Violette. Martin Provost. Comentario








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Ficha técnica: 

Título original: Violette
País: Francia
Año: 2014
Duración: 132 minutos

Dirección: Martin Provost
Guión: Martin Provost, Marc Abdelnour y René de Ceccatty
Dirección de Fotografía: Yves Cape
Música: Arvo Part
Edición: Ludo Troch
Dirección artística:Thierry François

Diseño de Vestuario: Madeline Fontaine

Productor: Miléna Poylo y Gilles Sacuto 
Compañías. Productoras: Ts Productions, France 3 Cinéma, Climax Films (Bélgica) con la colaboración de Canal +, France Televisión,TV5 Monde, Belgacom, Centre National Du Cinema et de l'Image Animée, La Region Ile de France...; distribución: Golem

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Intérpretes: 

Emmanuelle Devos : Violette Leduc, 
Sandrine Kiberlain :Simone de Beauvoir, 
Olivier Gourmet :Jacques Guérin, 
Catherine Hiegel : Berthe, 
Jacques Bonnaffé :Jean Genet, 
Olivier Py :Maurice Sachs, 
Nathalie Richard :Hermine, 
Stanley Weber : René.


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Sinopsis: 

Violette Leduc



Violette Leduc, hija bastarda de un noble, nacida a principios del siglo pasado, conoce a Simone de Beauvoir en los años de la posguerra en Saint-Germain-des-Près, iniciándose una intensa relación entre las dos mujeres que durará mientras vivan, una relación basada en la búsqueda de la libertad a través de la escritura para Violette, amiga de escritores y a la que le costó triunfar, y de la convicción de tener entre las manos el destino de una escritora fuera de lo común para Simone.

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 Comentario: 

En nuestra entrada de 15 de junio, en la que anunciábamos el estreno del film en España, introducíamos alguna crítica como la de Javier Ocaña, que describe a Violette como  a una escritora que sufrió constantes desengaños: "Marcada por las ansias de amar y por ser fea (suena horrible, y lo es, pero por desgracia es un hecho clave en su vida y en la película, lo que la hermana con otra obra semejante en temática, My brilliant career, de Gilliam Armstrong), Violette, la mujer, fue un torrente de genio en el más amplio sentido de la palabra. Y algunos de sus contemporáneos supieron verlo: Maurice Sachs, Simone de Beauvoir, Jean Genet, Albert Camus." (El genio de una mujer. Javier Ocaña. Diario 'El País', 13 de junio de 2014).  Tras el inesperado éxito obtenido con Séraphine (2008), el francés Martin Provost vuelve a fijar una mirada afilada pero empática sobre una artista incomprendida, víctima de la violencia social y en pugna contra las convenciones de su tiempo: en este caso retrata la tumultuosa vida de Violette Leduc, que fue protegida de Simone de Beauvoir y que se atrevió a escribir en los años 40 y 50 sobre la sexualidad femenina, el aborto o la atracción lésbica.(Violette. Nando Salvá. Cinemanía) .

Martin Provost hace un film sólo apto para quienes  llevan sobre sus espaldas el pesado bagaje de una extensa cultura; a quienes desconocen la existencia y los nombres de los filósofos y escritores existencialistas a quienes sorprendió la guerra en plena formación, vivieron la bohemia, no como una postura snob, sino sometidos por la necesidad, puede resultarles de un aburrimiento insoportable; el film se fragmenta en partes introducidas por el nombre de los escritores que fueron marcando la vida de Violette y encauzando su proceso creativo con su ayuda, comprensión y aliento necesario para expresar sus experiencias más íntimas y rompedoras. De este modo fueron desfilando ante ella Maurice Sachs, Simone de Beauvoir, Albert Camus, Jean Jenet, Jean Paul Sarte, Jean Cocteau, que inundaron el mercado del libro con títulos como 'La náusea', Asfixia, El segundo sexo...

Violette, como consecuencia de las crisis económicas y las guerras que le siguieron, llegó a una edad cercana a los cuarenta años sin haber podido trabajar ni estudiar y con dificultades para encontrar pareja por su escaso atractivo físico. Cuando Simon de Beauvoir se fijó en ella y descubrió su talento, pasándole una cuantía mensual para que pudiera supervivir escribiendo hasta que después de mucho esfuerzo consiguió el premio Goncourt con La Bàtarde (1964), descubrió que no basta con escribir un buen libro, o en otros casos editar un buen disco, a cargo de una compañía de importancia. La distribución de los productos noveles es prácticamente imposible, no están en las tiendas y las librerías, que funcionan como un simple gestor que suministra el producto al cliente que se lo pide,  obtiene su ganancia marginal, pero no contribuye para nada a su divulgación, situación que sigue en el mismo punto y conocen todos los escritores y músicos jóvenes.

A pesar de las buenas críticas que mereció  su primer libro, l'Asphyxie, publicada por Albert Camus en la editorial de Gallimard no cambió su situación económica, siguió en la pobreza e incluso enfermó. Esto es algo que muy pocos saben interpretar, una triste situación de una escritora que se siente fracasada y sola, a pesar del reconocimiento de los intelectuales más sobresalientes de la época; hay algo que le dice Simon de Beuvoir: aunque un producto intelectual, fruto de la creatividad humana, no tenga éxito, tiene una presencia física que durará siempre. Martin Provost hace una buena película y penetra profundamente en el personaje, pero confunde los modos de representación: el cine no es literatura y algunas elipsis hubieran evitado redundancias de todo tipo, ajustado el timing a un ritmo idóneo, ligero y atractivo, y evitado más de una queja por una prolongación artificiosa de la historia. A mi me ha gustado, y mucho, porque demuestra que ni la pobreza, ni la persecución de las ideas, ni el desprecio del resto de los mortales pueden silenciar a quien tiene algo que decir. Un buen ejemplo es 'El muchado de los cabellos verdes' de Joseph Losey,(1948), que tras ser afeitado para  evitar que el color de su pelo fuera un testimonio constante de su antimilitarismo, dijo: "Sin embargo, cuando me vuelva a crecer, volverá a ser verde".

Violette Leduc representa una época turbia, y Provost contempla  el acto creativo de forma tangencial en su película, y, como dice Israel Paredes Badía su creación es vista como un " proceso. Pero para ello, y aquí es donde más cómodo se siente el cineasta, la escritora tuvo que enfrentarse y mirar al abismo -ingresos en sanatorios incluidos,  - (una de las partes más oscuras del film, visual y significativa)-,  personal así como social. Fue una de las primeras mujeres en hablar abiertamente de su aborto, vivió una bisexualidad focalizada tanto en la búsqueda de afecto emocional como de satisfacción carnal, junto a Simone de Beauvoir fue una feminista activa, aunque en su caso posiblemente más por necesidad y por sus circunstancias que por convicción intelectual." (Violette.La vida como creación. Israel Paredes Badía.Dirigido por...Junio 2014).

Es cierto que el film transmite desasosiego, el que padece y disemina por todas partes la actividad creativa desempoderante, que involucra a las personas unidas sentimentalmente al artista, como la madre de Violette que consiguió morir un poco después que ella para protegerla hasta el final (ella confiesa que no podría vivir sin ese sustento), o como ocurrió  con el hermano de Van Gogh que nació como sustituto de otro hermano muerto al poco tiempo de nacer, cuyo nombre heredó: Vincent Willem, la madre de Flaubert  u otras tantas personas anónimas que no han logrado pasar a la historia. Es este sufrimiento humano, esta existencia oscura y perturbadora la que logra transmitir el cineasta en las más de dos horas de duración. Se hubiera agradecido alguna pequeña elipsis.


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