La princesa prometida. Rob Reiner.





Ficha técnica:

Título original: The Princess Bride.

País: USA
Año: 1987.
Duración: 98 minutos.
Dirección: Rob Reiner.
Guión: William Goldman, basado en su libro.
Casting: Jane Jenkins, C.S.A. y Janet Hirshenson, C.S.A.
Dirección de Fotografía: Adrian Biddle.
Música:  Mark Knopfler.
Editor: Robert Leighton.
Producción: Andrew Scheinman y Rob Reiner.
Productor ejecutivo: Norman Lear.
Productores asociados: Jeffrey Stott y Steve Nicolaides.
Diseño de producción: Norman Garwood.
Diseño de Vestuario: Phyllis Dalton.
Act III Communications para MGM. United Artists.

Intérpretes:

Cary Elwes: Westley,
Mandy Patinkin: Iñigo Montoya.
Chris Sarandon: Príncipe Humperdinck.
Christopher Guest: Conde Rugen (el de los seis dedos).
Wallace Shawn: Vizzini,
Andre Rl Gigante: Fezzik.
Fred Savage: el nieto.
Robin Wright: la Princesa Bride.
Peter Falk: el abuelo.
Peter Cook: sacerdote.
Mel Smith: El Albino.
Carol Kane: Valerie.
Billy Cristal: Milagro Max.

Premios:

1987: Nominada al Oscar: Mejor canción original
1987: Festival de Toronto: Mejor película (Premio del Público)


 Sinopsis:

Después de buscar fortuna durante cinco años, Westley retorna a su tierra para casarse con su amada, la bella Buttercup, a la que había jurado amor eterno. Sin embargo para recuperarlo habrá que enfrentarse a Vixxini y sus esbirros. Una vez derrotados éstos tendrá que superar el peor de los obstáculos: el Príncipe Humperdinck pretende desposar a la desdichada Buttercup, pese a que ella no le ama, ya que sigue enamorada de Westley.

Críticas.
  
No nos cabe ninguna duda de que Pablo Kurt (Filmaffinity) fue uno de los adolescentes que disfrutó con este film. Cualquiera que lea su crítica lo entenderá al instante: "Cuento medieval de amores inmortales, luchas de espadas, brujas malvadas, conjuros y bellas princesas. Ideal para verla -al menos la primera vez- en la tierna adolescencia, su ingenioso guión regala además momentos memorables: - Iñigo Montoya: "Hello, my name is Inigo Montoya. You killed my father. Prepare to die!" ("Hola; mi nombre es Íñigo Montoya. Tu mataste a mi padre. Prepárate a morir.") - Vizzini: Inconceivable! (¡inconcebible!) - Iñigo Montoya: "You keep using that word. I do not think it means what you think it means" (sigues usando esa palabra. Y no creo que signifique lo que tú crees que significa) - Buttercup: "We'll never survive" (Nunca sobreviviremos) - Westley: "Nonsense. You're only saying that because no one ever has" (¡Tonterías! Sólo lo dices porque nadie lo ha hecho nunca) Y éstas son sólo algunas perlas del guión. Tiene muchas más. Y todas juntas no hacen sino enriquecer una historia tan cautivadora como entretenida. En definitiva: una película con muchísimo encanto."

 Comentario:

El propio director Rob Reiner pone el marco en el que se va a desarrolar esta historia: un nieto cualquiera, un niño sin nombre, y un abuelo,  también innominado, que se dispone a pasar una tarde con el pequeño enfermo , un pre-adolescente inmerso en el deporte, cuando la NBA hacía soñar con la gloria  a tanto jovencito. Y un cuento cualquiera,  el cuento que muchos padres leían a sus hijos cuando estaban enfermos, y estos leyeron despues a los suyos y así sucesivamente. Es un  cuento de los de siempre: esgrima, combates, torturas, venganzas, gigantes, monstruos, persecuciones, fugas, amor verdadero. Milagros. 'La princesa prometida", atribuido por el abuelo, que sustituye al padre como lector,  a   S. Morgenstern, un escritor imaginario, que funciona como recurso de estilo.

