Viajo sola. Maria Sole Tognazzi. Comentario.







Ficha técnica.


Esta tarde, en un día de verano insoportable, insalubre, desquiciante, he decidido ir al cine, sola (no era la única) y la verdad es que me he encontrado con la película que necesitaba ver, por múltiples razones: porque me encantan  Italia y los italianos, porque su forma de ver la vida me apacigua, porque me gusta vivir sola, a pesar de esos momentos de debilidad que de tarde en tarde asaltan a Irene y la hacen dudar, porque no da recetas a nadie y su única advertencia, instalada en esa banda que transporta viajeros hacia la puerta de embarque que los traslada a su aeronave , es que cada uno de nosotros puede decidir la forma en que quiere vivir su vida, sin ningún tipo de presiones ni imposiciones, por muy leves, en apariencia, que sean.

Nuestro destino es morir solos, y ese no puede ser el argumento para decidir vivir acompañado;  las exigencias de la vida cotidiana, la convivencia con familiares, ex-amantes y amigos, pueden llevarnos a infravalorar el calor que nos pueden proporcionar, pero eso no puede ser un motivo para obligarnos a modificar el tipo de vida que hemos elegido. Irene no es rica, y de acuerdo con las condiciones generales que se están dando en el corazón de las democracias occidentales, que, hasta ayer, era el mundo más seguro, equilibrado y protegido del mundo, el que gozaba del menos malo de todos los sistemas, como decía Wiston Churchill, hoy podemos observar cómo los trabajos intelectuales se pagan la mitad que los que tan sólo exigen un esfuerzo  físico, aunque proporcionan otro tipo de satisfaccione innegables. La protagonista, encarnada por la encantadora Margherita Buy, es una inspectora de hoteles de cinco estrellas, lo que la obliga a viajar constantemente y a hospedarse en los establecimientos más lujosos de los países más exóticos, pero muestra cierto escepticismo, que no melancolía, cuando compara las comodidades del hogar propio con las que ofrece el complejo, ya que su casa no es un hogar, sino un lugar de paso, en el que las toallas están puestas de cualquier forma, la mujer echa sus pantalones sobre la cama y se acuesta a medio vestir. Lo que en realidad necesita es desprenderse de todo el protocolo que exige como inspectora en los lugares de trabajo que visita, en los que impone un cumplimiento estricto de las normas.

Maria Sole Tognazzi es la imagen invertida del test de Roscharch de Rian Bingham, el protagonista de la película de Jason Raitman, 'Up in the air' (2010), aunque su trabajo no es tan cínico y brutal como el del hombre y conlleva la estancia en lugares privilegiados. Marie Sole Tognazzi ( hija de Ugo Tognazzi), nos quiere acariciar con una película relajante, a pesar de que haya algún que otro momento triste, a la par repleto de vida e interés, que nos hace recordar que en la década de los 60 el hombre reivindicaba el 'amor libre', con la omnipresencia de la afectividad, y no la sexualidad privada de sentimientos y por ello menos intensa.

Joaquín Torán abre su artículo afirmando que en los últimos tiempos el cine italiano, "anda dándole vueltas al tema de la soledad, como una forma de diferenciarse de los demás, Pero esta actitud está ya muy extendida, y, como le ocurre a la protagonista, a pesar de los malos momentos, resulta difícil la vuelta atrás  Este hecho que se está produciendo a escala universal obliga a nuevas reflexiones, evitando, si es posible la trivialización, y olvidando los tiempos en los que la alfabetización y la formación media y universitaria era cuestión de unos pocos que se enredaban en cuestiones trascendentales como la existencia de Dios, la imposibilidad de la pareja trascendida, y otros fantasmas indisociables de la naturaleza humana, como la enfermedad o la muerte. Se preocupaban las familias indias, retratadas por Mira Nair en 'El buen nombre', por quién iba a cuidar de sus hijos cuando se hicieran mayores, si permanecían solteros, pero hoy todo el mundo sabe que las parejas se rompen, ya sea porque se disuelven, o porque uno de ellos muere siempre antes que el otro y valora otras cuestiones antes de ceder un ápice de terreno en su intimidad. 

