Tirad sobre el pianista. François Truffaut






Ficha técnica:

Título original:
País: Francia,
Año: 960. 80 minutos.
Duración:
Dirección: François Truffaut.
Guión: Marcel Moussy y François Truffaut, basado en la noivela de David Goodis "Down there".
Score musical: George Delerue, Bobby Lapointe (canción "Vanille et framboise"): Felix Leclerc (canción "Dialogues amoureux") y Lucienne Vernay (canción "Dialogues amoureux") .
Dirección de Fotografía: Raoul Coutard.
Edición: Claudine Bouché y Cécile Decugis.
Diseño de producción: Jacques Mély.
Les Filmes du Carrosse
De APlanetaHome Entertainment.

Ficha artística:

Charles Aznavour: Charlie Kohler/Edouard Saroyan,
Marie Dubois : Lena,
Nicole Berger: Theresa,
Michèle Mercier: Clarisse,
Jean-Jacques Aslanian: Richard Saroyan,
Daniel Boulanger: Ernest,
Serge Davri: Plyne,
Claude Heymann:  Lars Schmeel,
Richard Kanayan: Fido Saroyan,
Catherine Lutz: Mami,
Claude Mansard: Momo.

Sinopsis:

Segundo largometraje de François Truffaut, quien, impresionado por la interpretación de Charles Aznavour en La cabeza contra la pared, de George Franju, le ofreció el papel protagonista de esta película, haciendo un brusco viraje hacia el género policíaco. La película es una adaptación de la novela del estadounidense David Goodis, con la que Truffaut rinde su homenaje particular a los thrillers de serie B del  Hollywood de la década de los 50 que tanto le habían apasionado.

Charlie Kohler,  un gran concertista de piano, trabaja ahora como pianista en un popular cabaret de una ciudad, tras un accidente grave que cambia su vida. Charlie se las ha arreglado para ocultar a todos y mantener en secreto su misterioso pasado, pero, inesperadamente, aparece uno de sus hermanos pidiéndole ayuda. 




Comentario:

Truffaut, el hombre que amaba a las mujeres, el cine americano y las películas de Hitchcok, optó por un thriller en su segundo largometraje. ( el primero fue el  inolvidable Los cuatrocientos golpes, 1959). La  mujer como elemento nuclear en torno al cual gira la trama se convertirá en una constante en su obra, a la que mirará de soslayo una cámara que siente preferencia por las piernas, tomadas con frecuencia cuando asciende por unas escaleras, aprovechando esta circunstancia favorable para ensimismarse en la contemplación fetichista de esta parte fragmentada del cuerpo femenino.

Charlie/Edouard, ( Charles Aznavour), es un gran músico, pero a la vez un gran tímido y un hombre muy inseguro, que se apoya en la mujer de turno y especialmente en su esposa Theresa  (Nicole Berger), debilidad que arruinará no sólo su carrera, sino la vida de quien le ama. Un hombre con posibilidades de desclasarse socialmente y progresar económicamente a costa de su esfuerzo y su talento, lo pierde todo por su carácter, incapaz de afrontar la inseguridad de un trabajo creativo.

Salvará su vida y encontrará el calor humano que necesita en la familia, en unos hermanos delincuentes que necesitan su apoyo y en el cuidado del menor de ellos del que se hace cargo tras su derrumbe profesional. Magníficas todas las mujeres del film, de las que generalmente está ausente la figura de la madre, de la que el director no pudo disfrutar. En este caso, cuando llega a la casa familiar, los hermanos se han encargado de quitar de en medio la figura materna y paterna, con la excuso de protegerlos del frío y de los peligros que les acechan, alojándolos en una casa del pueblo.

En las películas del crítico francés la mujer es el sexo fuerte, pero en 'Tirad sobre el pianista'  la debilidad del antihéroe se ve acrecentada por la inseguridad del músico, que se hace explícita cuando acude a una audición y oye desde el pasillo la interpretación de una pieza clásica, que inmediatamente el espectador comprobará que es obra de una mujer;  Edouard entra en la habitación y la puerta se cierra tras de sí, pero la cámara, como la atención del hombre sigue a la mujer, como esperando el juicio que ella va a emitir al escuchar las notas que salen de su piano; ya en la calle un contrapicado nos muestra  su rostro hasta qué decide desconectar. Muestra más interés en la reacción de ella que en la ejecución de él . El gesto  altivo y  seguro de la mujer  no parece mostrar las dudas que atormentan al hombre, ni necesitar el respaldo de nadie.

Los personajes masculinos secundarios se parecen poco a  los del cine negro, ya sea americano o francés, lleno de hombres duros e hieráticos, entre los que irán surgiendo grandes iconos del cine polar como Alain Delón, que ejerce su función de sicario con 'profesionalidad' carente de toda humanidad. Los gángsters de Truffaut son amables con sus rehenes, esconden sus pistolas ante la policía, e intentan lograr sus objetivos sin daños colaterales. Probablemente la realidad se aproxime más a la visión de Truffaut, especialmente en la pelea con el dueño del local que acaba con una muerte no premeditada. La edición busca en todo momento ir perfilando el personaje de Charlie/Edouard, el verdadero protagonista, cuya vida descansa en un drama que descubre al mismo tiempo que el espectador de forma trágica, en cuyo origen está la indecisión del pianista, su incapacidad para desnudarse sentimentalmente ante las mujeres que ama, expresada en una respuesta doble: la deseada y la materializada.

Truffaut explicaría: "(...) mis películas están casi siempre en contra de los hombres, y a los hombres no les gustan. (...) Los hombres detestan también La piel suave y La sirena del Mississippi porque dicen que la mujer es mucho más fuerte que el hombre y creen un error mostrar a Belmondo tan débil. Son hombres que tienen miedo, que son cobardes, que son más débiles que las mujeres. Yo veo así a los hombres, y los hombres lo detestan. Quieren ver a alguien que se les parezca, pero que sea mejor que ellos" .(denme celuloide).

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