Páginas vistas en total

Adsense




sábado, 19 de agosto de 2017

Crudo.Julia Ducournau. Comentario.







Ficha técnica, sinopsis, críticas, cartel y trailer . (Pinchad aquí)




Julia Ducournau realiza una película poliédrica, en la que las tres líneas del subtexto caminan paralelas, entrelazándose, de comienzo a fin del relato: el tránsito de la preadolescencia a la edad púber y la edad adulta, asociada a la pérdida de la virginidad; la formación de las élites, adiestradas en el padecimiento de la violencia extrema hasta convertir a los individuos en auténticas sagas que militan sin complejos en la educación recibida, basada en los excesos y la consecuente formación de auténticas castas que heredan, no sólo las profesiones, sino los hábitos de sus mayores. Junto a ellos aquellos que, siendo más débiles, ya sea por su orientación sexual, ya sea por sus orígenes más humildes, no consiguen llegar a la meta final, devorados por quienes consideran sus iguales. La protagonista recibe el nombre de Justine, la heroina de la novela del Marqués de Sade, 'Justine o los infortunios de la virtud", que recurre a todos los estamentos para preservar su virtud recibiendo como recompensa todo tipo de agravios (Jordi Costa), aunque también hay quien ha querido  ver una puesta en escena actualizada de 'Caperucita roja', eso sí caníbal', como Luís Martínez, que hace una lectura basada en las influencias de la realizadora francesa, según la cual: "Si hacemos caso a Erich Fromm, Caperucita roja (sí, el cuento) no es más que el puntual relato, no tan metafórico, de los estragos de la menstruación. Siento las malas noticias. Con ella, con la siempre demonizada regla, llega la sangre y, de su mano, los peligros de la pubertad donde siempre acecha una bestia con hambre de lobo." (1)

Si aceptamos estas versiones, bastante lógicas, resulta un tanto ridículo identificar la edad de la inocencia con la opción de una alimentación vegana, por parte de una saga de veterinarios, que cuidan a los animales, pero también los matan antes de que entren en la cadena alimenticia, un argumento que se desmorona cuando al final, al volver Justine al hogar se reincorpora a la práctica vegetariana, cuando ya ha 'probado la carne' y le ha gustado, es decir, cuando ha perdido su virginidad. Jordi Costa concluye con una afirmación que muestra la dificultad de un único análisis, más lineal, cuando afirma que : "solo parece rendirse a una cierta obviedad en el desenlace, pero, en realidad, es una falsa pista: incluso ese giro aparentemente barato, propio de la última viñeta de un tebeo de E. C. o la Warren, tiene su sentido. El de transformar lo que hasta ese momento habíamos asumido como una tortuosa historia de autoafirmación en un cuento cruel sobre el poder inescapable de la herencia. (2)

Lo que en realidad hace este film diferente no es tanto los temas que trata, sino la forma en que lo hace Julia Ducournau, una joven de 34 años, a la que se ha asociado estilísticamente con Cronenberg, pero recuerda a Yorgos Lanthimos en 'Canino', más incluso que en 'Langosta', en la que los paisajes y los escenarios en los que se produce la acción tienen todavía algo de humanidad. En Raw (Crudo) no hay vida al margen de sus protagonistas, la familia de Justine y los compañeros, novatos, veteranos y renegados, a los que se ha cortado la cabeza en la fotografía de la promoción. El único tramo de carretera que vemos, fuera de  los tristes edificios de cemento de la Universidad, con una hilera irregular de árboles, se convierte en el medio en el que se produce un accidente mortal, provocado por una joven, visto en la lejanía, sin mostrarnos la vida ni tampoco la muerte, lo que resulta más inquietante. Pero pronto los recién llegados entenderán que formar parte de la élite no es barato, cuando los novatos reciban una ducha, como la Carrie de Brian de Palma, 1976, de la sangre de un caballo degollado. La permanencia en el grupo convierte a la vegana en carnívora, e incluso en caníbal, impulsada por un apetito feroz de contravenir los cuidados recibidos en el hogar paterno. Al final el espectador entiende que lo que parece un labio leporino, quizá no lo es.

Pero Julia Ducournau arroja al final una duda: los más fuertes en apariencia, pueden estar escondiendo una tremenda fragilidad. Quien fagocita a sus víctimas puede sucumbir finalmente. De lo que sea que nos esté hablando Ducournau, (está claro que el padre no tiene la regla, ni sus heridas son producto de una desvirgación forzosa, y que las huellas de su dolor deben responder a otras causas), que va dejando muchos indicios a lo largo del film que permiten entender que, si bien nos relata la pérdida de la inocencia y el gusto por la transgresión, lo hace en un determinado contexto en el que las relaciones entre los seres 'humanos' se basan en la humillación, la sumisión y la competencia inhumana por alcanzar una lugar prominente en la cúspide de la sociedad, que priva a los personajes de esta ficción de toda calidez, los convierte en fríos arquetipos, los aleja de la cotidianidad, y los hace  caníbales, una metáfora polisémica, que daría para un debate más largo y profundo. Un film nihilista y cínico no sólo sobre transiciones entre estados físicos, sino sobre el escaso calor que preside las relaciones humanas.






(1) 'Crudo': Caperucita caníbal. Diario 'El Mundo', 16 de marzo de 2017.
(2) Justine o los infortunios del veganismo. Diario 'El País', 17 de marzo de 2017.




No hay comentarios:

Publicar un comentario