"En una sociedad que, cuando le sale la vena crítica, se considera idiotizada por el lujo o el estrépito televisivo, la soledad se convierte en un modo de distinguirse, de significarse. Es un acto de rebelión. Un deseo de liberarse, de desahogarse, que en los últimos meses se ha materializado en nuestras carteleras, en Miel (Miele, Valeriano Golino, 2013) Viva la libertad (Viva la libertà, Roberto Andò, 2013)(...). Todos ellos films que tratan de rupturas con el entorno y con "natural" de las cosas (no sólo en Italia) .( Joaquín Torán. Viajo sola.Azote a la fatuidad.Dirigido por...Julio/Agosto, 2014). 

No podemos estar más de acuerdo con este análisis, y con su conclusión de que todos "somos islas en una realidad cada vez más banal, menos atractiva, más adocenada." Cuando comenzó esta crisis en la que los responsables no asumieron sus culpas, echándoselas en cara unos a otros de la forma más peregrina e irresponsable y encontrando finalmente el chivo expiatorio, los políticos, muchos, ante los argumentos que se barajaban, pretendidamente intelectuales, como los del contexto de Irene, iniciamos un éxodo masivo hacia un exilio interior en el que todavía permanecemos, hasta que escampe la banalidad. No existen entornos naturales de las cosas, sino estados de ánimo provocados por un entorno cada vez más hostil con la decencia y la razón. Y el cine también abre esta ventana. 

Esta película ha sido más valorada en Europa que en Estados Unidos, donde las críticas han sido negativas: Jordi Costa da algunas pinceladas sobre esta inspectora "de hoteles de lujo (que) rellena una serie de formularios para evaluar si los servicios que ofrece el establecimiento en cuestión están a la altura de su categoría. La temperatura a la que se sirve una sopa o la sonrisa del botones son, en ese contexto, datos significativos y reveladores: unidades de medida objetivas de la comodidad. En ninguno de esos formularios se habla de la melancolía, soledad o desconexión existencial del cliente. Tampoco de si la hostelería cura males anímicos. A partir de este contraste (...) Maria Sole Tognazzi, hija del añorado Ugo Tognazzi (...) ha construido en Viajo sola una sobria miniatura que esquiva la tentación de domesticarse como comedia romántica, pero no logra evitar sobreexplicar sus subtextos en el tramo final, rebajando el alcance de un conjunto por lo menos notable. (La huésped misteriosa. Diario 'El País', 31 de julio de 2014). Lluis Bonet Mojica, que asocia el personaje de Irene con el del protagonista de Jason Raitman en 'Up in the air', interpretado por George Clooney, insiste en el tema de la soledad de estos personajes que se hospedan en hoteles y esconden su identidad cuando trabajan: " 'Me gusta escuchar, un placer en extinción'. Es uno de los diálogos que se pueden extraer de esta película que afronta el tema de la soledad en un mundo aparentemente más comunicado que nunca, aunque transitado por seres cada vez más aislados de sí mismos y de los demás. Que tal análisis se haga desde una perspectiva femenina, desprovista de clichés y falsos recursos dramáticos, aún le otorga mayor relevancia." ('Viajo sola': la vida no es puro lujo.Diario La Vanguardia, 1 de agosto de 2014).


Comentarios

  1. Voy a hacerme inspector de hoteles...

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  3. Y yo también. Lo malo es que no sabía ni que eso existía hasta que vi la película de Tognazzi. Cuando llegas al hotel, de-cinco-estrellas-por-supuesto, (los demás no los controlan tanto), y sospechan algo, te tratan como a un dios: te sonríen, te deshacen las maletas, te sirven copas, cafés o infusiones, y tú encima los castigas a la mínima, haciéndoles sentir todo el peso de la injusticia. Eso sí que es un trabajo y de vez en cuando,los puntos acumulados en tus viajes de avión te permiten una escapada de placer. ¿Qué pasa entonces? ¿Qué quieres que te olviden y pasen de tí? Ahora bien, si se exceden en cumplidos también son castigados; hay que adular ma non tropo.

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