Delicias turcas. Paul Verhoeven



Ficha técnica:

Título original: Turks Fuit.
País: Holanda.
Año: 1973.
Duración: 108 minutos aprox.
Director : Paul Verhoeven.
Guión: Gerard Soeteman, basado en el Bestseller de  Jan Wolkers.
Dirección de Fotografía: Jan De Bont.
Música: Rogier Van Otterloo .
Montaje: Jan Bosdriesz.
Scenario; Gerard Soeteman
Producción: Mia Van't Hof; Rob Houwer.
Bob Houwer Film, Holland B.V. Distribución: Manga Films

Intérpretes:

Monique Van De Ven:  Olga,
Rutger Hauer: Eric,
Tonny Huuderman: Moeder,
Wim Van Den Brink: Vader,
Hans Boskamp: Winkelcheff,
Dolf De Vries: Paul,
Marjol Flore: Tineke,
Manfred De Graaf: Henny,
Dick Scheffer: Contable,
Bert Dijkstra: funcionario.

Sinopsis:

Erik (Rutger Hauer) es un joven artista despreocupado que deambula sin rumbo fijo. Un buen día conoce a Olga (Monique Van de Ven), una joven y hermosa chica y a partir de ahí se desencadena una tormentosa relación de amor y pasión con el mero objetivo del placer mutuo hasta que acaben casándose. Todo acaba cuando  Olga le abandona por otros hombres, maduros pero ricos; el reencuentro se produce cuando la chica  descubre que tiene una terrible enfermedad, una elipsis que resta información al espectador de lo ocurrido durante el tiempo de la separación. Ahora todo será distinto y Eric se debatirá entre la pasión irrefrenable que siente y el amor hacia Olga sin la aceptación de su posible muerte.

Una de las historias de amor y pasión más grandes  que ha dado el cine moderno. Dirigido por Paul Verhoeven (Instinto Básico, Desafío Total, Robocop) y fotografiada por Jan de Bont (director entre otras de Speed, Twister o Godzilla)

Comentario:

Verhoeven es un director holandés, mirado con simpatía por los conservadores y con recelos por la izquierda de su país. Con la llegada al poder de los socialdemócratas y el ambiente político generado en Holanda, se quedó prácticamente sin empleo, lo que le animó a aceptar la oferta de trabajo  procedente de Estados Unidos (Toni García Ramón. Colección de cine de ciencia-ficción del diario 'El País'). Esta información del crítico español no es irrelevante a la hora de juzgar la que se ha considerado la obra maestra del cine holandés del siglo XX, transgresora para unos y obscena, absurda y sexista para otros. El film se inscribe en el ambiente  de libertad sexual que invadió Europa y Estados Unidos tras el Mayo Francés de 1968 y la Revolución  Sexual que protagonizó la juventud hippy a uno y  otro lado del Atlántico.

Se han aplicado a la obra de Verhoeven los califitivos de audaz, indecente, inexperta, descarada, desinhibida, hedonista y temperamental, adjtivación que tiene connotaciones positivas en ciertos contextos liberales, siempre que, como en el film de Verhoeven, no vayan acompañados de la altanería, el orgullo  y la vanidad que provocan  otras mucho menos sugerentes como desprecio a la edad, la enfermedad o  el aspecto físico de los demás, explícitas en secuencias de sexo con muchachas poco agraciadas, objeto de la burla de Eric o en el escarnio de una suegra que ha perdido una mama a consecuencia del cáncer.

 El realizador asocia este amor físico irrefrenable con el acto de creación y la muerte, presente en las esculturas que esculpe Eric y en el ramo de flores que regala a Olga, su Perséfone particular, que dejan en su cuerpo las larvas y los gusanos que anidan en la corrupción. De las manos del joven sale un arte povera, un reflejo de los residuos industriales que se materializa en sus superficies imperfectas, tan imperfectas como la pasión surgida entre un altivo y soberbio joven, que siente que tiene un cuerpo perfecto, y una muchacha vulgar, una menor cuyo cuerpo de adolescente no tiene rival, ni competidora posible entre las mujeres de mayor edad. Una niña que duerme chupándose el dedo, una ninfómana criada en el seno de una familia conservadora, cuyo padre emula pasos militares al son de la marcha Radetzky y viste el traje nacional holandés.

Eric es consciente de que un 'Lolita' es efímera, pero no ha previsto que pudiera  ser arrancada de sus brazos antes de superar esta condición. La separación de su musa hará emerger lo peor de su ser y la evocación de  momentos  sublimes engendrará  las imágenes más oníricas del film, las que se producen en el subconsciente del ser humano, bañadas de escatología. La cercanía del hombre a la pasión, la provocación del débil, la enfermedad, la muerte y sus propios excrementos, que unen a todos los mortales, dotan a este film de una crudeza de la que está excluído cualquier gesto políticamente correcto, cualquier condescendencia con el 'inferior', lo que lo dotan de una oscuridad y ambigüedad, que permite ser interpretado a la vez como muy liberal por unos y muy reaccionario por otros. Merced a su relación la pareja se siente tan superior al común de los mortales que exhiben su cuerpo en actos institucionales, irrumpen en quirófanos o ponen en riesgo la seguridad de los demás, que deben este tributo a los 'dioses'.

Paul Verhoeven se marchó de su patria chica y comenzó una carrera en Norteamérica que dio títulos como 'Robocop', 'Instinto básico' o 'Starship Troopers' . Rutger Hauer, que encarnaría al inmortal replicante Roy Batty en Blade Runner, (Ridley Scott, 1999), debuta en esta película en la que no se escatiman primeros planos de su cuerpo entero, privado de todo tipo de indumentaria. El orgullo de ser joven y bello y la conciencia de su propia fuerza inspiró a los revolucionarios del último tercio del siglo XX y el cine se limitó a recoger el hecho.



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