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lunes, 3 de julio de 2017

Holy Motors. Leos Karax.








Ficha técnica:


Título original: Hoky Motors.
País: Francia.
Año: 2012.
Duración: 111 minutos.

Dirección: Leos Carax.
Guión: Leos Carax.
Casting; Antoinette Boilat, Elsa Pharaon.
Dirección d Fotografía: Yves Cape, Caroline Champetier.
Música: Neil Hannon.
Edición: Nelly Quettier.
Dirección artística: Emmanuelle Cuillery

Diseño de Vestuario: Anaïs Romand.
Diseño de maquillaje y peluquería: Bernard Floch.

Productores: Martine Marignac, Albert Prévost, Maurice Tinchant.
Diseño de producción: Florian Sanson.
Compañías productoras: Pierre Grise Productions, Théo Films, Pandora Filmproduktion, Arte France Cinéma, WDR/Arte,  Canal  + , Centre National de Cinématographie, MEDIA Programme  of the European Union, Region Ile-de-France, Procirep, Angoa Agicoa, Medienboard Berlín Brandenburg...;distribución: Avalon.


Intérpretes:


Denis Lavant: Mr. Oscar / el banquero / La Mendigo / L'O.S de la Motion Capture / M. Merde / El padre / La acordeonista / el pistolero / el asesinado/ el moribundo / el hombre familiar,
Edith Scob: Céline,
Kilie Minogue: Eva Grace,,
Michel Piccoli: Hombre de la tasca,
Eva Mendes: Kay M,
Big John,
François Rimbau: hombre ciego,
Karl Hoffmeister

Sinopsis:


Un día en la vida de un hombre con múltiples personalidades, asesino, mendigo, ejecutivo, monstruo, y padre de familia. El protagonista encarna personajes diversos, como si se tratase de una película dentro de una película.

Premios:


2012: Premios Cesar: 9 nominaciones, incluyendo Mejor película
2012: Festival de Cannes: Sección oficial de largometrajes
2012: Festival de Sitges: Mejor película, director y Méliès d’Argent (mejor film europeo)
2012: Festival de Chicago: Mejor película, actor (Lavant) y fotografía
2012: Críticos de Los Angeles: Mejor película extranjera. 2º puesto en mejor actor
2012: Asociación de Críticos de Chicago: 2 nominaciones incl. mejor actor (Lavant)

Comentario:


Leos Karax recurre a un relato de metaficción, en el que él mismo, tras despertar en una estancia que parece su habitación, rasga el papel de la pared y aparece en el gallinero de un cine, desde el que observa una platea repleta de espectadores que espera la proyección de un film, en el que un padre de familia, que vive en un edificio que parece el buque de Fitzcarraldo, atracado en una colina, se dirige al trabajo, mientras sus hijos lo despiden. Le espera una limusina, su centro de operaciones en la que amontona sus diferentes máscaras tras las que esconde cada día sus egos desdoblados con los que subvertir el orden establecido en favor de la clase que representa.

De nuevo los franceses se pusieron al frente de la avanzadilla cultural e intelectual europea, y no  sólo inundaron nuestros cines con producciones que ocuparon y ocupan un alto porcentaje de la cuota de la pantalla de los cines cada semana, hecho que no deja de sorprendernos, sino que empezaron a proporcionar a su público reflexiones sobre la cuestión que más preocupa al europeo actual, con una poética difícil, vanguardista, que sobrepasa incluso la fantasía surrealista de Lynch; la primera crisis global fue el acicate que empujó a este actor a ponerse al frente de un proyecto con tantas aristas, tan extraño, que rindió a espectadores y críticos a sus pies y les estimuló para buscar explicaciones a una sucesión de imágenes tan bizarras, más cercanas a la irreverencia de Jodorowsky que al discurso del director de Mulholland Drive.

De la misma forma que los obreros que padecieron  la Revolución Industrial se  enfrentaron a las máquinas, algo tangible que se podía destruir, y se organizaron en un movimiento autodenominándose 'ludistas' o seguidores del Capitan  Ludd, un personaje ficticio creado para evitar represalias, en la actualidad los nuevos medios de producción informáticos se multiplican como los Gremlins de Joe Dante y se manifiestan absolutamente invulnerables e imposibles de domeñar, lo que obliga a los seres humanos a someterse a su dominio. Los personajes de  Up in the air. de Jason Reitman despiden a los trabajadores usando como instrumento su e-mail, eliminando de este modo toda humanidad de un trance tan cruel.

Leos Carax y su film de estética futurista posmoderna, Holy motorsrefleja el sentimiento general de que vivimos en un mundo corrupto, dominado por el dinero, dios al que veneran amplios sectores sociales, y que nos aboca al aburrimiento y la cotidianidad más repetitiva, de la que sólo nos puede salvar, según la interpretación de  Aurélien  Le Genissel, el arte, la imaginación, la fantasía y... la 'limusina', habitáculo de Karax  que compite con la del francófono David Cronenberg en 'Cosmópolis', y para el que es el corazón en el que se gesta la creatividad necesaria para combatir ese gusto existencial generalizado y no el 'tanque protector' del financiero corrupto del realizador canadiense.

En España este cine de denuncia de los grandes escándalos financieros no tiene la misma tradición  que en Estados Unidos, y nadie se atreve a ponerle el cascabel al gato.

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