Hoy empieza todo. Bertrand Tavernier



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Ficha técnica:


Título original: Ça commence aujourd'hui.
País Francia.
Año: 1999.
Duración: 117 minutos.

Dirección: Bertrand Tavernier.
Guión y diálogos: Dominique Sampiero, Tiffany Tavernier, Bertrand Tavernier.
Puesta en escena: Bertrand Tavernier.
Casting: Béatrice Marchal.
Música original: Louis Sclavis.
Dirección de Fotografía: Alain Choquart.
Montaje:Sophie Brunet.
Decorados: Thierry François.

Diseño de Vestuario: Marpessa Djan.
Jefe de maquillaje:Agnès Tassel,
Jefe de peluquería: Beya Gasmi.

Productores: Alain Sarde y FrédéricBourboulon.
Dirección de producción:François Hamel.
Compañías. Productoras: Les Films Alains Sarde-Little Bear, Little  Bear, TF1 Films Production, StudioCanal. Distribución: Vérigo, Manga Films.


Intérpretes:


Philippe Torreton : Daniel Lefevre,
Maria Pitarresi:Valéria,
Nadia Kaci: Smia,
Véronique Ataly; Madame Liénard
Nathalie Bécue: Cathy,
Emmanuelle Tiévaux,
FrançoiseBette: Madame Delacourt
Chrisine Citti: Madame Baudoin,
Christina Crevillen: Sophie.
Sylvaine Goudal:Gloria
...


Sinopsis:


Daniel, de 40 años, es profesor y director de una escuela infantil en una población deprimida del norte de Francia. Es un hombre sensible y tenaz que siente pasión por su trabajo, pero se encuentra atrapado en una jerarquía que no le permite extralimitarse en sus funciones como educador, viéndose obligado a seguir sus normas básicas de enseñanza, mientras sus alumnos van a la escuela literalmente muertos de hambre y en harapos. A pesar de los obstáculos, Daniel no se dará por vencido y conseguirá el apoyo a toda la comunidad.

Una historia de coraje, constancia y valor, la lucha de una comunidad para para lograr que para esos niños, en cualquier momento y lugar, hoy empiece todo.



Premios:


1999: Festival de Berlín: Premio Internacional de la Crítica FIPRESCI, Mención de Honor
1999: Premios César: Nominada a Mejor Actor (Torreton)



Críticas:


Cuando en 1999 se estrenó este film, que recibió las mayores alabanzas, Carlos Boyero consideraba a Bertrand Tavernier  uno de los mejores directores del mundo, opinión que desconozco si mantiene ante sus últimas producciones.  No sólo el reservó sus mejores calificativos para calificar 'Hoy empieza todo': Ángel Fernández Santos la tachó de obra maestra, y  Luís Martínez, ambos del diario 'El País' de inmensa.


Comentario:


Un film escalofriante que evidencia la ventaja que nos llevan ciertos países europeos, no sólo en la consecución de derechos de sus ciudadanos, sino en comprensión del mundo en que viven, como Francia; ya en el siglo XIX las Hermanas Brönte criticaban a quienes se inmiscuían en los asuntos de terceros países e ignoraban lo que ocurría en el propio, cuando no formulaban abiertamente que donde mejor estaban los excluidos sociales era en la cárcel de por vida; todas las naciones tienen clases privilegiadas a las que hay que exigir responsabilidades y no usar como títeres por intereses espurios, y lo mismo hay que hacer con las propias de cada país. Las sucesivas reformas laborales que han ido imponiendo los neocom en los últimos tiempos, se han llevado a cabo con el beneplácito de amplias capas sociales a las que la burbuja que se iba inflando les hacia auto-situarse en las clases medias altas, porque tenían una casa, algunos con piscina, dos coches y un televisor plasma, hasta que el pinchazo del globo les ha despertado de su sueño y les ha devuelto a la realidad, a la oscura pesadilla del desahucio, al no poder responder a los compromisos adquiridos en época de bonanza.

El film de Bertrand Tavernier es de 1999, cuando España iba bien y los españoles estaban en plena orgía consumista. Algunos, como este cineasta, veían con claridad, cuando todavía no existían los movimientos sociales que ha traído consigo la crisis, algunos de cuyos líderes estaban ocupados en resolver los asuntos de países del tercer mundo, que esa mierda, aparcada en ghettos suburbanos, acabaría extendiéndose y estallándonos en la cara., como ha acabado ocurriendo. Semejante clarividencia  y sencillez expositiva, que revela a un gran observador social y a un gran storyteller detrás de las cámaras es digna de elogio y de que se  trate esta película como una obra maestra, que se anticipa al menos en tres lustros a lo que ahora estamos viviendo.

