonecraft, filósofa, escritora y pionera feminista: Frankenstein: or he Modern Prometeus, 

Y así se presenta al doctor y a su ayudante, cuyos perfiles científicos se aproximan a los de aquellos que revolucionaron la vida de su tiempo como Benjamín Franklin, un inquieto investigador que unía en su persona conocimientos médicos, ópticos,y que descubrió como controlar la electricidad y consiguió cargar una botella de Leyden, un recipiente de vidrio diseñado por aquella época para almacenar cargas eléctricas. (1) Basándose en este ambiente de cambio y revolución de la ciencia, la literatura se lanzó a la búsqueda de nuevos mitos relacionados con las transformaciones que se estaban operando en la sociedad, y relacionó literariamente la vida con la electricidad, mucho más poderosa que el fuego que Prometeus entregó a los hombres y la oscuridad con la muerte. Una metonimia muy extendida en cualquier relato, sea cual sea la forma de representación. De ahí el intento del hombre de emular a Dios, de hacer, no un simio de retales de diferentes animales, sino un hombre a imagen y semejanza de cualquiera de sus iguales.

Paul McGuigan añade otros elementos de su propia cosecha: el hecho de que el carácter rebelde del científico tenga su origen en un conflicto edípico, en el que el padre desprecia al hijo y lo compara constantemente con otro hermano muerto, de cuya desaparición lo hace responsable, lo que empuja al afectado a buscar la gloria a toda costa e imponerse a su progenitor. Igor representa en este caso la parte noble, no contaminada del científico, personificada en un hombre que no había conocido el cariño ni el respeto de nadie y apreciaba cualquier muestra de amabilidad. Frente a él, el policía, empeñado en dar caza al siniestro doctor, representa la superstición religiosa de quien solo confía en reencontrarse con su mujer, fallecida a causa de un tumor maligno, en el más allá que le prometen sus creencias.

Estas variantes introducidas en la historia de Mary Shelley, objeto de escándalo de los defensores de todos los cánones existentes, facilitará la incorporación de otras subtramas en las que se desarrollarán otros personajes cinematográficos de gran rendimiento, como el oficial del ejército alemán de la versión de Mel Brooks, 'El jovencito Frankenstein', una parodia en la que el militar que organiza la cacería del monstruo, y que en la película del inglés es un agente del orden, un inspector de policía que crea su propio fugitivo, su Jean Valjan ('Los miserables' de Victor Hugo), tiene, como su predecesor, un brazo de madera, que adopta con frecuencia, en la versión del estadounidense, la posición del saludo fascista, aunque el lo pueda manipular a su gusto; McGuigan nos dar una versión sui generis de la pérdida de este miembro por su dueño. De este modo, director y guionista hacen su propio 'relato Frankenstein' con fragmentos literarios y cinematográficos de las diferentes adaptaciones y propios de los cuentos románticos de carácter gótico, con una imaginería que, en ocasiones, lo aproxima a Terry Gilliam, Una buddy movie, que esconde un gran secreto y explica la razón psicológica que impulsa al famoso doctor a recuperar la vida y arrebatar sus presas a  la muerte.

Paul McGuigan saca una postrera conclusión que tiene una terrible consecuencia, implícita en la propia historia de Mary Shelley: el público lector primero y el espectador cinematográfico después, han asociado para siempre el nombre de Frankenstein con el monstruo al que dio vida; el cineasta intenta recuperar al hombre . ¿Lo consigue? Es posible que pese más la tradición. Frankenstein llama a su creación 'Prometeus', cayendo de nuevo en la confusión, a pesar de que insista en su réplica al agente que Satán no existe, sólo el hombre, aunque sea un hombre herido, traumatizado e incluso ridículo.Demostrando que, al fin y al cabo, es peligroso desafiar el mito y convertir la poesía en un relato documental y con lógica humana y una metáfora sobre el sempiterno enfrentamiento entre la ciencia y dios en un relato de aventuras y de acción. "Usted es y siempre será mi mejor creación, su amigo ", concluye Victor Frankenstein en una nota dirigida a Igor.

Entiendo que pueda decepcionar a quien espera una actualización diferente, y yo no soy capaz de afirmar que el hecho de que se malogre un buen guión sea responsabilidad de la puesta en escena o de la batuta del director. Es cierto que se hace depender el órdago que Frankenstein lanza al universo con problemas personales que apunta al comienzo del film  Igor en una reflexión que precede a un inmenso flashback, que introduce al espectador en unos hechos, conocidos por todos,  y que califica al protagonista de esta historia como un genio loco y a su  creación de perversa; pero este es el resultado de desplazar el foco del mito al hombre, y de hacerlo vulnerable y expuesto a la debilidad propia del ser humano, física y psicológica, que denuncia el 'médico'. "El mundo recuerda al monstruo no al hombre, pero si se profundiza hay mucho más detrás de cada historia. A veces el monstruo es el hombre." A mí, que creo en la libertad creadora, e incluso en que el texto se tome como punto de partida para contar una historia diferente, me ha gustado este film que creo que, por vias diferentes, ayudará a muchos espectadores a situar la historia en un contexto de revolución científica y tecnológica, cuyos protagonistas, a pesar de sus logros personales, nunca están blindados frente a las sensaciones, las emociones y los sentimientos que convierten al individuo en víctima de sus pasiones y protagonista de tragedias en las que se ha inspirado la ficción literaria primero y la cinematográfica después. Y también creo que, por la misma razón que digo ésto, la revista 'Dirigido por..." encargó a su mejor pluma, Fernando Navarro,  el comentario de esta película, aunque se mostrara a la vez satisfecho y defraudado. Quizá la juventud de Max Landis ha sido la responsable de tanta herejía.




Max Landis.


(1) Historias de la ciencia. Benjamín Franklin y la electricidad. Nuria Martínez Medina, RTVE.





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