Harry Potter y la cámara secreta. Chris Columbus.






Ficha técnica:

Título original: Harrfy Potter and de Chamber of Secrets .
País: Reino Unido.
Año: 2002.
Duración: 154  minutos.
Dirección: Chris Columbus.
Guión: Steve Loves, basado en la novela de J.K.Rowling.
Casting: Karen Lindsay-Stewart.
Música: John Williams.. Adaptada  y conducida por William Ross.
Edición: Peter Honess, A.C.E.
Supervisor  efectos visuales: Jim Mitchell  y Nick Davis.
Dirección de Fotografía: Roger Pratt, B.S.C.
Producción: David Heyman.
Co-Producción: Tanya Seghatchian.
Productores ejecutivos: Mark Radcliffe, Michael Barnathan, Chris Columbus. Favid Barron.
Diseño de Producción: Stuart Craig.
Productores asociados: Paula  Dupre Pesmen.
Vestuario: Lindy Hemming.
Diseño de criaturas y maquillaje: Nick Dudman.
Warner Bros. Pictures, Heyday Films/ 1942 Pictures Production.

Intérpretes:

Daniel Radcliffe: Harry Potter,
Rupert Grint: Ron Weasly,
Emma Watson: Hermione Granger,
Kenneth Branagh:  Gilderoy Lockhart.
John Cleese: Nearly Headless Nick.
Robbie Coltrane: Hagrid the Giant,
Warwick Davis: Profesor  Flitwick.
Richard Griffiths: Tío Vernon.
Richard Harris: Albus Dumbledore,
Jason Isaacs: Lucius Malfoy,
Alan Rickman: Profesor Sprout.
Fiona Shaw: Aunt Petunia,
Maggie Smith:: Profesora
Julie Walters: Mrs. Weasly,
David Bradley: Argus Filch,
Tom Felton: Malfoy.

Sinopsis:

Coches que vuelan, sauce boxeadores  encantados y un misterioso elfo que advierte a Harry Potter del gran peligro que correrá  si vuelve al colegio Hogwarts de  magia y hechicería, porque en el segundo piso, las arañas hablan y el increíble don de Harry para entender el lenguaje parsel de las serpiente, s hará que sus amigos comiencen a dudar de él. Con más magia y acción será un año repleto de aventuras y peligros, donde  un enigmático mensaje escrito en la pared advierte a todos: " La cámara secreta  ha sido abierta". Para salvar a Howgarts de la amenaza que acecha al colegio, será necesario todo el valor y los poderes mágicos de Harry, Ron y  Hermonie.

Comentario:

Harry Potter emergió a finales del siglo XX y comienzos del XXI como un fenómeno imparable, un éxito editorial primero, y cinematográfico después. El marketing no explica por sí mismo  el éxito de los libros  de J.K.Rowling, que se extendió como una  mancha de aceite, que partía de un ensimismada lectura de los niños de  educación básica, que contagió a adolescentes, jóvenes y adultos, hasta  convertirse, de momento, en una heptalogía. Cada lanzamiento de un libro o estreno de un film se convierte en una acontecimiento social que llena las librerías y las salas de proyecciones de magos de diferentes edades. David Frankel le dedicó un homenaje en El diablo se viste de Prada, película en la que la potente editora de una revista de modas, Miranda, exige a  una periodista que inicia su carrera en la Editorial, que consiga a cualquier precio los manuscritos del último libro.

¿Cómo se puede explicar la atracción que ejerció el pequeño mago sobre capas tan amplias de la población? La historia tiene todos los elementos necesarios para interesar, atraer y atrapar  a los amantes del  misterio, la magia y la aventura. La franquicia se convierte en  heredera de la tradición inglesa de  la novela negra y de detectives, de Arthur Conan Doyle o Agatha Christie, y sus personajes Poirot, Holmes y Marple, con los que muchos identifican a Potter, Ron y  Hermonie. En Hogwarts los adolescentes estudian cosas mucho más atractivas que en las aulas normales; en sus grandes salas y pasillos góticos cultivan mandrágoras, combaten con duendecillos azules y aprenden pócimas y otros trucos de magia de sus profesores Lockhardt ( Kenneth Branagh), Dumbledore  (Richard Harris),  Sprout (Alan Rickman), o la Profesora McGonagall (Maggie Smith).

Pero dentro de este colegio tan atrayente no todos son magos blancos, ni usan sus poderes para hacer el bien. Los alumnos se dividen en miembros de 'sangre limpia', puros descendientes de auténticos brujos, sin mezcla con seres impuros, blancos,  rubios y ricos  y otros son denominados por los anteriores  'sangre sucia, hijos de muggels, sin  tradición, de condición pobre y despreciables. Pero estos jóvenes, entre los que se encuentra Potter, tienen la posibilidad de hacerse respetar merced a sus caulidades, o como dice finalmente Dumbledore, a sus elecciones. El joven protagonista no es un 'sangre sucia', lo que descubre cuando mata al basilisco con la espada que se halla cobijada dentro de un sombrero, y que sólo un auténtico Godric Griffindor puede extraer de esta peculiar vaina,  e incluso compite con Voldemort, Tom Marvolo Riddle, un anagrama que esconde su verdadera naturaleza: Iam Lord Voldemort (Yo soy Lord Voldemort), por la descendencia de  Slytherin, fundador de una de las cuatro casas del  Colegio Hogwarts  de Magia y Hechicería. Iconografía que enlaza la historia con la leyenda artúrica.

Pero los 'sangre sucia' como Hermione no sólo deben soportar la discriminación de sus compañeros, sino la  ejercida por algunos  padres, como Lucius Malfoy, (Jason Isaacs) mortífago, prefecto de la Casa de Slytherin y  aristócrata obsesionado por la pureza de sangre, que inició a su hijo Draco en sus ideas racistas; el  simpático  elfo Dobby, siervo del soberbio  noble,  creará un gran número de sinsabores al protagonista, hasta que lo libere y se convierta en uno de sus protectores.

La saga se ha encontrado con diversos problemas. En primer lugar su propio éxito y el de su adaptación cinematográfica, que obligó a la escritora a acoplar  sus nuevos libros a la creciente edad de los actores protagonistas. Si alguna vez se  ha producido  esa simbiosis, esa indisocialbilidad de que hablaba Ortega y Gasset entre el actor y su personaje,  ha sido en esta ocasión. Otra de las circunstancias por las que ha sido  cuestionada con  justicia la narración visual de la historia,  es por la asociación de la mediocridad  intelectual y la  bobaliconería con el exceso de peso, demasiado presente en  personajes como Crabbe y  Goyle, glotones insaciables  a los que se engaña con unas simples pastas, o el gigante Hagrid; si la película va dirigida fundamentalmente a los niños, aunque también guste a sus padres, no se puede ignorar que a ciertas edades el sobrepeso no sólo es frecuente sino una fuente de inseguridades y discriminaciones, que el film fomenta. Recordemos la  imagen en la que los duendes levantan a un gordito  hasta la altura de la lámpara y lo ridiculizan publicamente.




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