En épocas de expansión económica la gente se vuelve conservadora, porque cree que tiene algo que conservar, aunque en muchos casos sólo sean deudas. Es muy elocuente la conversación que mantiene este director de colegio con el alcalde de su ciudad, cuando no deja entrar a dos niños al comedor porque no tienen unos vales que los padres deben adquirir con el salario social que les da el municipio: "Es una decisión del Consejo Municipal", dice el Alcalde del Partido Comunista, y sigue: "Hay muchas familias que abusan de las ayudas y perdemos dinero."  "Sólo son veinte francos", rebate Daniel. " 20 francos cientos de veces es mucho dinero y las familias hace cinco meses que no entregan vales y comen gratis, y no son las más pobres. Hay un 34% de paro en el municipio, arrastra un déficit...y casi todo el presupuesto se va en acción social; tengo muchas escuelas y ni un duro. Las empresas están cerrando una tras otra." ¿Qué hago con los niños ? responde el profesor? " ¡Que se hagan responsables los padres !" es la respuesta; "No lo esperaba de un comunista" le dice Daniel al Alcalde  y este responde: "El comunismo no tiene nada que ver; hemos pasado del paternalismo de los mineros al de los privilegiados, "Quiero una casa,  empleo, Alcalde. Y sino se lo das votan a la extrema derecha. No soy Dios"- Al final,  solo queda la caridad.

Pero en este clima en el que los padres que, al parecer se gastan el dinero que les da el municipio para comprar vales de comida para sus hijos y atender necesidades vitales, lo consumen en cubrir otros menesteres unos, y en comprar droga para poder aguantar su triste vida otros. El mal va ascendiendo por toda las clases sociales, e incluso los maestros, mal pagados, no quiere afiliarse a los sindicatos, con argumentos que tienen más que ver con las emociones que con la actividad sindical que, si bien reconocen que  les ayuda a subir peldaños, les molesta que haya algunos sindicalistas liberados que disfruten de una situación que entienden como privilegiada y optan por una actitud conservadora, mientras tienen un empleo, e incluso a veces se muestran insensibles con los  niños y les impiden la entrada en el aula por las más grandes fusilerías, poniendo el dedo en la llaga de la precariedad de las familias (no han llevado almuerzo, han tomado café para desayunar, no disponen de un cuaderno especial...). Las víctimas  de estos rencores y resentimientos son unos niños que viven en estercoleros con padres y madres, en ocasiones borrachos o drogados, y que llevan marcas de golpes en el cuerpo.La muerte de una mujer y sus hijos supondrá un golpe definitivo a las conciencias de todos.

Está claro que se debe exigir responsabilidad y autonomía  a la gente  y que aparque sus resentimientos hacia quienes no son responsables de sus desgracias, e incluso se puede enseñar a los niños a que con nada se puede hacer algo, que no es necesario cubrir todas las exigencias que genera la publicidad, pero todo ello hay que hacerlo cuando las cosas van bien, cuando el hombre se vuelve egoísta y avaricioso, y no aceptar reformas laborales que impliquen precariedad y obliguen a los trabajadores a cambiar constantemente de oficio, cuya consecuencia es que sus hijos pierdan toa referencia sobre las profesiones y sus preferencias para el futuro. En tiempos de solidaridad cobran especial relevancia todas aquellas actividades artísticas y creativas, capaces de llevar belleza a los estercoleros; pero hay otras, que como dice la novia del director de Lefevre jamás escogería: ni asistente social ni maestro de escuela.

Comparto plenamente la opinión de los críticos: la película es una verdadera obra de arte y Tavernier un auténtico mago que, por ora parte, no da puntada sin hilo. Aunque, todo hay que decirlo, nos haga derramar alguna lágrima de compasión  por la vida tan 'jodida' que les toca  vivir a algunos, muchos de ellos sin tener ninguna responsabilidad. Una voz alternativamente masculina y femenina, unas veces en off y otras con la madre en campo, lee en voz alta un poema de esperanza; Daniel, tras dejar su labor de maestro, inicia una nueva vida dedicada a la escritura, de la que el espectador tiene un anticipo: unos versos que se recitan al principio, mientras  la cámara nos presenta el lugar en el que se va a inscribir la historia y ponen el broche final al film: "Hay cosas que nunca desaparecerán. Están en la carne. Hablan, están en la tierra. Montones de piedras apiladas una a una, con las manos del padre, del abuelo, toda su paciencia acumulada...". Finalmente será el hijo el que tomará el relevo para llevar este mensaje de esperanza al suyo propio que, por fin,  ha decidido tener, mientras las cámaras nos muestran primeras planos de unos niños, cuyo futuro se desconoce.


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