Los niños del Brasil. Franklin J, Schaffner.


Los niños del Brasil, (1978 ) dirigida por Franklin J. Schaffner, es una adaptación de la novela homónima de Ira Levin, en la que el personaje de Ezra Liebermann (Yakov Liebermann en la novela) está basado en el cazador de nazis de la vida real Simon Wiesenthal. Supone un anticipo de un gran número de filmes que fabulan sobre la clonación de seres humanos con distintos fines (Blade Runner de Ridley Scott, Moon de Duncan Jones...), basado en los experimentos con seres humanos de doctores malignos, unos ficticios como el Doctor Mabuse (Fritz Lang) o el Doctor Vergerus (Bergman), y otros reales, como el Doctor Mengele, que pretendían mejorar la raza aria. Los experimentos de este último superaron con mucho la ficción literaria y cinematográfica.






El Doctor Mengele (Gregory Peck) idea un plan diabólico, que consiste en extraer sangre de Hitler y tomar un poco de su piel para reproducir 95 niños clonados mediante la manipulación de los genes del dictador. Para que el experimento funcione se han de dar las mismas condiciones ambientales, vitales y culturales: las padres debían haber nacido en torno a 1914 ( inicio de la Primera Guerra Mundial), y las madres veinte años después. A estas condiciones se añadían otras dramáticas para los padres adoptantes, la mayoría de ellos nazi, ya que debían repetirse las circunstancias que rodearon la infancia y la adolescencia del dictador. El padre de Hitler murió a los 65 años, por lo que todos los cabezas de familia de estos hogares debían morir a esa edad.






El odio y la locura ciegan a Mengele, que ni siquiera atiende a las advertencias de sus camaradas nacionalsocialistas del riesgo que supone la operación. Un joven americano, Barry Kobler, descubre este diabólico proyecto y contacta con el cazador de nazis Ezra Liebermann (Lawrence Olivier), pero antes de pasar a la acción es descubierto por Mengele y sus hombres, entre los que se encuentran jóvenes neonazis, reclutados en América.

El film fue rodado en Paraguay, Viena (Austria), Inglaterra y Lancaster (EE.UU.) y se cita también La Costa Brava, lugares donde se refugiaron grupos de nazis. Los personajes fueron encarnados por el mejor elenco de actores del momento: Gregory Peck, Lawrence Olivier y James Mason.


El primerísimo primer plano de este niño brasileño con su penetrante mirada azul es sumamente impactante. El film queda abierto a la interpretación del espectador sobre la condición humana y moral de los 'clones', mediante la utilización de un tañisman, en este caso la pulsera del doctor Mengele en un plano congelado, enmarcando la cara de uno de estos niños; después veremos la misma utilización de estos iconos en Blade Runner (Ridley Scott) o Inception (Christopher Nolan).


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