María Estuardo. John Ford.


John Ford tiene una sensibilidad que no nos defrauda nunca, sea cual sea el tema que aborde. Aconsejo el film María Estuardo, en blanco y negro, realizado en 1936, año en el que realizó otras dos películas más, Prisionero del odio y The plough and the stars. Si nos animamos a pasar un rato viendo el film contemplaremos el magnífico retrato de dos mujeres: una que nació para ser reina, Maria Estuardo (Katherine Hepburn) y otra que 'se hizo' reina, Isabel Tudor (Florence Eldridge). Después podemos reflexionar en torno a cuál de las dos trata mejor, o con qué imagen especular nos identificamos más. Simone de Beauvoir dijo que una no nace mujer, se hace.

Enrique VIII y sus amores apasionados dejaron un legado de desunión a la población británica, que se vio envuelta en refriegas y luchas constantes por el poder, con más de una aspirante al trono. Isabel, hija de Ana Bolena, era la ilegítima, declarada bastarda por su padre, tras ejecutar a la madre, la estéril, la fea, la fracasada sentimental, pero estaba dotada de una buena inteligencia natural y una mejor formación intelectual que la convertirían en una de las estadistas más destacadas que ha dado Europa, martillo de reyes como Felipe II (derrota de la Armada Invencible). María Tudor, reina de Escocia, es presentada como una mujer guapa, deseada por los hombres, pero muy manipulada por ellos, y al final víctima propiciatoria de la inglesa, que la envió al patíbulo. Se habla de un un final poco digno; el verdugo debió golpear dos veces para remover su cabeza y cuando la levantó ya decapitada, le cayó la peluca y se pudo ver un pelo corto y gris, que asombró a los presentes.

María Estuardo eligió ser mujer, y Ford la presenta bordando delante de sus consejeros. Se enamoró de una persona no aceptada por su corte, Bothwell, con el que se casó y tuvo un hijo; su adscripción al catolicismo le enfrentó con John Knox, fundador de la iglesia presbiteriana de Escocia y despertó el recelo de los protestantes. Un cúmulo de errores políticos que le costaron la rivalidad de su su prima Isabel primero, y la muerte después. Pero no estaba desprovista de ambición y cuando la reina de Inglaterra le pidió que renunciara a sus derechos a la corona inglesa, a cambio de salvarle la vida, se negó en favor de su hijo. Fue una muerte inútil.

Ford abre un debate sobre los diferentes tipos de mujeres, y sobre qué debe primar en un político, los intereses públicos o los privados. Este es un debate social abierto; Maquiavelo advirtió que donde los intereses privados se imponen a los públicos reina la corrupción. La reina escocesa, en manos de los hombres de su corte, se casó con un petimetre, que le causó grandes disgustos.

Como otras mujeres que han gobernado y han perecido en el intento, María Tudor recorre el camino que la conduce del patíbulo a la gloria, a las páginas literarias y el cantar de los poetas. Su muerte, que no aparece en pantalla, coincide con la aparición de un rayo en un cielo con nubarrones. Espléndido trabajo de Katherine Hepburn, y espléndido motivo para la reflexión de muchos hombres y mujeres.

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