La realización cinematográfica de este cuento  se adapta a la morfología de Vladimir Propp: unos jóvenes viven su amor puro, hasta que un hecho excepcional rompe el equilibrio: el joven Westley,  peón de las cuadras de la granja del padre de Buttercup,  marcha a buscar fortuna, es secuestrado por el célebre pirata Roberts y dado por muerto. Entretanto un malvado príncipe, Humperdinck,  pretende a Buttercup; el joven, convertido en un héroe luchará por su dama hasta restablecer la situación anterior.  Viven felices y comen perdices  en su granja.

William Goldman, escritor y guionista

Es un cuento dirigido a la edad de la inocencia, cuando los púberes necesitan creer en el amor verdadero y puro, encarnado por dos  jóvenes  ideales, bondadosos y bellos, de cabellos dorados, en los que es fácil depositar la necesidad de creer que esos hermosos y nobles sentimientos existen. ¿Cómo es posible que una narración tan sencilla, poblada de iconos tan firmemente  fijados en el imaginario colectivo haya tenido y siga teniendo tanto éxito ?. Como sucede con el cuento fantástico que  un abuelo, o un padre, lee a sus retoños,  muchos progenitores que soñaron y fueron felices con esta película se  sientan junto a sus hijos, enfermos o no, en el sofá de su casa para ver una película que les hizo soñar, y consiguen envolverlos en la magia que emana de  sus  personajes y el amor de sus protagonistas, logrando de este modo cierta complicidad emocional con ellos. La elipsis de escenas violentas y su sustitución por toques de humor muy acertados, hacen el resto: los malos son tontos y este hecho  favorece las fantasías infantiles.

Pablo Kurt da en el clavo, más por lo que evoca que por lo que interpreta con palabras. El éxito del film se basó en la sencillez de su esquema, tradicional, la frescura de sus personajes y la inserción periódica de una serie de frases que los niños repiten con facilidad cunado juegan, especialmente el juramento del felón, el bellaco delincuente al servicio de Vizzini,  un español, hijo de un forjador de espadas: "Me llamo Iñigo Montoya. Tú mataste a mi padre. Prepárate a morir", pronunciada cuando tenía once años, los mismos que el niño que todavía escucha, no sin protestas, el relato de un cuento. ¿Cuantos padres han oído esta imprecación por los pasillos de su casa, mientras  su hijo, con los ojos  emponzoñados de rabia, simula agredir con su acero a un enimgo imaginario? Otras expresiones operan como  leitmotif de cada uno de los protagonistas: "como desees" ( que en realidad significa 'te quiero'), , que define a Westley, "Inconcebible", pronunciada constantemente por Vizzini... Los niños pueden jugar asumiendo los roles  caracterizados por estas sencillas etiquetas, que los convierten en Inigo Montoya, Westley, Humperdinck, el Gigante o Vazzini...A las niñas sólo les queda un papel: el de princesa ( o de bruja). Como en los cuentos; ellas  son  la recompensa del guerrero.

Los niños de todos los tiempos, inmersos o no en la guerra de las galaxias, disfrutan con estas historías cargadas de símbolos de aquello en lo que quieren creer: un padre y una madre cariñosos, una bruja mala, un prícipe bueno y valiente...El tiempo se irá encargando de  ir mermando estas ilusiones, pero como dijo William Wordsworth en aquellos famosos versos que presiden el film de Elia Kazan :"Aunque mis ojos ya no puedan ver ese puro destello, que me deslumbraba. Aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor en la yerba de la gloria en las flores, no hay que afligirse. Porque la belleza siempre subsiste en el recuerdo..." Y esto es precisamente lo que destila la crítica de Kurt, y los recuerdos de tantos padres e hijos de tiempos felices, que rememoran, pasando la antorcha para que el film de Rob Reiner no se apague.

 A cualquier observador un poco perspicaz no dejará de llamarle la atención esta idea que tienen los norteamericanos de que en España abundan los forjadores de espadas, probablemente por los souvenirs que compran en Toledo, uno de los lugares de Castilla donde se fabricaban sus mejores aceros. Iñigo Montoya es el prototipo del español del ancien regime, de la España Imperial, un individuo que vive toda su vida animado por el deseo de vengar a su padre, con una de las mejores espadas que es capaz de forjar el ser humano. 


Comentarios

  1. muy buena crítica. Me encanta esta película.

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  2. Ferlix, me alegra, no sabes cuánto, tener noticias tuyas, y te felicito por tu 'cinemagay'. Todos sentimos que algo nos tocó esta película, hecha sin sensiblerias y conociendo muy bien a los adolescentes. Me encanta.

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