King Kong. Merian C.Cooper y Ernest B. Schoedsack








Ficha técnica:


Título original:  King Kong (The eighth Wonder of the world).
País: UUSA.
Año: 1933.
Duración: 100 minutos.


Dirección: Merian C.Coop y Ernest B Schoedsack.
Guión: James Ashmore  Creelman y Ruth Rose, basado en una idea de Merian C.Cooper y  Edgar Wallace.
Dirección de fotografía: Eddie Linden.
Música: Max Steiner.
Efectos especiales: Willis OO'Brien.
Efectos de sonido: Murray Spivach.
Edición: Ted Cheesman.
Dirección artística: Carroll Clark, Al Herman.

Productor: Merian C. Cooper.
Productor ejecutivo: David J. Selznick.
Diseño de producción: CarrollClark.
Compañías. RKO, Radio Pictures.


Intérpretes:


Fay Wray: Ann Darrow
Robert Amstrong: Carl Denham
Bruce Cabot: John 'Jack' Driscoll
Frank Reicher: Capitan Englehorn
Sam Hardy: Charles Weston
Noble Johnson: Líder de Skull Island
Steve Clemente: Rey Brujo
James Flavin: Briggs


Sinopsis.


Un  equpo de cine zarpa a alta mar dispuesto a rodar una película en una isla ignota, (influencia de Julio Verne y su Isla misteriosa) y descubren la existencia de una civilización prehistórica y de una tribu ancestral que secuestra a la atractiva Ann, para ofrecerla en sacrificio ritual a Kong, un gigantesco gorila que acabará enamorándose de la chica  y defendiéndola del ataque de criaturas antediluvianas antes de ser reducido por la expedición. Inmediatamente se decidirá transportar al asombroso simio a Nueva York, para ser exhibido publicamente. El contacto de King Kong con un mundo que no es el suyo y el amor que siente por Ann precipitarán trágicamente los acontecimientos.

Comentario.


Antes de iniciar esta reflexión, me atrevo a recomendar el visionado del DVD en la edición remasterizada y comentada por Antonio José Navarro, editada por Manga Films en colaboración con Dirigido, que nos ayuda a comprender la estructura y semántica de la  cinta  y proporciona datos eruditos de interés para cinéfilos y aficionados al cine.

Cooper y Schoedsack  crean una ficción de un triángulo amoroso, constituido por Ann, Kong y Driscoll, en un contexto de violencia tanto en el  medio natural como  urbano, lo que vulneraba la legislación vigente en Estados  Unidos sobre la inclusión de  imágenes truculentas o de sexo en las películas  que se produjeran en el país. Por el contrario, amplios sectores del público y el movimiento surrealista quedaron fascinados por  el coraje de los directores al  presentar una historia de amor y deseo entre una pequeña mujer y un inmenso gorila. Destaca Antonio José Navarro el mimo con que la cámara trata a la mujer, a la que se vistió sin ropa interior y con trajes medievales que evocaban a la Bella  para seducir al rey de la selva. La censura suprimió secuencias de juegos sexuales del gorila, que sólo se exhibieron a partir de 1970.

King Kong  nos proporciona uno de los mejores ejemplos de metacine. Los realizadores  enmarcan su historia  entre unas primeras imágenes de los grandes perdedores de todas las  crisis y  la cierran mostrando  la opulencia de los burgueses.  La  primera secuencia  denuncia  de forma  elegante y sutil pero intensa  los efectos de la crisis del 29 que llevó a la Gran Depresión,  con un resultado de más de un 25 por ciento de trabajadores en paro. Denham, documentalista especializado en animales selváticos ( el alter ego de los directores Cooper y Schoedsack), con el objetivo de llenar las salas de cine, buscan una actriz en hogares de acogida de mujeres sin empleo ni familia, y la  encuentra robando fruta para supervivir. Carl Denham, movido por la ambición de alcanzar el éxito traslada a la 'Gan Manzana'  al monstruo,   que  acosado y  encadenado en una  la exhibición  para un público  burgués ( imágenes filmadas  en el Shrine Auditorium de Los Angeles donde se entregaban en aquella época los Oscars), logra liberarse y comienza la la búsqueda de la 'mujer dorada' , no de una cualquiera como era habitual cuando los indígenas de la Isla Calavera le ofrecían como tributo a sus hijas adolescentes, sino de aquella de la que se ha enamorado. Los efectos son devastadores entre la población neoyorkina, que acaba con él utilizando las armas más efectivas de la época, entre las que se incluyen pequeñas avionetas, una de ellas tripulada por los directores de la película, ex-pilotos de la primera guerra mundial..

El público entendió bien el mensaje que se les estaba transmitiendo y dejó una recaudación de diez millones de dólares, una inmensa fortuna para la época. Algunos críticos de cine llegaron a decir que el pueblo no tenía para comer pero si para asistir a ver King Kong. Pero la realización de  Cooper y Schoedsack fue mucho más allá no sólo en el fondo, sino también en la forma, sentando las bases de una revolución que llevarían a cabo años más tarde Lucas o  Spielberg. Proyecciones traseras (pantallas semitraslúcidas tras las cuales se proyectaban imágenes), desarrollo de la stop motion por Willis O'Brian, travelling mate (sobreimpresiones), trucajes, construcción de maquetas y muñecos o criaturas de tamaño reducido, aunque también se utilizaron planos stock para abaratar cortos,  extraidos incluso de noticiarios, o decorados hechos para otras películas, como las murallas que encargó Griffith para Intolerancia.

Un film revolucionario, vanguardista e imprescindible en cualquier videoteca, que se convirtió con el paso del tiempo en un emblema del cine del siglo XX, a lo que sin duda contribuyó el rodaje de la muerte de Kong en el edificio más alto del mundo en 1933: el Empire State, a cuyo pies cayó derribado el rey de un mundo ancestral, abatido no sólo por la belleza, sino por la avaricia del hombre.


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