El nadador. Frank Perry/Sidney Pollack



Ficha técnica:

Título original: The Swimmer.
País: Estados Unidos.
Año: 1968.
Duración: 95minutos.
Dirección: Frank Perry/Sidney Pollack.
Guión: Eleanor Perry, basado en unrelatode John Cheever.
Dirección de Fotografía: David L. Quald.
Música: Marvin Hamlisch.
Montaje: Sidney Katz, Carl Lerner, PatSomerset.
Productores: FrankPerry, Roger Lewis.
Columbia Pictures.







Intérpretes:

Burt Lancaster: Ned Merrill,
Janet Landgard: Julie Ann Hooper,
Janice Rule: Shirley Abbott
Tony Bickley: Donald Westerhazy,
Marge Champion: Peggy Forsburgh,
Nancy Cushman: Mrs. Halloran,
Bill Fiore: Howie Hunsacker,
David Garfield: Ticket Seller,
Kim Hunter: Betty Graham.

Sinopsis:

Ned Merrill , (Burt Lancaster), un maduro y  vital ejecutivo de publicidad, un inquilino de una zona residencial de Connecticut, donde vive la clase alta, decide recorrer el estado atravesando sus piscinas, llevando sólo un pantalón de baño. Durante el trayecto se producirá un reencuentro con antiguas amantes, conocerá a una joven adolescente...

Comentario.

El nadador es un film extraño, melancólico y triste que contrasta con la vitalidad que emana Burt Lancaster, un hombre dotado de un gran cuerpo y una ligereza inusual para su edad, que en su recorrido cuestionará la vigencia del sueño americano. Frank Perry abandonó  la dirección del film por discrepancias artísticas, y se encargó de terminarlo Sidney Pollack. El resultado fue un película  muy inquietante formal y discursivamente.

Merrill realiza un trayecto  vital a la inversa, sin nada más que su traje de baño, que incluso se  quita en ocasiones, y en el itinerario por las piscinas de sus  amigos donde reina el alcohol, que simbolizan un modo de  vivir que quebró cuando no dudaron en denunciar a sus más íntimos colaboradores y colegas para no perder  ese estatus,  el hombre que esconde un gran secreto, se encontrará con su realidad, su vida no fue un camino de rosas, y tendrá que escuchar su sonata de otoño. Su fortaleza física, que se hace patente de forma incluso burda con esas cámaras lentas en las que todos sus músculos bailán al compás que marca su dueño, incluídos sus genitales, ofrece la imagen de un semental, con el que se lo compara de forma explícita. La satisfacción que emana su rostro poco a poco se irá tornando en melancolía, mientras el paisaje va adquiriendo una imagen otoñal y el agua limpia por la que transita sea sustituida por el lodazal; es verdaderamente angustioso su intento de cruzar una autovía, ante la indiferencia de los  conductores.

Cuando llegue de nuevo a su casa, nadie le estará esperando y acabará agazapado delante de la puerta, en posición fetal . Hacer funcionar la moviola ha puesto al descubierto la otra cara del bienestar . Su llegada a la piscina pública, su convivencia democrática  con los demás, le hará sentir que no es especial, cuando  le hurgan hasta los pliegues entre los pies para comprobar que no es portador de enfermedades contagiosas, algo muy doloroso para quien ha estado acostumbrado a ser el   propietario exclusivo de su piscina. Hay quien ha interpretado este viaje por el agua como el que realiza el feto dentro del vientre materno, inmerso en el líquido amniótico, hasta que es expulsado a la vida, sintiendo ese vértigo que le acompañará mientra exista.



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