Río Grande. John Ford.


La familia de nuevo toma protagonismo en el film de John Ford, Río Grande, protagonizada por su actor fetiche, John Wayne, y Maureen O'Hara. La historia de una pareja rota, se ambienta en una guerra contra los apaches cerca de la frontera con México. El comandante Yorke, hombre misántropo y de actitud rebelde ante las órdenes del gobierno, especialmente tras el incendio de la hacienda de su mujer en cumplimiento del deber que produjo la ruptura de su matrimonio, se encuentra dando órdenes a un hijo que ha fracasado en West Point y se ha enrolado en el ejército. La madre se presenta en el campamento para llevarse a un hijo adolescente que se debate entre mostrar su hombría ante el padre y dejarse querer por la madre. La profundización en la condición humana es el leitmotiv de Ford y prevalece sobre las gestas heróicas.

Ford muestra a las mujeres realizando las tareas propias de su sexo de esa época (lavando en el río, cocinando...) pero,como siempre, dotadas de fortaleza y dignidad; los rudos hombres, descuidados y sucios, de acuerdo con el tópico, sueñan con beber en la cantina y cantan canciones tradicionales del ejército. Las galopadas de los hombres formando una unidad con sus caballos en el Rift-Valley son de una gran belleza, pero en este caso incluyen una curiosidad: un sargento les enseña a montarlos a la manera de los romanos, es decir, de pie sobre ellos. Cosa que los soldados ya saben hacer magistralmente.







El film cierra la trilogía sobre la caballería que comenzó con Fort Apache y La Legión Invencible. La estructura circular de la película, que se abre con la llegada de heridos en parihuelas y se cierra con la misma imagen, le permiten incorporar la idea de la reconciliación familiar, interrumpida por el sentimiento del deber del soldado que le obliga a cumplir órdenes que en ocasiones no comparte ni entiende, encuentro que le permitirá ser de nuevo un 'hombre tranquilo'. En esta ocasión el herido es él, pero le acompañan su hijo y su mujer.



Comentarios