Madhouse. William Butler.







Ficha técnica:

Título original:
País: Estados Unidos.
Año: 2004.
Duración: 86 minutos aproximadamente,

Dirección: William Butler.
Guión: William Butler,  basado en una historia propia  y  de Aaron Strongoni.
Casting: Robert W. MacDonald, C.S.A. & Perry Bullington, C.S.A.
Director de Fotografía: Viorel Sergovici Jr.
Música: Alberto Caruso.
Diseño de sonido: Claude Letessier .
Edición: Stephen Semel.

Efectos de maquillaje: John Vulich, Optic Nerve Studios, Inc.
Vestuario: Ioana Albaiu.


Co-Productor: Stephanie Denton.
Productores: Mona Vasiloiu, Tom Fox, Henry Winterstern.
Diseño de producción: Radu Corciova.
Productores ejecutivos: Robert Bernacchi, Zygi Kamasa, Simon Franks, Andre Lamal.
Lakeshore Entertainment, Lions Gate Films. Madhouse  Productions en asociación con  Redbus Film Distribution Limited. Distribución: Filmax.

Intérpretes:

Joshua Leonard: Clark
Jordan Ladd: Sara,
Natasha Lyonne.:Alice,
Lance Henriksen: Dr. Franks,
Dendrie Taylor: Enfermera Henriksen
Leslie Jordan: Doctor Morton,
Patrika Darbo: Betty,
Christian Leffler: Drake,
Newell Alexander: Doctor Douglas,
Dan Callahan: Doctor Hendricks,
...

Sinopsis:

Cunningham Hall, la que en su día fue una respetada clínica psiquiátrica, es ahora una reliquia decadente con demasiados pacientes y muy poco presupuesto. Clark Stevens, un joven estudiante de medicina acepta entrar en el centro mental, como médico interno, para graduarse. Pronto se da cuenta de que ha entrado en un lugar donde la locura y la sangre no sólo están en la imaginación de los internos.

Comentario.

Un film cuyo background es  el uso espurio de la medicina para el enriquecimiento de instituciones privadas que se lucran con la prolongación de la enfermedad de los internos mediante el suministro de placebos, y amasan grandes  fortunas con tratamientos que no mejoran la situación de los enfermos que sólo se curan con la muerte. Nadie es dado de alta en   Cunnigham Hill, pero si alguien logra escapar es probable que intente vengarse.

Pero esto es sólo una especie  de  macguffin, una excusa para realizar un título de terror, que abusa tanto de los recursos del género,  los gritos, las cortinas, las caras ensangrentadas, los hachazos, y la sordidez de las estancias en las que se hacinan  los perturbados y psicóticos con tendencias criminales, que acaba por convertirse en una rutina aburrida. La sorpresa final ya ni sorprende.El horror se ha ido dosificando en partes iguales a lo largo de todo el metraje.

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