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sábado, 11 de febrero de 2017

The Neon Demon, Nicolas Winding Refn.








LA BELLEZA NO LO ES TODO. ES LO ÚNICO; UNA NUEVA ESTÉTICA DE LA VIOLENCIA ESTRUCTURAL, CULTURAL ...Y DIRECTA.


Ficha técnica,  sinopsis, críticas, carteles, trailer (Pinchad aquí)


Comentario:



Cuando el año 2011 el cineasta danés Nicolás Winding Refn asaltó las pantallas con 'Drive', cuyo protagonista era un joven duro dotado de la sonrisa más 'inocente' que se había visto en las pantallas en los últimos tiempos, Ryan Gosling, todo el mundo se rindió a sus pies. El joven realizador, cuyo mentor era Alejandro Jodorowsky, admirado por John Lennon, triunfó con una película neo-noir en los santuarios del cine alternativo a Hollywood, consiguiendo el premio al mejor director en Cannes y una nominación al mejor actor de reparto de los Globos de Oro, y lo logró con una película financiada con dinero americano, basada en una novela de título homónimo escrita por James Sallis. En esta película NWR creó su marca de estilo: un cine con cierto aire retro de finales de los 70 y 80, que sin embargo miraba al futuro mientras construía un epítome del cine de todos los tiempos, incluyendo a sus coetáneos, en el que hombres y mujeres se definen por su trabajo, -son lo que hacen -, inspirándose en el trabajo de Edward Hopper y contaminando las estancias de intensos reflejos, en especial azul y rojo,  procedentes de luces de neón que emiten anuncios publicitarios, que dotan de carácter urbano la imagen nocturna de la ciudad de Los Ángeles.

En 2013 realizó un nuevo film, muy cuestionado por su violencia, 'Sólo Dios perdona', una película más ruda y áspera, que no abandona el estilo colorista que había adoptado, cuyo background era la violencia que genera el control de las apuestas, en los locales en los que se practica el thaiboxing o boxeo irlandés, la prostitución infantil y el comercio de la droga en un estado fallido. Winding elige, de nuevo, para el papel protagonista a Ryan Gosling, y emula la puesta en escena de Ozu, colocando cámaras fijas ante puertas abiertas que permiten visualizar diferentes espacios al mismo tiempo, preparando el escenario para la tragedia y el luto. Es precisamente en este momento en el que el cineasta realiza un ejercicio de estilo, una investigación de la forma que lo aproxima a Wong Kar Wai, en el gusto por el neón ( en especial en My Blueberry Nights, 2007),  y en  el tratamiento del tiempo y el espacio, y sobre todo a David Lynch en la construcción de un lenguaje surrealista onírico, más próximo al umbral de la consciencia. Chang canta una canción que dice: "Eres como un sueño. Solo un sueño inalcanzable. Como una estrella en el cielo inmenso. Es imposible..." Un sueño que el danés dedica a Alejandro Jodorowsky; un relato que surgió de la idea de un hombre que se mira las manos, actitud que denuncia alguna represión o ira implícita en el gesto, parafraseando a Nicolas Wending, en forma de teatralidad, de mundo artificial. Ciencia-ficción sin ciencia, un western en extremo oriente, eliminando, en ambos casos, los elementos del género.(en 'Sólo dios perdona. cinelodeon.com).

De este modo, Nicolás Winding Refn va construyendo su propia forma de hacer, hasta llegar a 'The Neon Demon', que culmina el ciclo del cine de aura mágica que, partiendo de Alfred Hitchcock, celebra y sacraliza a sus personajes que parecen emanar luz propia, como la  protagonista de Vértigo, que emerge de entre los muertos, utilizando metáforas nada simples, como la del guepardo que penetra en la habitación indefensa de la adolescente Jesse, interpretada por Elle Fanning, una modesta estancia en un motel de carretera que evoca aquel en el que fue eliminado Martin Luther King, un animal que luego veremos disecado en el palacio fantástico de Ruby (Jena Malone), que de día maquilla a los vivos y de noche a los muertos y protagoniza las secuencias más oscuras de este demonio de neón. Una clara referencia a Norman Bates y el fetichismo de la taxidermia.

La  primera imagen del film anuncia la cosificación de sus personajes, modelos adolescentes, con un estilo colorista, pero exangüe e inerme, que va a buscar refugio en el universo creado por el máximo representante del giallo italiano, Dario Argento , en su famosa trilogía, integrada por Suspiria,(1977), considerada la película de terror más bella jamás filmada,  Inferno, (1980 ), y La terza madre, (2007), cuyo estilo se caracteriza por un extremado uso del color y una cuidadísima puesta en escena, entonces modernista, y ahora de un vanguardismo indie privado de vida, Un esteticismo exagerado que neutraliza la posible denuncia del mundo de la moda, su violencia directa y sus daños colaterales, así como el ninguneo de todas las normas que rigen para el común de los mortales. Los cuchillos del shlaser, hijo primogénito del giallo, se alzan y se convierten en protagonistas de una historia, en la que de nuevo el hombre y la mujer se definen por su trabajo en el mundo de la moda, en el que el chantaje físico y emocional, el rencor y el resentimiento se abren paso hacia la pasarela, un remedo de lo que se produce en las bambalinas. por las que desfilan unas 'mujeres' a las que Nicolas Winding Refn ha privado deliberadamente ,en su denuncia, de la morbidez y la sensualidad de las de Argento y ha convertido los espacios en que se desenvuelven en tanatorios privados con sus paredes y sus suelos marmóreos. De esta forma logra el rechazo de sus espectadores de unas mujeres que no están ya vivas, pero que tampoco están descompuestas, por lo que apenas se diferencian de las difuntas que maquilla Ruby.

Un film doloroso pero muy aconsejable, en el que el director reivindica esas calles abandonadas cuando, en la noche profunda, sólo iluminan las luces de neón de los últimos locales que quedan abiertos, una noche que se extingue como perece la juventud de quien ya es vieja a los 20 años y que impulsa a muchas otras competidoras a una lucha encarnizada por el poder, primero para llegar a la pasarelas, y después para recoger los frutos de la fama.Una lucha en la que el cineasta danés ha cruzado todos los límites. O casi todos.



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